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Mujer La Hora Violeta Cristina García Rodero, maestra de la fotografía.

Cristina García Rodero, maestra de la fotografía.

Escrito por Isabel Menéndez 06 Agosto 2009
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Mencionar a la Agencia Magnum es hablar de las letras mayúsculas de la fotografía y el fotoperiodismo. Esta agencia, con más de sesenta años a sus espaldas, es sinónimo de excelencia y originalidad.
violeta.jpgCreada al final de la II Guerra Mundial por reporteros de guerra y fotógrafos tan influyentes como Henri Cartier-Bresson, David Seymour “Chim” o Robert Capa, funciona como una cooperativa en la que, por primera vez, los fotógrafos fueron propietarios de los derechos de sus imágenes. Cartier-Bresson la definió como “una comunidad de pensamiento” y también como “una curiosidad sobre lo que pasa en el mundo”. Hoy, los grandes nombres de la fotografía como Sebastiao Salgado pertenecen a este selecto grupo integrado por apenas 60 personas y que sigue interesado por las preocupaciones sociales.
Con ocasión de su sesenta aniversario, en 2007, Miguel González, representante de la agencia en España, reconocía que había interés y preocupación por avanzar hacia la igualdad de género en la organización. Entonces, sólo cinco mujeres formaban parte de tan selecto club: Eve Arnold, conocida por sus retratos de Marilyn Monroe; Susan Meiselas, reconocida fotógrafa del género documental; Lise Sarfati, famosa por sus retratos de adolescentes; Iikka Uimonen, colaboradora habitual de la revista Nacional Geographic y Martine Franck, viuda de Cartier-Bresson, de quien conocemos, sobre todo, sus instantáneas del Thèatre du Soleil.
Entrar en la agencia no es fácil. Quien desee formar parte del elitismo fotográfico debe ser propuesto/a por alguien que ya pertenezca a la agencia y, a partir de entonces, se abre un proceso de tres años en los que la persona candidata debe cumplir muchos requisitos: reportajes, presencia en medios, exposiciones, libros, etc. Además, tiene que presentar una obra concreta que sintetice toda su carrera y que será valorada en una asamblea en la que participan todos los miembros de la agencia además de sus entidades asociadas.
La fotógrafa ha reconocido que formar parte de Magnum se le antojaba un objetivo inalcanzable y cree que su admisión es un premio a la constancia y a los riesgos asumidos. Con la humildad que la caracteriza, asegura que entrar allí le permitirá rodearse de sabios de los que seguir aprendiendo.Este mes de junio, una nueva mujer que además es española, ha sido aceptada en la Agencia Magnum. Se trata de Cristina García Rodero (Puertollano, 1949), una fotógrafa que ha dedicado la mayoría de su trabajo a documentar ritos populares y religiosos de medio planeta. De hecho, su obra es imprescindible para conocer el mundo y los seres humanos, como ha reconocido el fotógrafo Alberto García-Alix. Sus fotografías, especialmente las que pertenecen a su proyecto “La España oculta” (al que dedicó 15 años de su vida) documentan con exactitud la realidad social española. Con aquel trabajo ganó el Ojo de Oro del World Press Photo en 1993.
Durante años, recorrió carreteras con su coche, durmiendo en el asiento trasero, haciendo fotos sobre tradiciones o festejos populares. Lo hacía durante los fines de semana porque de lunes a viernes daba clase en la Universidad Complutense. Después de jubilarse de la docencia (prematuramente, por un problema en la vista) comenzó a viajar más a otros lugares, como Haití, donde documentó el sincretismo entre cristianismo y vudú. Lo suyo ha sido una pasión por la fotografía en la que ha invertido toda su vida. Una pasión que comenzó con una cámara que le quitaba a su padre cuando tenía 11 años.
García-Rodero es la primera persona que representa a España en la agencia y su proceso de ingreso comenzó en 2005. La fotógrafa ha reconocido que formar parte de Magnum se le antojaba un objetivo inalcanzable y cree que su admisión es un premio a la constancia y a los riesgos asumidos. Con la humildad que la caracteriza, asegura que entrar allí le permitirá rodearse de sabios de los que seguir aprendiendo.
Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes y Premio Nacional de Fotografía 1996, sigue siendo una fotógrafa vocacional que no tiene pensada fecha de jubilación. Para ella, una fotografía debe estar hecha con el corazón. Y cree que no hay secretos. Se trata de dedicación, vocación, pasión y años de trabajo. Δ