Comentario a la opinión de Josep Borrel sobre la visita del Papa a Africa
http://www.revistafusion.com/20090403822/Opinion/Opinion/sobre-la-visita-del-papa-a-africa.htm Las palabras del Papa en su visita al África han causado mucho estupor y también indignación, aunque muchos de los que le siguen continúen balando como las ovejas y lo vean como un dogma más de fe hacia quien representa a Dios en este planeta. Pero quienes vemos las falacias que ha cometido y sigue cometiendo la Iglesia, tal vez comprendamos el porqué tamaño personaje se atreve a hablar de esta forma; es su estilo. ¿Alguna vez la Iglesia ha velado por otros intereses que no sean los suyos? El poder se les está escapando de las manos y para mí que sus mentes ya no piensan con la claridad que deberían, si es que alguna vez lo han hecho. Dicen que el poder embriaga de tal manera que quienes se nutren de él acaban confundiendo la realidad. Y es una lástima porqué hay entre los creyentes gente sacrificada que sí cree en la bondad, la entrega y el amor al prójimo. El domingo pasado, precursor de la llamada Semana Santa, cuando volvía de un maravilloso paseo por la montaña, tuve que detener el coche en mitad de una carretera porque la había invadido el cortejo de una procesión. Posiblemente pequé de falta de sensibilidad y respeto hacia las personas que la componían, la mayoría abuelos y niños, pero me produjo una sensación tan desagradable y tan falta de realismo al ver todo aquello, que me indignó. Luego pensé que esas personas no habían tenido la oportunidad de conocer otra cosa, que todos tenemos la necesidad de agarrarnos a algo, que la Iglesia es lo que está más a mano y que yo no era quien para juzgar... Al final, sientes un profundo dolor porque mirando alrededor sólo ves zombis. Leí, en este momento no puedo recordar dónde, que cuando le preguntaron a una monja que trabajaba en un hospital africano qué haría después de la afirmación realizada por el Papa, si seguiría repartiendo condones... Ella contestó que si debía elegir entre el Vaticano y Cristo, su compromiso era con Cristo y por este compromiso se guiaba. Menos mal que todavía hay luz en la oscuridad.
Montserrat Palau.
Hola, soy una joven andaluza habitual lectora de esta revista y sólo os quería transmitir mi felicitación por ser tan completa y amena. Por cierto, si alguna vez incluis alguna sección relacionada con el Cine, Moda, Arte, etc. podéis contar conmigo, de forma gratuita por supuesto. Aporto un enlace donde podéis "ponerme cara" y conocerme. Saludos cordiales.
Inma.
Cordial saludo. Gracias, gracias...por permitirnos (a Myriam -mi esposa- y yo) conocer dimensiones como las que plantea Leonardo Boff. El asunto por el cual escribo: ¿podría enviar un texto breve? Ustedes dirán de su validez o no. Agradezco la atención a la presente.
L. A. Ortiz. Cali, Colombia
Me interesaría que publicasen un articulo al respecto de la seguridad e higiene laboral y sobre brigadas de seguridad. Muchas gracias.
Wilson Proenza.
Los modelos violentos están en nuestras gradas.
Recientemente en nuestra ciudad han tenido lugar las III Jornadas sobre menores en edad escolar, conflictos y oportunidades. De ellas, muchos de los cientos de asistentes hemos sacado muchas conclusiones. Aprovechando la esencia de la conferencia de la Sra. Consuelo Madrigal Martínez-Pereda, Fiscal de Sala Coordinadora de Menores, pretendo hacer una reflexión sobre la violencia que muchos aficionados ejercen sobre los árbitros de fútbol y sobre el desastroso efecto que eso causa en nuestros hijos, jóvenes y adolescentes. Cuando se habla de violencia, se designa normalmente el conjunto de actos considerados violentos en términos tan amplios que requieren alguna adjetivación: violencia de género, juvenil, escolar, familiar, violencia en el fútbol, etc. En muchos casos puede observarse una inducción a la violencia por imitación y también como consecuencia de un proceso de banalización. Se ha buscado el origen de la violencia y diversas teorías (teoría del control, teoría de la tensión, teoría del aprendizaje…) intentan explicar la génesis de la violencia de adultos y jóvenes. Como a cualquier árbitro de fútbol, me molestarán más o menos los miles de insultos a los que soy sometido a lo largo de una temporada, pero lo que verdaderamente me molesta es observar y padecer todo tipo de actos y acciones violentas (menosprecios, insultos, amenazas) en el entorno de nuestro fútbol base. Los pre-benjamines, benjamines, alevines, infantiles, cadetes y juveniles aprenden de los adultos y lo que es más grave: los imitan. A los dos minutos de juego el árbitro no observa con claridad si un balón ha salido por la línea de banda; reacción del respetable: "No te enteras, hijo de…, sinvergüenza, espabila", etc. etc. etc. El árbitro lo escucha (no suele ser sordo, aunque a veces la vista nos falle) y los niños también lo escuchan. A medida que avanza el partido se dan jugadas más complicadas y los insultos elevan su contenido y su tono amenazante. El árbitro es consciente de ello; los alevines, infantiles, cadetes o juveniles también son conscientes de que ese señor o señora es su padre, madre, abuelo, abuela, tío o tía. Ya tenemos el modelo. He aquí una prueba irrefutable sobre la validez de una de las teorías que nos hacen comprender la violencia. Para la teoría del aprendizaje el comportamiento violento procede más bien de procesos de imitación y reproducción adquiridos. Los jóvenes imitan y, si desde las gradas se insulta y amenaza, poco a poco nuestros jóvenes incorporan unos métodos de resolución de conflictos basados en la violencia y eso no es bueno para nadie. Lo mejor que me ha pasado ante tanto insulto es que, en más de una ocasión, jugadores adolescentes me han comentado: "No les haga caso; ¡están locos!" Con suerte, alguno de los adolescentes, al hacerse adultos, no repetirán las actitudes y conductas de sus padres. Serán la minoría. El dicho “de tal palo tal astilla” nos hace entender muchas de las conductas violentas que se producen en el contexto de nuestro fútbol. Insultos entre jugadores, agresiones a otros jugadores o a árbitros, tanganas, o amenazas son el reflejo de lo que nuestros jóvenes observan en muchas gradas y en más de un banquillo. Si queremos que, en un futuro, los índices de violencia en nuestro fútbol (y en nuestra sociedad) desciendan, hemos de empezar a RESPETAR al árbitro de fútbol, ya que si no lo hacemos estamos pautando unos modelos que harán que nuestros jóvenes, tarde o temprano, sean adultos violentos. ¡¡ RESPÉTANOS: TUS HIJOS LO AGRADECERÁN!!
Ramón Mulet Pacis. Arbitro de fútbol. Colegiado balear.
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