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Mujer A Conciencia Hipatia, la verdadera

Hipatia, la verdadera

Escrito por Maria Eugenia Eyras 23 Agosto 2009
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Hipatia era hija del filósofo Teón, quien la educó. Fue una brillantísima matemática, astrónoma, física y jefa de la escuela neoplatónica de filosofía.
Vivió entre los siglos III y IV y fue salvajemente asesinada por una turba de monjes fanáticos, seguidores del obispo cristiano Cirilo.
aconcienciaEn sus últimos años dirigió la famosísima Biblioteca de Alejandría, a la que juró defender con su vida.
Esta mujer increíble por su talento y sabiduría poseía, además, una belleza deslumbrante.
Fueron innumerables los pretendientes a su mano, pero Hipatia rechazó a todos ellos porque había decidido, desde niña, consagrar su vida al estudio.
En el excelente retrato Hipatia de Alejandría que escribió su biógrafa, la polaca María Dzielska, hay una cruda anécdota que pinta su fuerte y singular carácter, recogida por el historiador pagano Damascio.
Cuenta éste que Hipatia era adorada por sus discípulos, que la consideraban una santa dotada de un ‘espíritu divino’.
Uno de ellos, completamente encandilado por la hermosísima Hipatia, le declaró su amor.
Pero Hipatia, que seguía las enseñanzas de Platón y de Plotino, desdeñaba el amor físico.
Para escarmentar al estudiante y reprocharle que perdiera la cabeza por ella en lugar de consagrarse al estudio, se quitó y le mostró al abochornado muchacho su paño higiénico empapado en sangre menstrual, diciéndole: “Ésto es lo que amas, en realidad, jovencito, y no la Belleza por sí misma”.
Fiel a sus creencias, Hipatia se mantuvo virgen hasta el final de sus días.
Según el historiador eclesiástico Sócrates Escolástico del siglo V, “por la majestuosa franqueza que, como resultado de su educación, la caracterizaba, mantenía unas relaciones muy dignas con las principales personalidades de la ciudad”.
El poderoso Orestes, gobernador Su martirio, que todavía hoy avergüenza a la Iglesia, la convirtió en leyenda.
Innumerables escritores románticos e intelectuales la entronizaron durante siglos como abanderada de la ciencia y la cultura.
romano de Egipto, solía consultarla en temas de Estado, para desesperación del obispo cristiano Cirilo.
El prelado pretendía abolir todo rastro de lo que él consideraba ‘paganismo’ y que englobaba desde el culto a los antiguos dioses hasta todo el saber de la Antigüedad, con el fin de reemplazarlo por los dogmas del naciente cristianismo.
Una tarde del año 415, al pasar Cirilo frente a la casa de Hipatia (que ya tenía 60 años) y ver allí los carruajes de Orestes y otros personajes ilustres de la ciudad que habían acudido a visitarla, tuvo una crisis de envidia y despecho.
Pocas horas después, al salir la filósofa de su casa, fue detenida por una turba de enfurecidos monjes, que la consideraban una bruja que tenía tratos con el demonio.
La bajaron del carruaje, la condujeron dentro de un templo y allí la violaron en grupo.
Luego, armados de filosas conchas marinas, la desollaron viva y la descuartizaron.
Sus miembros fueron arrastrados por toda la ciudad para horror de sus habitantes (que la veneraban como sabia y como anciana) y luego fueron quemados.
Su martirio, que todavía hoy avergüenza a la Iglesia, la convirtió en leyenda.
Innumerables escritores románticos e intelectuales la entronizaron durante siglos como abanderada de la ciencia y la cultura.
John Toland, Voltaire, Edward Gibbon, Charles Leconte de Lisle, Maurice Barrès, Charles Kinsley, Carl Sagan y muchos otros la idealizaron casi hasta desvirtuarla.
La leyenda la embelleció artísticamente, haciéndola morir muy joven y en la plenitud de su belleza, como cualquier heroína de novela romántica.
También distorsionó con emociones y prejuicios ideológicos su incomparable figura.
El próximo otoño Alejandro Amenábar estrenará su última película, Ágora, en la que rescata para el cine la historia de Hipatia, símbolo de la cultura clásica y de la libertad sexual.
Por lo que he leído, él también ha preferido la versión edulcorada y simplista de los románticos, en lugar de la historia de la verdadera Hipatia.
En el guión, una jovencísima y bella Hipatia vive un fogoso romance con Orestes, entre otras falacias…
Es una lástima.
La Hipatia real y desmitificada me parece infinitamente más vigorosa e interesante… Δ