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Mujer A Conciencia Gritos silenciosos

Gritos silenciosos

Escrito por Maria Eugenia Eyras 27 Septiembre 2011
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Dos millones de hijas rechazadas mueren cada año en el mundo...
El primer paso Ésta es la escalofriante cifra con la que concluye el 'Informe sobre el desarrollo mundial 2012: Igualdad de género y desarrollo', elaborado por el Banco Mundial.

Y estos dos millones de 'niñas desaparecidas' corresponden al millón y medio de abortos selectivos que se realizan en embarazos avanzados debido a que el feto es una niña, además de otro medio millón de hijas menores de cinco años que mueren porque en sus hogares paupérrimos prefieren alimentar mejor a los hijos varones o porque, simplemente, no las alimentan después de nacer.
Este horror, hasta ahora practicado mayoritariamente en China, India y Corea del Sur, se está extendiendo paulatinamente al Cáucaso y a los Balcanes.
A pesar de que las autoridades de estos países han tratado de detener esta terrible práctica, prohibiendo el uso de ecografías para detectar el sexo de los fetos y penalizando a los médicos si lo informan, en los últimos 20 años han aumentado los feticidios de niñas en China hasta superar al millón en 2008. Puestos a elegir, los padres preferían abortar, abandonar o dejar morir a las niñas para tener un varón como hijo único, sobre todo en las zonas rurales muy atrasadas.
Sólo en la India se calcula que se han abortado diez millones de fetos femeninos en los últimos 20 años. En China, la 'Política del Hijo Único' no hizo más que empeorar las cosas ya que, puestos a elegir, los padres preferían abortar, abandonar o dejar morir a las niñas para tener un varón como hijo único, sobre todo en las zonas rurales muy atrasadas. En el campo hacen falta brazos para la cosecha y las hijas salen demasiado caras porque hay que darles una dote para poder casarlas. Si la hija no se casa, será una carga -y probablemente una deshonra- para la familia durante toda la vida. Además, un niño resulta de más ayuda en el campo, afirman. Y, en países donde no existen los sistemas de pensiones, el hijo varón se convierte, asimismo, en el seguro para la vejez de los padres.

Este feminicidio masivo, horroroso en sí mismo, que no es ni más ni menos que un asesinato de niñas por el sólo hecho de serlo, trae aparejado también funestos corolarios.

Cuando pasan los años, los hombres en edad de casarse superan al número de mujeres de su generación, por lo que paralelamente han ido aumentando el secuestro y la venta de niñas, la prostitución infantil y la violación de mujeres.

Una de las medidas que más éxito está teniendo para frenar esta masacre silenciosa es el el Programa Nanda Devi para Niñas, lanzado hace tres años por el gobierno de Uttarakhand, en el Himalaya indio. En él se establece que a cada niña nacida después de enero de 2009 en familias que viven bajo la línea de pobreza, le corresponde un depósito fijo de 105 dólares, que puede retirarse con intereses cuando la beneficiaria tenga 18 años y haya terminado la escuela secundaria.

"Esos programas son lentos, pero sin duda logran un cambio en una sociedad donde el deseo de tener un heredero varón es un asunto social complejo", afirma Shashi Bhushan, de Shri Bhuvaneshwari Mahila Ashram (SBMA), una organización no gubernamental que ayuda a proteger los derechos de las mujeres.

Tomar conciencia de que estas barbaridades todavía se cometen en nuestros tiempos y denunciarlas públicamente, es comenzar a erradicarlas, en nombre de la humanidad y de esos millones de gritos silenciosos que, sin embargo, llegan a nuestros oídos. Δ