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Hijos de la Necesidad

Escrito por Elena G. Gómez 17 Octubre 2008
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Somos hijos de la Necesidad, una necesidad que nos acompaña desde el primer instante de nuestras vidas, desde el primer llanto, porque en realidad ese llanto es la necesidad de respirar, de inhalar vida, de integrarnos en el nuevo espacio que nos acoge.
Hijos de la necesidadLuego, cada uno de los instantes de nuestra vida está marcado por ti, Necesidad…
Lo primero que recibimos, después de inhalar vida, son las caricias y el contacto con la piel de nuestra madre, y ese contacto primero se graba en nuestro interior para que siempre necesitemos tocar, sentir, pero sobre todo dar y recibir ternura, cariño, calor.
Después, Necesidad, vas creciendo dentro, vas metiéndote en cada cosa de nuestra vida, en lo pequeño y en lo grande, impregnando todo de ti, porque tú siempre estás ahí, en las preguntas que surgen en nuestras mentes niñas, en la búsqueda de lo desconocido, en el afán de investigar, en la aventura de descubrir.
Pero llega un momento, Necesidad, que te vuelves incómoda, que traes desorden en el orden, que traes preguntas inconvenientes, inquietudes molestas, y entonces nos enseñan a acallar tu voz, sí, te acusan de revolucionaria, contestona, y sobre todo, inconveniente, entonces el mundo que nos rodea empieza a mostrarnos todo un abanico de posibilidades para acallar tu voz, mejor dicho, para desviar tu voz, porque acallarla nunca es posible.
Y es entonces cuando nos embarcamos en una absurda pelea contra nosotros mismos, una carrera contra la necesidad, y entramos en esa carrera que han creado para hacernos cada día más débiles y más tontos, la carrera del bienestar. Y buscamos como parámetro en la vida el sentirnos siempre bien, que es tan absurdo como si persiguiéramos no tener nunca necesidad de comer. Perseguimos tener más, más que el vecino, más que nuestro hermano, más que nuestro compañero, porque eso nos hace sentirnos más, más importantes, más poderosos.
Y tú nos contemplas, Necesidad, y esperas paciente porque sabes que en algún momento comprenderemos, te comprenderemos.
Sabes que en algún momento volveremos la cabeza, giraremos la rueda, y lo que hasta ese momento era imprescindible, se convertirá en superficial.
Entonces sabes que llegó la hora, sabes que volveremos como niños hacia ti, y comprenderemos que la auténtica Necesidad está dentro, no fuera, que sólo nos llenaremos de ti si nos convertimos en los dueños de nuestras vidas, si aspiramos a vivir disfrutando de cada instante de la vida, de lo sencillo, de lo auténtico, pero sobre todo si empezamos la auténtica carrera de la vida, el conocimiento de nosotros mismos.
Es entonces cuando dejamos de pedir al exterior, porque sabemos que nada externo te apagará.
Es entonces cuando dejamos de querer apagarte, Necesidad, porque comprendemos que eres la llama que calienta, que impulsa, que nos renueva.
Es entonces cuando tú, Necesidad, dejas de ser algo incómodo y te conviertes en nuestra compañera, en la fuerza que impulsa los cambios, la renovación, la superación.
Y es entonces cuando empezamos a conocerte, a comprender que algunas veces eres como una brisa suave, casi imperceptible, otras, un auténtico huracán que trastocas todo el interior, que mueves y remueves sin dejar nada en su sitio, porque en realidad, nada estaba colocado en el sitio necesario.
Pero sobre todo dejamos de escapar de ti.
Sí, somos hijos de la Necesidad. La Necesidad de aprender, de superarnos, de salir de una conciencia finita, de descubrir lo que está detrás de las cosas.
La Necesidad de volar, de salir de la jaula en la que estamos metidos, de romper los esquemas impuestos que nos limitan, la imagen de nosotros mismos, las cadenas que cada uno fue construyendo en sí mismo y que necesita destruir.
Somos hijos de la Necesidad. La Necesidad de ver en profundidad, de conocer el origen y el fin de cada movimiento, la Necesidad de coger las riendas de nuestras vidas, de dominar nuestra naturaleza, pero sobre todo, la Necesidad de sentirnos parte de todo, seres que aspiran a formar parte consciente del universo.
Somos hijos de la Necesidad. La Necesidad que no se conforma, la Necesidad que es sensible a otras Necesidades, la Necesidad que no aparta los ojos de lo incómodo, la Necesidad que no se calla ante lo inconveniente, la Necesidad que no se detiene ante las dificultades…
Somos hijos de la Necesidad.