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Ribera del Orbigo (León) - Turismo acuático

Escrito por Marta Iglesias 05 Junio 2008
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El río Orbigo serpentea por el valle, dando lugar a fértiles y refrescantes vegas. Sus aguas nos llevan de viaje por pueblos sencillos que han crecido al abrigo de las choperas. Gracias a su microclima, estos lugares se han convertido en punto de destino predilecto para escapar del calor del vecino páramo. Nos detenemos en los más destacados: Carrizo de la Ribera y Benavides de Orbigo.

Ribera del Orbigo

Carrizo de la Ribera

Paseo y cultura
Como sucede con el resto de pueblos que se asoman a la ribera del río Órbigo, en estas fechas Carrizo multiplica sus habitantes. Con ellos aumenta también la oferta deportiva, cultural y, sobre todo, festiva.
Son muchos los que coinciden en el origen romano de Carrizo. Hay quien se apoya en que el topónimo procede del general romano Carisio, y otros que simplemente lo confirman visitando los restos romanos y prerromanos que se encuentran a la orilla del Órbigo. Pese al origen milenario de este lugar, el pueblo no ha crecido exponencialmente con respecto a los años pasados. En realidad el municipio mantiene en sus cinco pueblos -Carrizo, Villanueva, La Milla del Río, Huerga y Quiñones- un carácter tranquilo que lo ha convertido últimamente en destino turístico. Cada verano se acercan hasta aquí fundamentalmente asturianos que quieren calor, sin renunciar a un buen chapuzón, y también servicios completos y el sosiego de un pueblo. De hecho, Carrizo celebra cada año a principios de agosto unas fiestas de convivencia con el pueblo asturiano donde hay música, bailes regionales, actividades lúdicas y degustación de embutidos de la zona. A mediados de agosto se celebra la Fiesta del Lúpulo y la Cerveza, en la que se espera superar los veinte mil asistentes. Si lo que buscamos son monumentos representativos, en Carrizo destaca sin lugar a dudas el Monasterio de Santa María, que data del siglo XII y se conserva extraordinariamente bien. Puesto que en su interior convive una comunidad de religiosas, el acceso a sus tesoros es limitado, pero la iglesia de triple cabecera está abierta al culto y permite hacernos idea de su interior. Destacan sus esculturas medievales y un extraordinario artesonado mozárabe. Para visitar la parte del Monasterio de clausura hay que pedir permiso con quince días de antelación. Al salir, nos encontraremos con otra obra de arte: el Arco de San Bernardo, del siglo XVII. Por último, merece la pena acercarse al Palacio de los Marqueses de Santa María de Carrizo, que se ha reconvertido en una posada rural.
Una vez terminado el paseo, toma el relevo la naturaleza. El río es el punto central de la vida, y en torno a él giran la agricultura, la pesca o el ocio. Los paseos en bicicleta por la orilla son uno de los atractivos que ofrece, aunque también hay días para disfrutar de un picnic bajo los árboles, o una tarde de pesca en busca de la esquiva trucha. El deporte es otro de los puntos fuertes del municipio, al que se dedican varias instalaciones: piscinas, campo de fútbol, cancha de tenis, pistas de baloncesto y frontón, y dos boleras. En estas últimas -ubicadas en La Bolenga y El Puentín- se citan los aficionados al bolo leonés, deporte autóctono que llena de entretenimiento y puntería muchas tardes estivales.
Como cierre, el mercado que tiene lugar todos los lunes pone el contrapunto tradicional a los comercios que pueblan Carrizo. La suma de ambos servicios da lugar a un pueblo en el que es posible conseguir cualquier tipo de producto de consumo habitual.

Carrizo activo y cultural

Ya decíamos que el turismo incrementa los habitantes de los pueblos del municipio, pero no habíamos señalado cómo altera radicalmente la vida del lugar. Lo que en invierno vive a ritmo pausado, se convierte en un hervidero de actividad en estas fechas. Los universitarios regresan a sus casas, los familiares buscan un lugar donde desconectar unos días y llegan gentes de todos los alrededores. Los parques, cafeterías, bares y pubs se convierten en lugares de reunión. Las fiestas patronales se multiplican, y también lo hacen los actos festivos y culturales. Recientemente han tenido lugar el Festival de Teatro de Carrizo de la Ribera, con gran afluencia de público y grupos participantes, y también las Fiestas de la Virgen del Villar. Probablemente julio nos reciba con las Fiestas de hermanamiento con los asturianos. Y habrá que esperar hasta mediados de agosto para una de las celebraciones más esperadas: la Fiesta del Lúpulo y la Cerveza. Esta tercera edición tendrá lugar los días 15, 16 y 17 de agosto y elevará de nuevo a la categoría de festejo a uno de los cultivos característicos de Carrizo: el lúpulo. Esta planta conocida aquí como el “oro verde”, por los beneficios que trajo en su día, es fundamental en la elaboración de la cerveza. Porque esta bebida que forma parte de la cultura española procede de la fermentación de la cebada y se sazona, enriquece y adoba con lúpulo, que le da el amargor característico. Así que, en honor a uno de los cultivos de Carrizo, tiene lugar esta feria que congrega cada año a más y más turistas. Los eventos se iniciarán con la inauguración por parte de representantes de las instituciones, pero no faltarán conferencias, exposiciones de artesanos y coleccionistas cerveceros, actuaciones musicales, corro de lucha leonesa, desfile de moda de diseñadores leoneses, feria agroalimentaria y stands de cerveza de los cuatro grupos cerveceros españoles más importantes. Se prevé que la cerveza corra como el agua y que se superen los veinte mil visitantes que ya son habituales en esta feria. Además de ser una bebida refrescante de baja graduación para compartir entre amigos, los expertos aconsejan beber cerveza para limpiar el paladar y prepararse para la comida, y hay quien incluso recomienda una nueva receta: tomar cerveza negra con chocolate amargo.
Tras este paréntesis festivo, Carrizo cierra su verano en septiembre con la Semana Cultural, que todavía no tiene actos concretos concertados.
Si además de Carrizo desea conocer el entorno, las guías turísticas reflejan además la posibilidad de acercarse hasta León o Astorga, centros urbanos destacados por sus monumentos. Las buenas comunicaciones permiten hacer de este viaje un paseo sencillo.

Ribera del Orbigo

El agua conducida

El río Orbigo nace de la unión del Luna y el Omaña. Es el artífice de las verdes vegas que caracterizan Carrizo, pero para emplear su agua de modo más eficiente se construyó la Presa Cerrajera a principios del siglo XIV.
El primer objetivo de la construcción de esta presa era conducir las aguas del río al pueblo de Santa Marina del Rey, propiedad del Obispado. Aunque parece ser que posteriormente se amplió el recorrido hasta la zona del páramo, lo que dio lugar a nuevos cultivos que completaron los de la zona. Gracias al regadío que proporcionó la Presa Cerrajera aquí llegaron las patatas, alubias, maíz, tabaco, menta y lúpulo. Hoy en día seguir su recorrido puede hacerse a pie -parcialmente- o en bicicleta de montaña, partiendo de Villanueva de Carrizo que es donde nace la presa. El paseo nos llevará de ahí a Sardonedo, Santa Marina del Rey, Villavante, Acebes del Páramo, Villazala, Regueras de Abajo, Azares del Páramo y Valdefuentes del Páramo. Conocer el camino que sigue la presa es muy sencillo, puesto que a su alrededor todo se perfila como un oasis verde donde crece el chopo negro, el álamo blanco, diversos cultivos, zarzamoras, hiedras o berros. Incluso se conservan varios molinos, con toda su maquinaria, en algunos de los pueblos. Sin embargo, la leyenda atribuye esta construcción a los mozárabes, y podría tener algo de verdad puesto que este pueblo era maestro en la construcción de norias, acequias y todo tipo de sistemas para conducir el agua de riego. Según la “Leyenda Mora”, el joven Alíatar se enamoró de Zaida, una mora del sur de la Península. Al traerla a León, la bella joven fue instalada en un pueblo que tomó su nombre -Villazaida, hoy Villazala-, pero ella le dijo a Alíatar que no le quería y que sólo el día que el agua del río Órbigo pasase por su puerta, correspondería a su amor. Con la ayuda de sus familiares y los agricultores, Alíatar llevó el agua bajo la ventana de Zaida y consiguió su amor, a la vez que ayudó a cambiar el sistema de riego de la zona y con ello a introducir nuevas especies vegetales. §

Ribera del Orbigo

Benavides de Orbigo

Pensando en futuro
A la ribera del Orbigo se asoma Benavides, villa de tradición agrícola y marcado carácter comercial que se prepara para afrontar en el próximo curso escolar un nuevo proyecto educativo.
Recientemente se han conmemorado los setecientos años de existencia del tradicional Mercado de los Jueves, que tiene lugar en Benavides ese día de la semana. Fue un momento histórico, dedicado a echar la vista atrás y recuperar recuerdos y tradiciones. De esos festejos nos quedan el Museo del Mercado y el Paseo del 7º Centenario, que trascurre paralelo al Canal de Villares. Infraestructuras al servicio de los ciudadanos, que son además un foco de atracción para los turistas.
Pero si entonces fue un momento dedicado al pasado, ahora Benavides se centra en el futuro y en la educación de sus habitantes. Por esa razón a partir del próximo curso 2008-2009, el colegio de la localidad -que hasta ahora permitía estudiar hasta los catorce años- se va a transformar en un Centro de Enseñanza Obligatoria (C.E.O.), el segundo existente en toda la provincia de León. En él se formarán alumnos desde los tres hasta los dieciséis años, dando la oportunidad de estudiar aquí toda la enseñanza obligatoria a los chavales del municipio y alrededores. Así, el colegio contará con Educación Infantil -desde los tres años-, Primaria -de los 6 a los 12-, primer ciclo de ESO -de 12 a 14 años- y segundo ciclo de ESO -hasta los 16-. Paralelamente al centro le han concedido Sección Bilingüe, por lo cual algunas materias se impartirán completamente en inglés. El proyecto dará inicio el próximo curso con los niños de seis años que comienzan en primero de Primaria, aunque ya tienen algunas nociones de inglés puesto que esta asignatura actualmente se imparte desde los tres años. El horario de las clases es de 9.30 a 14.30 h., y de 16.30 a 18.30 hay actividades extraescolares diarias: biblioteca, inglés, informática, teatro, edición del periódico del colegio, balonmano, kárate y otros deportes. Para facilitar la asistencia, el centro cuenta con servicios complementarios de transporte y comedor. Precisamente a finales del pasado curso se desarrolló una campaña que desea introducir hábitos alimenticios correctos en padres e hijos. Bajo el título “Recreo Sano y Saludable”, se propone una alimentación a base de fruta y un pequeño bocadillo, a la vez que se evitan las golosinas que se han convertido en una costumbre.
Pero todo esto no sería posible sin contar con un lugar dotado de todo lo necesario, de modo que se ha construido un edificio anexo que cuenta con aulas específicas de informática, plástica, tecnología, y música y audiovisuales. El edificio antiguo se ha renovado con puertas, ventanas y persianas nuevas, y en el que alberga la educación infantil se ha puesto la cubierta nueva. El complejo entero se encuentra junto al Polideportivo, que es empleado por los alumnos del centro durante el horario lectivo, lo cual rentabiliza las instalaciones y hace que los chavales se familiaricen con el deporte.

Turismo urbano

Antes de llegar al próximo curso, todavía queda el verano, que en Benavides se relaciona totalmente con la oferta turística y las fiestas. Al igual que sucede con sus vecinos del Órbigo, son muchos los que vienen aquí en busca de un sitio caluroso que cuente con río o piscina. Y Benavides cumple ambos requisitos.
El famoso Mercado de los Jueves completa la oferta de los comercios, y los locales de copas ponen el contrapunto animado a las noches. Pero es la primera semana de agosto cuando el turismo se multiplica con la celebración de la Fiesta Astur-Leonesa -en que se pone de manifiesto el hermanamiento existente entre estos dos pueblos vecinos-, y con las fiestas patronales de mediados de septiembre.
Benavides es una villa pequeña con pocos vestigios de pasado, pero con detalles que realzan su encanto rural: la Ermita del Cristo de la Vera Cruz y su pequeña plaza de enfrente, la Iglesia de Benavides, la fuente de los ocho caños, el puente de piedra con su explanada, o los lavaderos viejos. Todos juntos constituyen un paseo ineludible si queremos empaparnos del ambiente de la villa.

Ribera del Orbigo

Benavides, cruce de caminos

Muchas son las sendas que parten desde Benavides en todas las direcciones y con múltiples objetivos. Ellas convierten a la villa en punto de partida para múltiples aventuras.
Hasta cinco caminos parten de Benavides. Recorriendo todos ellos, sabremos más de esta villa y todos sus alrededores. Podemos comenzar con uno de los más conocidos: el Camino de Santiago o de Astorga, que comienza en el recinto que rodea a la fuente de los ocho caños. En realidad éste es un pozo artesiano construido a principios del siglo veinte, del que brota agua que se encuentra a noventa metros de profundidad. Iremos por la calleja de La Torre, nos detendremos en los lavaderos viejos, y atravesando el arroyo por la pasarela de madera iremos por el camino que nos lleva a Moral de Orbigo y de ahí a Villares de Órbigo, que enlaza con la variante del Camino Jacobeo.
En otra dirección nos lleva el Camino de la Venta de la Perdiz, lugar que durante siglos fue uno de los hitos principales de la Cañada Real. Esta vez iniciaremos la ruta en el atrio de la Iglesia de Benavides y seguiremos por la calle que nos lleva hacia los tres pueblos que se encuentran en el Valle de Antoñán: Quintanilla del Valle, Vega de Antoñán y Antoñán del Valle, que nos brinda una fuente de agua fresca y un pequeño jardín botánico. Desde allí, ya queda poco hasta la Venta de la Perdiz.
Sigamos ahora el Camino de Santa Marina o de la Cerrajera. Para ello iremos al puente de piedra de Benavides y seguiremos la pendiente hasta una pequeña explanada. No hay más que continuar por un viejo camino hasta Santa Marina del Rey, uno de los puntos más importantes de la Presa Cerrajera. Desde esta misma explanada podremos tomar también el Camino de la Ribera Alta o de la Magdalena, esta vez siguiendo la señalización que indica hacia el norte. El camino recorre parte de la Presa de la Tierra hasta llegar a una vieja compuerta y un pequeño puente que atraviesa la Presa de la Villa. La senda conduce luego a Gavilanes, Palazuelo de Órbigo y Turcia. Si queremos recorrerlos todos, nos queda tomar el Camino de la Cepeda Alta o de Quintanilla del Monte. Este comienza en la pequeña plaza enfrente de la Ermita del Cristo de la Vera Cruz. Seguiremos por la calle Las Mañanas hasta cruzarnos con el arroyo Barbadiel. A sus márgenes, a contracorriente, discurre parte de esta ruta señalizada que nos llevará a los pueblos más próximos de la comarca de La Cepeda. Como podemos ver, estos paseos cortos de entre cuatro y doce kilómetros de recorrido son una buena manera de conocer Benavides y sus alrededores.