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Huevos a la Flamenca

Escrito por Cuñao 21 Agosto 2008
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Huevos a la Flamenca 4.7 out of 5 based on 22 votes.
Ingredientes como pá 4:

- 4 huevos
- 2 rodajas de chorizo
- 100 gr. de manteca de cerdo
- 1 cebolla pequeña
- 100 gr. de jamón serrano cortado en dados
- 100 gr. de puré de tomate
- 50 gr. de guisantes
- 50 gr. de judías verdes
- 5 espárragos trigueros frescos
- 1 pimiento morrón
- 2 patatas medianas
- Caldo de carne, perejil, pimienta y sal.


logo_recetas.jpgCon esto de las Olimpiadas los ánimos deportivos están a flor de piel. Cada uno en su medida lo intenta. El otro día llega “Bru” y le dice a “Gerar”, su padre:

-Papi, papi, papi, fíjate que hoy el entrenador de fútbol me dijo que yo era una promesa de gol.
Y su padre emocionado le dice:
-¿Jugaste de delantero?
Y el niño le responde:
-¡No, de portero!

En una sartén derrites la manteca, sofríes en ella la cebolla picada fina, y cuando comience a dorarse le pones el jamón cortado en daditos. Ayer “Bru” (por cierto a su madre le llama “Pi”, ¿por qué nadie de esa familia tiene un nombre completo?) llega a casa después de jugar un partido de fútbol y le dice a su padre:

-Papá, hoy jugué el mejor partido de mi vida: metí tres goles.
-Me alegro, ¿y cómo quedasteis?
-¡Perdimos 2-1!

Luego ponemos a freír las patatas en dados y cuando estén bien doradas añadimos el puré de tomate, las judías, los guisantes, el pimiento morrón troceado, los espárragos en trocitos y el caldo.

Otro día acompañé a “Gerar” a ver a su hijo. Nos llamó la atención que todos los jugadores del equipo de fútbol tenían el número de su camiseta de color negro menos uno. Cuando le preguntamos porqué el color del número de su camiseta era rojo, respondió:
-Es que me llamo Domingo.

Pero para ver deporte de verdad, nada como las Olimpiadas. Me acerqué con “Gerar” a Pekín y no se me olvidará la final de piragüismo. Nos colocamos encima de un puente para seguir la carrera, pero no sabíamos quiénes eran los españoles. Al cabo de cinco minutos pasan los primeros participantes, y "Gerar" se pone a chillar: "¡MAMONES, CAPULLOS...!" Pero no ocurre nada. Repite lo mismo con el siguiente, y así hasta que llega el décimo: "¡MAMONES,CAPULLOS,...!" Los piragüistas vuelven la cabeza y con cara de pocos amigos contestan: "¡¡¡TU MADRE!!! ¡BAJA AQUI SI TIENES PELOTAS!". Entonces “Gerar” grita: "¡ESTOS SON LOS NUESTROS! ¡ESPAÑA, ESPAÑA, ESPAÑA!"

Salpimentamos y durante unos cinco minutos dejamos que continúe la cocción un poquito más, y luego distribuimos la salsa resultante en cazuelas individuales que más tarde hornearemos.

Como os decía, los Juegos Olímpicos y el deporte en general levantan pasiones, sobre todo el fútbol. Yo fui a ver la final de la Eurocopa, y había un hombre sentado en las gradas y junto a él, un asiento vacío. Como estaba en mejor posición, me acerco y le pregunto:

-¿Este asiento está ocupado?
-No. Era de mi esposa, pero como ha muerto...
-Vaya, ¿y no ha venido ningún amigo a acompañarle?
-Pues no. Han preferido ir al funeral.

Para terminar, pon un huevo estrellado en el centro de cada cazuela individual (ni os explico lo que hizo en esta parte mi cuñada con el novio) y rodéalo con trocitos de chorizo. Por último pon la sal y el perejil picado y termina metiendo las cazuelitas en el horno durante cinco minutos.

Está de muerte, te lo aseguro. Y hablando de muerte os cuento un caso que me acaban de cotillear. Se trata de un matrimonio que desde hace tiempo deseaban tener un hijo y después de los años, lo consiguen. Pasa un año, dos, tres, y el niño no habla. A los cinco años el niño dice: "Abuelito", y después de dos días el abuelo se muere.
El padre, piensa:
-No puede ser que este niño traiga la mala suerte. Ha sido una casualidad.
Pasa un año más, dos, tres, cuatro y a los cinco años, el niño dice: "Abuelita", y a los dos días se muere la abuela.
El padre ya está convencido:
-Este niño definitivamente, trae mala suerte. Cualquier día dirá Papá y me tocara a mí, ya verás.
Pasa un año, dos, tres, cuatro, cinco, y el niño dice: "Papá".
Y el padre piensa:
-Ya me ha tocado a mí.
Así que deja todo preparado, y a los dos días se muere el vecino de enfrente.