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Mujer A Conciencia Sally y el amo blanco

Sally y el amo blanco

Escrito por Maria Eugenia Eyras 23 Noviembre 2010
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Es un héroe nacional y su cara está impresa tanto en las monedas norteamericanas y los billetes de dos dólares, como en las conocidas y gigantestas efigies rocosas del Monte Rushmore.
Sally y el amo blancoPero Thomas Jefferson (1743-1826) sigue siendo, casi 200 años después de su muerte, una figura tan polémica como fascinante. Uno de los Padres Fundadores de la Nación y tercer presidente de los EE UU, redactó, también, su Declaración de la Independencia, por lo que se le considera un campeón de la libertad.
Además de político y erudito, Jefferson fue también brillante arquitecto, arqueólogo, paleontólogo, músico, inventor y horticultor. Pero protagonizó el mayor escándalo sexual de su época, sólo comparable en su magnitud al que desataran, siglo y medio más tarde, el presidente Bill Clinton y Mónica Lewinsky.
El carismático patriota americano poseía, en su mansión neoclásica de Monticello, más de 600 esclavos negros. Entre ellos había una joven cuarterona (o sea, con tan sólo una cuarta parte de sangre africana) llamada Sally Hemings.
Sally, hija de su suegro, John Wayles, y de una mulata (y por lo tanto medio hermana de su esposa), había sido una especie de regalo de bodas cuando Jefferson se había casado con Martha Wayles Skelton, y tenía aproximadamente la misma edad que las hijas mayores de Jefferson, Martha y María.
Según las leyes estadounidenses de la época, los descendientes de esclavos también seguían esclavizados aunque sólo tuvieran una gota de sangre negra. Sin embargo, y gracias a su tez tan clara, estos mestizos trabajaban en puestos de privilegio y no en las penosas tareas del campo.
Jefferson quedó viudo muy pronto y viajó a París en 1784 junto a su hija Martha, como representante de su gobierno en Francia. Tres años más tarde su hija segunda, María, vino a reunirse con ellos.
La acompañaba su esclava Sally, una adolescente casi blanca de extraordinaria belleza, y su hermano James, que viajaba con el fin de ser entrenado como chef de cocina.
Todos juntos permanecieron más de dos años en Francia. Seguramente debido a los aires de libertad que reinaban en París en aquella época previa a la Revolución Francesa, tanto Sally como James recibieron un pequeño sueldo en pago por sus servicios. La historia, que hizo correr ríos de tinta durante casi tres siglos, terminó en 1998, cuando una prueba de ADN realizada a los descendientes de Sally demostró que, sin lugar a dudas, Thomas Jefferson había sido el padre de sus hijos.
En algún momento de esa etapa el viudo de 46 años y la niña esclava de 14 comenzaron a vivir en concubinato.
Cuando llegó el momento de regresar, Sally, quien ya hablaba bien el francés, pudo; optar entre quedarse a vivir en Francia (donde estaba abolida la esclavitud) como una persona libre o regresar a Monticello (Virginia) como esclava de Jefferson.
Sorprendentemente la joven, ya embarazada de su primer hijo, Tom, eligió esto último, aunque exigió que los hijos que nacieran de esa unión fueran liberados, a lo que Jefferson accedió.
En Monticello nacieron seis hijos más: Harriet, Beverly, Thenia, Harriet, Madison y Eston. Todos poseían tan sólo un octavo de sangre negra, eran prácticamente ‘blancos’ y, algunos de ellos, eran parecidísimos a Thomas Jefferson.
Si bien era común en esa época que los viudos de Virginia tomaran como concubinas a mujeres esclavas, sus enemigos políticos atacaron encarnizadamente a Thomas Jefferson por su relación con Sally. Aquello, siempre fue negado terminantemente tanto
por Jefferson como por sus hijas Martha y María, y continuó así hasta nuestros días.
Los hijos de Sally crecieron en la gran casa desempeñando sólo pequeñas tareas como recados. Todos ellos aseguraron posteriormente que Jefferson había sido un hombre amable y bondadoso con ellos, aunque no proclive a demostrar sentimientos.
Cuando alcanzaron la adolescencia, los niños comenzaron a aprender diversos oficios como carpintería o costura. Algunos incluso se convirtieron en músicos, como Beverly, un virtuoso del violín.
Una vez alcanzada la mayoría de edad, Jefferson les dio 50 dólares a cada uno para que abandonaran la casa paterna y lograran integrarse, anónimamente y en otra ciudad, en la sociedad ‘blanca’.
Sally y su amo blanco permanecieron juntos y unidos, manteniendo una relación amorosa y monógama durante 38 años hasta que el anciano falleció en 1826, ante la escandalizada y celosa mirada de las dos hijas blancas de Jefferson, que eran además, sobrinas carnales de la mulata.
Aunque nunca fue oficialmente ‘liberada’, un censo realizado en el Condado de Albermarle en 1833 clasificó a Sally Hemings como una mujer blanca y libre a la edad de 56 años que vivía con sus hijos.
La historia, que hizo correr ríos de tinta durante casi tres siglos, terminó en 1998, cuando una prueba de ADN realizada a los descendientes de Sally demostró que, sin lugar a dudas, Thomas Jefferson había sido el padre de sus hijos.
¿Vivieron Thomas y Sally una historia de amor o de abuso de poder?
Es indudable que Thomas Jefferson era un hombre bien plantado, inteligente, divertido, cultísimo y sin lugar a dudas atractivo en esa época para cualquier mujer.
Pero no es menos cierto que le separaban 30 años de la jovencísima Sally y que la relación amo-esclava puso su nota de perversión en la que seguramente fue una especie de seducción autoritaria.
El hombre que escribió (seguramente para acallar rumores): “La mezcla de razas produce una degradación que ningún amante de este país, o de la excelencia del carácter humano, consentiría inocentemente”, se reveló como un gran hipócrita, o un gran cobarde, o tal vez, simplemente, un hombre de su tiempo. Δ