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Mujer A Conciencia Tejedoras de vida

Tejedoras de vida

Escrito por Maria Eugenia Eyras 22 Octubre 2010
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Desde siempre, y sobre todo cuando son madres, a las mujeres les ha gustado tejer.
Sentir el hilo que pasa por los dedos poco a poco y que se va anudando con paciencia hasta convertirse en una tela que abrigará a los hijos y nietos. Suele ser una experiencia íntima, recogida, cálida y reconfortante.
Tejedoras de vidaTejían las tres Parcas (Nona, Décima y Morta) decidiendo el destino de los humanos. Tejía Penélope aguardando el regreso de Ulises, tejen todavía las mujeres de culturas primitivas para ganarse el sustento, como también lo hacen las humildes arañas para atrapar a sus presas.
Desde la más remota antigüedad, al tejer se le ha atribuido un carácter simbólico y sagrado. Los sufis se llaman a sí mismos ‘tejedores de lana’, porque usan el simbolismo de la fabricación de alfombras como metáfora de la confección del alma por Dios. El revolucionario arquitecto norteamericano Christopher Alexander afirma que su creatividad se basa en el estudio de las alfombras turcas. Sus dibujos, realizados por sufis, no están diseñados y tampoco siguen un pensamiento previo, sino que van surgiendo según se tejen. Una parte del dibujo lleva a la siguiente sin que el artista esté siguiendo un plano.
Los sufis se esfuerzan en tejer las alfombras ‘a la manera de Dios’, es decir, dejándose llevar por una corriente espiritual más que racional. Según ellos, así construyó, o mejor dicho, así va construyendo Dios el mundo. Si la obra queda demasiado perfecta, hacen a propósito un punto equivocado, una pequeña falta -llamada ‘el punto persa’- como muestra de respeto, con el fin de reservarle la perfección sólo a Dios.Son dos decenas de mujeres que se afanan en cortar y doblar tiras de papel laminado para luego trenzarlas con una técnica para tejer hojas de palma del pueblo nahua, descendiente de los aztecas.
Mahatma Gandhi tejía su propia ropa, en señal de humildad y también para detener ese ruido mental que impide que el yo más profundo se manifieste, lo que también se logra mediante la oración, la meditación, el yoga y la danza mágica, técnicas diferentes para un mismo sendero místico.
En la marginada barriada de Palo Solo, Huixquilucan, a dos horas de la Ciudad de México, un grupo de mujeres se reúnen cada día para tejer en el taller de la cooperativa Mitz, que significa ‘Para ti’ en la lengua indígena náhuatl. Son dos decenas de mujeres que se afanan en cortar y doblar tiras de papel laminado para luego trenzarlas con una técnica para tejer hojas de palma del pueblo nahua, descendiente de los aztecas. De sus manos salen bolsos, monederos, agendas, portarretratos o esferas navideñas... Unos 3.000 accesorios al mes que se comercializan luego en Alemania, Bélgica, España, Estados Unidos, Gran Bretaña e Italia a precios que oscilan entre los 15 y 140 dólares.
Estos ingresos permiten la autosuficiencia económica de las 50 cooperativistas y de sus familias.
La mitad de las ganancias se dividen entre todas las artesanas sin distinción. El resto del dinero se divide entre un 20 por ciento que se entrega a la escuela, otro 20 por ciento destinado a sufragar costos de manufactura y el 10 por ciento restante para gastos operativos.
Los productos Mitz también financian la Casa de los Niños de Palo Solo. Se trata de la única escuela de México para la población pobre que sigue el método de enseñanza Montessori. Fue construida hace más de 20 años sobre lo que antes fue un vertedero.
Desde el nacimiento de la Fundación Mitz hace siete años bajo el lema ‘Tejiendo el porvenir’, dos mil quinientos niños y niñas de la comunidad han sido becados gracias al reciclaje de más cuarenta toneladas de residuos industriales.
Mitz ya no sólo ha logrado que firmas transnacionales como Mars, Pepsico, Terracycle y Starbucks les donen sus residuos, sino que su alianza con Mars ha sido decisiva para vender los productos en las tiendas M&M en las ciudades de Nueva York, Orlando y Las Vegas, en Estados Unidos.
Hasta ahora, según datos de la Fundación que conjuga comercio justo, autosuficiencia, energía renovable, solidaridad y educación, se han vendido más de ciento cincuenta mil productos, que han generado más de un millón de dólares de ingresos. Esto indica un crecimiento de la producción de l cincuenta por ciento en los últimos cuatro años.
Mitz se erige en el mejor y más perfecto ejemplo de lo que puede lograr la creatividad y la energía femenina cuando se une para trabajar como suelen hacerlo las mujeres: silenciosamente, aplicadamente, pacientemente, limpiamente, para construir un mundo mejor. Δ