Cartas nuevas marzo 2009

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“Pon detergente, baja la tapa y relájate”... No, no es una nueva postura del kamasutra sino la frase elegida por el diario del Vaticano para celebrar el Día de la Mujer con un elogio de la lavadora. Porque ¿qué ha sido lo que más ha ayudado a la emancipación de la mujer en estos años? La lavadora, esa máquina maravillosa que ha contribuido a crear esa “imagen de la supermujer en el hogar, sonriente, maquillada y radiante entre los electrodomésticos de su casa”. Sinceramente cuando leí esto me indigné. ¿Cómo podía ser posible una cosa así en pleno siglo XXI? ¿Qué idea tiene toda esta gente de la mujer? ¿Qué autoridad moral tienen para hablar así, sentando cátedra? Al final decidí compartirlo con vosotros. Creo que las palabras por sí mismas lo dicen todo sin necesidad de comentarios. ¿No creéis?

Luisa Menéndez.


Indudablemente las razones económicas han suplantado cualquier otro tipo de planteamiento a un segundo lugar o a un lugar todavía más insignificante, como si no importara nada más en la vida social que la economía.
Sin embargo, es una conclusión errónea puesto que las ciencias económicas están totalmente orientadas al beneficio material que se ha de conseguir con un mínimo de esfuerzo en el plazo más corto posible no teniendo en cuenta ninguna otra cosa.
Pero esta miopía, desgraciadamente generalizada en las esferas del poder, pasa por alto, que el sentido de la vida no puede ser acumular la mayor cantidad de bienes materiales, lo que equivale a querer obtener más de lo necesario, lo que lleva forzosamente a la inevitable explotación total del planeta, ya que los defensores de esta postura sólo se ven obligados a parar en su proceder cuando realmente todo esté agotado, cuando no haya nada que añadir a su fortuna.
Desgraciadamente, si hoy en día se habla de enriquecimiento se refiere solamente al ámbito económico-financiero material y no al espiritual o mental, dejando al lado un parte importante de la existencia humana, pues la felicidad en vida, a la que todos aspiramos, es sólo posible si no descuidemos esta parte esencial como ocurre mayoritariamente hoy en día.
La humanidad tendría que preguntarse seriamente si no fuera mejor despedirse de una filosofía de un crecimiento económico a toda costa y si no fuera mejor hacerle sitio a una actitud basada en la autosuficiencia que utilice los recursos del planeta que todavía quedan de una manera más razonable.

Rogelio.


Dolor por tu muerte Pepe (Rubianes). Hace casi un año tanto a ti como a mi nos dijeron que teníamos un cáncer de pulmón. A pesar de ser una fumadora empedernida, yo por suerte lo cogí a tiempo. Tú dijiste que estarías unos meses sin actuar y pensé, ¡mira, igual que yo..., ha tenido suerte! Los dos nos incorporaremos en nuestros trabajos al mismo tiempo. Y me dije, esta vez no habrá otro día, cuando actúe me iré a verle. Hoy he llorado igual que si fueras un amigo mío querido. Porque de verdad lo eras, aunque no fueses catalán por no haber nacido en Cataluña. No te olvidaré... Pilar Canillas.

Para los amigos, Piluca.


La nueva sección que habéis inaugurado de ¡Mira qué guay! Me parece muy buena. Eso de saber criticar con una sonrisa, es todo un arte que pocos saben hacer con elegancia. Echo de menos más cosas como esa.

Pablo Redondo.


Hay un par de temas que me gustaría que abordaseis en la revista, sobre todo para conocer vuestro enfoque que siempre me hace pensar. Uno es el plan Bolonia y el otro, el proyecto Haarp que sigue más vigente que nunca. Hablasteis de ello hace bastante tiempo según he leído en vuestra página, pero desde entonces han pasado muchas cosas. Saludos desde Jaén.

Paqui Torres.