.

Quién está en línea

Tenemos 220 lectores conectados
Otros Trotamundos Sanabria y Carballeda

Sanabria y Carballeda

Escrito por Marta Iglesias 17 Julio 2008
( 11 Votos )
Imprimir
Sanabria y Carballeda 4.7 out of 5 based on 11 votes.

Puebla se alza imponente, custodiando el acceso que conduce al Lago de Sanabria. En su arquitectura destaca el Castillo de los Condes de Benavente, que representa al guardián del Lago. En su labor le acompañan los sanabreses, que son también grandes defensores de este espacio natural.

Puebla de Sanabria, con el río Tera en primer término

El centinela silencioso

Esta villa cortada en dos por el río Tera, sin duda se asocia con una imagen difícil de borrar de la memoria: el Castillo que se levanta en lo más alto de la colina, y que se conserva en excelente estado. Esta edificación del siglo XV no sólo es un símbolo, sino que se ha convertido en parte activa de la vida de los sanabreses, ya que es posible acceder a su interior para descubrir palmo a palmo su planta casi cuadrada rematada con cubos almenados en las esquinas. En el centro se levanta una gran torre cuadrada, la torre del homenaje, conocida como El Macho y que hoy se ha convertido en la Casa de Cultura y también alberga el Centro de Interpretación de las Edificaciones. Nada que ver con el origen de este lugar, que era donde se nombraba a los vasallos.
Todo el recinto está rehabilitado desde hace años, lo único que faltaba por dejar a punto en la fortaleza es lo que se conoce como Casa del Gobernador, ubicada en la entrada principal. Ahora se reestrena albergando el "Ecomuseo y centro de recepción y divulgación de Sanabria, Sierra de la Culebra, Parque de Montesinhos (Portugal) y Valles de Benavente". En la entrada nos encontramos unas armaduras medievales que el visitante puede probar y luego hacerse fotos como recuerdo. En la visita seremos saludados por "el Gobernador", que nos invita a iniciar un recorrido de sala en sala, a fin de conocer la historia de Sanabria y sus alrededores. La primera de ellas nos permite hacer un vuelo virtual por la comarca, para que tengamos una visión amplia de lo que representa la zona. Una vez que volvamos a aterrizar en suelo firme, pasamos a la segunda sala, en honor a un animal emblemático aquí: el lobo. Conoceremos las peculiaridades de este mamífero que vive en la Sierra de la Culebra, la mayor reserva de lobo existente en toda Europa Occidental. Saber más de él es fundamental para desmontar tópicos y enamorarnos de este inteligente animal que tiene tan mala e injusta fama. Pasamos ahora a la tercera sala, lugar que recoge un compendio etnográfico de la vida y tradiciones sanabresas. A partir de ahora, el paseo cultural nos lleva a conocer los alrededores, porque la sala cuarta está dedicada al portugués Parque de Montesinhos, parte del cual pertenecía antiguamente al Conde de Benavente. La sala quinta nos muestra Benavente a través de sus cauces fluviales, así como la Ruta de la Plata y el Camino de Santiago a su paso por esa localidad. Para cerrar tan instructiva visita, nos despedimos en la sala sexta, que nos acerca a los encantos de la Tierra de Villafáfila, que también antaño perteneció al susodicho Conde. Como ésta es una característica zona de avistamiento de aves, aquí se reproduce un palomar y se pueden ver los pájaros que allí anidan en una u otra época del año. Luego, elegimos otra entrada para subir a las almenas y admirar la vista. Allí ponemos punto final al Castillo, cuya protección se completaba con una doble muralla de la que quedan pocos restos, y con un foso que hoy está cegado.

Al cobijo de la piedra

En un paseo por este pueblo que custodia el Lago, es fundamental callejear por los alrededores del Castillo. Todo guarda un encanto intemporal: la plaza del Castillo, la ermita de San Cayetano con su pequeña capilla barroca, la Iglesia de Nuestra Señora del Azogue, que conserva muros originales de finales del siglo XII, o el Ayuntamiento que se encuentra en un edificio levantado en la época de los Reyes Católicos. La belleza de este lugar está realzada por las construcciones típicas que se levantan en las calles adyacentes, ya que Puebla de Sanabria está declarada Conjunto Histórico-Artístico. Una sucesión de casas de piedra nos sorprenden con sus balconadas de madera, sus galerías acristaladas y sus bancos adosados a la pared desde los que contemplar el ajetreo de la villa. Las rejas, de gran valor artístico, añaden encanto a unas calles que en esta estación se llenan de flores. Desde los balcones cuelgan petunias, geranios y otras plantas de flores multicolores que añaden alegría a un paseo relajado por San Bernardo, La Florida, Rúa o Muralla del Pozo, entre otras. Y todo esto a un lado del río, porque cruzando el puente pasamos a otra zona de Puebla donde no debemos perdernos el Convento de San Francisco, que da nombre al barrio en el que se encuentra.

La Casa del Gobernador nos muestra, a lo largo de seis salas, las peculiaridades de la comarca sanabresa y sus alrededores.

Para quedarse

No es esta villa un lugar de paso, sino que ofrece todo tipo de comodidades para disfrutar en ella largas estancias, sobre todo en esta época en la que predomina el buen tiempo. La amplia playa fluvial conocida como La Chopera es punto de encuentro y lugar de esparcimiento, puesto que además de practicar deportes fluviales en el río Tera, permite jugar al fútbol en el campo cercano habilitado para ello. Si te gustan los deportes, tienes muchas instalaciones para practicarlos reunidas en la Casa Municipal del Deporte. Y si prefieres la actividad al aire libre puedes acercarte al Circuito para Bicicletas o al Circuito de Rehabilitación -si tienes alguna lesión o poca movilidad-; ambos se encuentran a la orilla del río.
En otro orden de cosas, hay un Museo de Gigantes y Cabezudos, que son muy típicos aquí, múltiples actividades programadas, y la posibilidad de moverse en bicicleta por toda la villa.
No faltan todo tipo de servicios, alojamientos y buenos restaurantes donde probar la deliciosa gastronomía de la zona. Y además hay muy buenas comunicaciones comandadas por la Autovía que une Benavente con Ourense.

Camino rural Praos de ReisUno de los cuatro pueblos que componen el municipio de Puebla de Sanabria es hoy protagonista de una ruta de senderismo de gran encanto. Se trata de Robledo, pueblo del que parte el conocido como Camino del Contrabando, una senda que se empleaba en tiempos de escasez para ir a Portugal a por mercancías. Si no queremos llegar a la frontera, seguimos este camino sólo hasta que un indicador nos dirija hacia la izquierda, donde continuaremos caminando acompañados de pinos y castaños hasta toparnos con un refugio de montaña. El lugar nos ofrece una buena panorámica de la zona. Luego tomamos la carretera que va a Robledo hasta llegar a un área recreativa al lado del río Truchas. Es momento para tomar algo y descansar, antes de continuar por el camino que nos llevará de nuevo al pueblo. A la vuelta nos encontraremos con el viaducto del tren, y unas buenas vistas del embalse de Cernadilla y de los pueblos de Palacios y Otero.

El huerto sanabrés

En estos tiempos de crisis alimentarias y manipulación de los alimentos, los ojos se vuelven hacia los huertos familiares, verdaderos reductos de agrodiversidad. En la comarca de Sanabria nunca ha desaparecido esta actividad tradicional, tan ligada a la tierra fértil y a sus gentes trabajadoras.
Fotos: ADISAC

Entre las praderas sanabresas y los campos de pasto, destacan pequeñas huertas o "cortinas" multicolores que en la comarca se cultivan como complemento alimenticio de las familias y el ganado. Con los tiempos que corren, estos huertos se han convertido en un bien muy valorado y además constituyen pequeñas fortalezas en las que sobreviven las semillas autóctonas de Sanabria. Aunque han desaparecido muchos de ellos, su cuidado sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres, que en muchos casos se dedican a ello por tradición, por nostalgia de otros tiempos e incluso por disfrute. Las variedades agrícolas típicamente sanabresas se entremezclan con otras comerciales, pero los que plantan lo de "toda la vida" suelen intercambiar las semillas con amigos o parientes de otros pueblos. "En una huerta sanabresa pueden encontrarse hasta ocho clases de alubias diferentes. Gracias a todas estas personas que han cuidado las especies autóctonas, todavía podemos degustar platos que tienen el sabor de la tierra y admirar variedades únicas de coles, berzas, repollos, puerros, cebollas, ajos, calabazas -que se emplean para dar de comer a los cerdos y también para hacer mermelada y puré-, pero sobre todo judías y habas. Son éstas las reinas de la mesa y se cultivan hasta ochenta variedades en total en toda la comarca, de modo que puede verse una “cortina” con hasta ocho clases de alubias diferentes. Su siembra se hace con la luna creciente o llena, porque como dicen aquí: "En luna vieja se llena todo hasta la pelleja". Y en luna nueva han observado que la planta tiene muchas hojas, pero pocas flores y frutos. También evitan que la especie degenere y para ello cambian cada temporada el terreno donde las siembran e intercambian las semillas cada cuatro años con agricultores de otros pueblos. Para que no se pierdan las especies en el olvido, ADISAC (Asociación para el Desarrollo Integrado de Sanabria y Carballeda) ha reunido las semillas autóctonas visitando todos los agricultores de la zona y las ha plantado en una zona del Jardín Botánico El Fenal. Allí veremos alubias "de aceite", "negras", "hermisendinas", "amarilla", "de caracol" y muchísimas más, habones, cherovías, también tomates y patatas autóctonos, e incluso lino. Un paseo por aquí o por las huertas sanabresas es un viaje a los usos y costumbres de la zona, que puede completarse con una amena charla con los agricultores que no sólo hablarán de los cultivos sino de las costumbres asociadas a ellos como la siega, la maja, el proceso del lino, o la cestería; también la alegría y las canciones con las que se contrarrestaba el duro trabajo. Es un pequeño homenaje a unas gentes que no han dejado que la naturaleza sucumba a la rentabilidad de las grandes multinacionales.

Casa del Gobernado

Arqueología para todos los públicos

Desde ADISAC pretenden revalorizar el patrimonio arqueológico que se encuentra en las comarcas de Sanabria y Carballeda. De este modo, sus habitantes recuperan su pasado y además los restos se convierten en un atractivo turístico. Hablamos con Pilar Lagarejos, la arqueóloga encargada del proyecto. Texto: Marta Iglesias.

El Proyecto Revalorización del Patrimonio Arqueológico consiste en recuperar, señalizar y musealizar tres yacimientos que próximamente formarán parte de una Ruta Arqueológica por Sanabria, y Carballeda. Los yacimientos están localizados en Lubián que pertenece a la Alta Sanabria, en Espadañedo que se encuentra en la Carballeda y en Ferreros que se sitúa en la Sanabria Interior. Tres zonas distanciadas que permiten recorrer ambas comarcas y adentrarnos más en sus pueblos típicos.

-¿Qué pueblos han dejado su huella en Sanabria y Carballeda?
-Principalmente estamos en un territorio ocupado por uno de los pueblos prerromanos que formaron parte del noroeste peninsular: los Astures, que más tarde acabaron por romanizarse, dejando una importante huella del mundo romano. En Lubián, el yacimiento de “As Muradellas” es un castro de la II Edad del Hierro habitado por los Astures, que se asentaron aquí durante el siglo III a.C. Los otros dos yacimientos -tanto “Santo Toribio”, en Ferreros como “Los Corralones” en Espadañedo- corresponden al período romano, y los situamos en torno a los siglos I al III d. C.

-¿En qué consiste su trabajo como arqueóloga en el proyecto?
-En controlar todas las intervenciones y trabajos de campo, coordinando las diferentes actividades que se requieren para la limpieza, señalización y musealización de los yacimientos. También la investigación, estudio y posterior elaboración de los contenidos informativos de cada yacimiento.

-¿Qué reto supone este proyecto para un arqueólogo?
-El reto es lograr transmitir y descubrir a los ojos del gran público las formas de vida que se desarrollaron en estos lugares. Mostrar sus viviendas, su economía, su manera de aprovechar los recursos que estas zonas les ofrecían -y que a través del tiempo han seguido resultando productivas a otras generaciones hasta llegar a nosotros-, así como la fragilidad que todo esto conlleva si no se preserva y se conoce.

-¿Desde ADISAC tratan de recuperar estas estructuras para que no se pierdan en el olvido o para convertirlas en un recurso turístico?
-Ambas cosas a la vez. Se han contemplado aquellos aspectos susceptibles de ser potenciados a la vez que diversificar la oferta turística, dotando así al medio rural de infraestructuras y servicios inabordables por otras vías. El turismo se ha convertido en el mundo rural en la alternativa a las escasas expectativas que ofrecen otras opciones como la agricultura y ganadería tradicional, aportando un mayor flujo económico. El objetivo es hacer llegar al público el patrimonio natural contemplado desde la triple perspectiva del medio en el que se desenvolvieron las comunidades pasadas, el paisaje sobre el que actuaron y la reserva biológica de enorme atractivo turístico.

-¿A los turistas les resulta atractiva la arqueología?
-La arqueología ha estado siempre vinculada de alguna manera a una idea romántica y aventurera del espíritu humano, y las grandes y misteriosas civilizaciones han apasionado tanto a especialistas como al público en general. Descubrir que nuestros territorios han participado de alguna manera en esos períodos históricos y que las zonas más recónditas poseen su trocito de historia llama la atención y sí despierta curiosidad en los visitantes. Son rutas tan demandadas como las de senderismo.

-¿Valoran los habitantes de la zona sus vestigios arqueológicos o es un tema aún pendiente?
-Sigue siendo un tema pendiente. El conocimiento no sólo de los yacimientos arqueológicos sino de la historia de nuestro territorio pertenece a la historia local y es complejo su conocimiento. Con los nuevos planes de enseñanza se acercan un poco más a estos conocimientos, pero para el resto de la población existe un profundo desconocimiento del pasado remoto. Una de las actividades que se han realizado desde este proyecto ha sido informar a los habitantes de los pueblos donde están situados los yacimientos arqueológicos sobre la historia de sus antepasados, situarlos en el tiempo y espacio para que entiendan la importancia de su patrimonio, para que comprendan que les corresponde a ellos su pasado.

-¿El desconocimiento de la historia y de la importancia de un yacimiento puede hacer que no se valore?
-Cuando algo se desconoce, carece de valor. El valor de aquello que nos rodea se lo damos nosotros y para ello hay que saberlo ver y entender. Un yacimiento arqueológico que no está bien explicado puede resultar indiferente a cualquier visitante no familiarizado con el tema. Interpretar los restos que nos han dejado estas sociedades antiguas tiene su dificultad no sólo técnicamente -puesto que lo primero que vemos son restos de elementos arquitectónicos que responden a formas constructivas-, sino que se necesita además un argumento histórico que le dé sentido y lo haga comprensible en un contexto espacio-temporal.