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La moda y las niñas

Escrito por Isabel Menéndez 16 Abril 2010
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La cadena de ropa Primark, de origen británico pero con implantación en varios países entre los que se incluye España, ha decidido retirar de sus tiendas una prenda destinada a niñas de 7 y 8 años. Primark se caracteriza por unos precios muy bajos y un diseño especialmente atractivo para adolescentes.
violeta.jpgLa prenda, un biquini estampado con estrellas brillantes, en colores negro o rosa, cuyo sujetador llevaba relleno y vendido a un precio de 4 libras (unos 5 euros), fue denunciada por asociaciones de consumidores y de defensa de la infancia, al considerar que podía incitar a la pedofilia. “Un biquini acolchado para niñas de siete años es demasiado y demasiado pronto”, dijo Shy Keenan, presidenta de una agencia de protección de menores. Para ella, “nunca se debe sexualizar a un menor” porque aunque las niñas aprenden pronto a ser sexys o seductoras al estilo adulto, dice Keenan, “nadie les enseña a como actuar si un adulto les mira de esa forma”. Penny Nicholls, de la organización británica Children Society, lamentó “las presiones comerciales hacia la sexualización prematura y sin principios, que están dañando el bienestar de los niños”.
La noticia apareció en la portada del diario “The Sun”, provocando la participación, incluso, de la clase política. El primer ministro, Gordon Brown, se posicionó al respecto, al manifestar que, a su juicio, está mal que las empresas presionen a la infancia a actuar como si fueran adultos en lugar de disfrutar de “ser niños”.
A las críticas también se sumó el líder conservador, James Cameron, quien tildó de “vergonzoso” que una cadena de ropa estuviera ofreciendo ese tipo de prenda. En consecuencia, se manifestó satisfecho por la decisión de los grandes almacenes de retirarlas porque en su opinión, los progenitores “quieren proteger a sus hijos de la sexualidad precoz y las empresas deben ser responsables”. Para Cameron, es un hecho que hoy todo el mundo es más materialista y ello hace que “los niños se sientan muy presionados a mantenerse al día con las últimas tendencias”. Por ello, subrayó laLa realidad es que la sexualización que critican políticos y representantes de Ong’s no es de la infancia en general sino solo de las niñas, unas niñas obligadas cada vez más pronto a parecer adultas y de un tipo determinado: lolitas, sexualmente disponibles. necesidad de un cambio social en el que las personas adultas defiendan otros valores, en la búsqueda de una sociedad más responsable.
Por su parte, la empresa ha hecho un público un comunicado en el que asegura que ha retirado la prenda de las tiendas y de paso ha asegurado que los beneficios obtenidos por la venta de esa línea de productos se destinarán a proyectos sociales para la infancia. Con todo, según Primark, se trata de una prenda de la que no se habían vendido muchas unidades y, en todo caso, ha pedido disculpas por las ofensas que haya podido causar su estrategia comercial.
Ignoro qué opinión tendrán sobre el asunto las autoridades eclesiásticas que estos días dedican tantos esfuerzos a explicar las peregrinas relaciones entre pederastia y homosexualidad. Lo que tengo claro es que algo ocurre en nuestro mundo cuando alguien diseña un producto como ese y luego pasa todos los filtros comerciales y de marketing hasta la percha de la tienda. Y es más, algo más grave ocurre cuando sabemos que hay padres y madres que han comprado el producto para sus hijas. La realidad es que la sexualización que critican políticos y representantes de Ong’s no es de la infancia en general sino solo de las niñas, unas niñas obligadas cada vez más pronto a parecer adultas y de un tipo determinado: lolitas, sexualmente disponibles, etc. Sólo hay que mirar un poco a las pequeñas que pasean por la calle: maquilladas, con tacones, faldas muy cortas… visten como adultas pero además con un look que potencialmente las sexualiza… Deberíamos preguntarnos a quién beneficia dicha imagen femenina y, sobre todo, deberíamos plantearnos porqué no parece preocuparnos. Ojalá que el infortunado biquini de Primark sirva para realizar algunas reflexiones. Las niñas deberían ser sólo eso, niñas. Cuando sean adultas, ya decidirán que papel femenino es el que desean. Y ojalá no sea el propuesto desde mensajes como estos porque la moda es, no lo olvidemos, una forma de comunicación. Δ