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Mujer A Conciencia Fruta verde

Fruta verde

Escrito por Maria Eugenia Eyras 05 Mayo 2010
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Hace pocos días, en la provincia de Hajjah, en Yemén, falleció una niña llamada Elham Mahdi a consecuencias de una hemorragia interna. Elham tenía doce años y había sido casada contra su voluntad hacía tres días con un adulto que le doblaba la edad.
aconcienciaLa hemorragia que le causó la muerte se debió a las relaciones sexuales forzadas (entiéndase violaciones) a las que la sometió su marido durante esos tres días de suplicio.
Esta muerte es la última en una serie de sucesos recientes debidos a los matrimonios de niñas en Yemen.
En 2009, otra niña yemení de doce años, Fawziya Ammodi, fue forzada a casarse y murió meses después durante el trabajo de parto, ya que su pequeño cuerpo no estaba aún maduro para este proceso, falleciendo también su bebé.
Según la Organización Seyaj para la Protección de la Infancia, Fawziya se debatió durante un larguísimo parto de tres terribles días antes de morir desangrada.
Los padres suelen casar a sus hijas prematuramente para librarse tanto de cargas económicas como de futuros y potenciales peligros para el honor de la familia.
En 2008 una niña yemení de diez años, Nujood Ali, fue obligada a abandonar la escuela y a casarse con un hombre de treinta. A partir de entonces la pequeña Nujood fue objeto no sólo de las violaciones y palizas de su marido, sino que se convirtió en la esclava de su suegra, quien la obligaba a trabajar sin descanso. Cansada de escaparse a casa de sus padres y de ser devuelta a sus verdugos -porque así lo estipulaba la ley-, Nujood se rebeló, convirtiéndose en la protagonista de un hecho sin precedentes.
Un día tomó un taxi y se dirigió a un Juzgado, donde reclamó el divorcio. Después del revuelo mediático que se formó a su alrededor, consiguió lo que pedía.
El año pasado, en Arabia Saudí, la Comisión de Derechos Humanos contrató un abogado para defender el divorcio de una niña de doce años a la que su padre había casado con un hombre de ochenta, tras el pago de una dote de 16.000 €. El anciano, que ya se había casado anteriormente con otras tres menores, la violó la misma noche de bodas.
El año pasado, en Arabia Saudí, la Comisión de Derechos Humanos contrató un abogado para defender el divorcio de una niña de doce años a la que su padre había casado con un hombre de ochenta, tras el pago de una dote de 16.000 €. Este tipo de bodas son frecuentes en países musulmanes como Afganistán, Bangladesh, Pakistán, Yemén y Arabia Saudí, éste último uno de los países más ricos del mundo. Pero también lo son en otros no musulmanes, como India, Congo o Etiopía, donde casan a niñas de tan sólo siete años.
A pesar de que casi todos estos países han firmado la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, en la práctica estas atrocidades se siguen perpetrando, ya sea porque algunos clérigos se basan en una interpretación rigorista del Islam, ya sea porque la dote encubre un turbio negocio de compraventa de niños en las zonas más pobres y tribales.
Aunque los nuevos maridos suelen prometer que esperarán a que las novias alcancen la pubertad para consumar el enlace, pocos lo cumplen.
Hace poco el jeque marroquí Mohamed Ben Abderrahman Al Maghraoui afirmaba, en una fatua (edicto islámico) con crudeza: “Una niña de nueve años ofrece, con frecuencia, mejores prestaciones en la cama que una joven de veinte”. Este teólogo radical fundamentó su edicto en el ejemplo del profeta Mahoma, quien se casó con la menor de sus esposas, Aisha, su favorita, cuando ésta tenía sólo seis años; aunque esperó a que cumpliera los nueve para consumar la boda, teniendo él ya cincuenta y tres. Al Maghraoui también adujo que el Corán (65:4) aconseja casar a una hija antes de que haya comenzado a menstruar, para preservar el honor de la familia. Y, añado yo, para que sea posible someterla antes de que haya llegado a la edad de la rebeldía y de la autoafirmación. Una niña es siempre más dócil que una adolescente…
Gaza fue, hace pocos meses, el escenario de una boda masiva. Más de 450 novios en la veintena se casaron con novias menores de diez años. Cada novio recibió de la organización rebelde palestina Hamas un regalo de 500 dólares.
Aunque en Occidente estas terribles costumbres nos horroricen, el Centro Internacional de Investigación Sobre Mujeres estima, que actualmente existen más de 51 millones de niñas desposadas en todo el mundo.
Las mujeres del planeta deberíamos unir nuestros esfuerzos para conseguir que se erradiquen y penalicen severamente estas bárbaras costumbres, ya que, por tratarse de criaturas indefensas, constituyen el peor de los atropellos a los Derechos Humanos. Δ