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Mujer La Hora Violeta Cuando las mujeres desaparezcan

Cuando las mujeres desaparezcan

Escrito por Isabel Menéndez 23 Agosto 2009
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Un reportaje publicado este verano por un periódico de tirada nacional revela que, en Estados Unidos, la mitad de los diagnósticos genéticos preimplantacionales se utilizan para elegir el sexo del bebé y no para librar a las criaturas de enfermedades hereditarias o para curar a un tercero.
violeta.jpgEs decir, la técnica creada para descartar enfermedades genéticas es la puerta natural a la elección de sexo. En Estados Unidos esta práctica es legal. También cara. Pero permite una selección que en toda Europa está prohibida. Así, parejas (también españolas) de clase media-alta, que pueden afrontar un tratamiento que supera los 14.000 euros más los gastos de desplazamiento, eligen “a la carta” a sus hijos e hijas. Hace más de diez años que este servicio está disponible y la demanda es tan grande que en aquel país ya se han abierto centros “internacionales” donde atender a las personas extranjeras. La motivación es clara para estas parejas pues, cuando ninguno de los embriones coincide con el sexo deseado, en casi la mitad de las ocasiones (45,5%) se decide no seguir adelante.
Un estudio realizado por la empresa Reprogenetics sobre este asunto asegura que no existe desviación genérica significativa entre las personas que seleccionaron el sexo de sus criaturas pues los datos arrojan una cifra de 48,4% que escogieron niñas frente a un 51,6% que optaron por varones. Carezco de la suficiente formación Parejas de clase media-alta, que pueden afrontar un tratamiento que supera los 14.000 euros más los gastos de desplazamiento, eligen “a la carta” a sus hijos e hijas. Cuando se trata de parejas no occidentales (China, India, Oriente Medio…) claramente seleccionan varones. estadística para valorar si, en efecto, no es significativa esa diferencia porcentual superior a tres puntos, aunque sé que no coincide con la estadística demográfica “natural” pues, históricamente, en el planeta siempre ha habido más personas de sexo femenino que masculino. Según estos expertos, en occidente no hay desequilibrio en las preferencias de género (no parece preocupante ese 3,2% de diferencia a favor de los niños). Eso sí, el estudio recoge que, cuando se trata de parejas no occidentales (China, India, Oriente Medio…) claramente seleccionan varones.
Ya en 2007, la francesa Bénédicte Manier publicaba el libro “Cuando las mujeres hayan desaparecido: la eliminación de las niñas en India y Asia” (ediciones Cátedra). Este volumen explica porqué “faltan” 100 millones de mujeres en Asia. Las “mujeres que faltan” son las niñas que no han podido nacer, que han sido asesinadas poco después de su nacimiento o que han dejado morir a edad temprana. En India, son una pesada carga para sus familias porque la necesaria dote para la boda las convierte en un lastre económico insoportable. También en ese país y en otros como China, la existencia de prejuicios ancestrales provoca que el nacimiento de una niña se entienda como un deshonor. Por eso, la llegada de la ecografía ha venido a convertirse en método de selección y eliminación, lo que ha desembocado en una población de decenas de millones de varones solteros. Esta brecha demográfica no se había producido nunca, a pesar de que siempre existió el infanticidio y la desatención de las niñas. Ellas siempre habían desaparecido en algunos lugares pero la tecnología médica ha permitido hacerlo de una forma sistemática.
Como hablamos de la región más poblada del planeta, las consecuencias sociales son difíciles de prever y sin duda afectarán a escala global; en 2020 se calcula que unos 30 millones de hombres no podrán conseguir esposa en una sociedad que convierte a los solteros en marginados. De momento se ha verificado el aumento de la violencia sexual, la compraventa de mujeres como esposas, la acentuación de la trata, el desplazamiento del problema hacia los países más pobres, la poliandria, etc.
Quizá es legítimo, como afirman algunos genetistas, que las familias decidan qué miembros (y con qué características) desean que se integren en ellas, pero las consecuencias de género siempre aparecen. Mientras el mundo no sea un espacio de igualdad para los hombres y las mujeres, ¿alguien puede mantener que estas selecciones no producen más discriminación? Δ