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Imágenes para reflexionar

La ventana de la mente

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(22 Votos)
11/06/10
IMÁGENES PARA REFLEXIONAR
La ventana de la mente

El ojo humano. Una maravilla de diseño. Una ventana que enlaza dos mundos, que comunica el exterior y el interior, que los relaciona, que los implica, que los enriquece.
Su estructura, compleja y a la vez sencilla, nos muestra un sin fin de paralelismos con el Cosmos y sus misterios.
Si nos fijamos en la pupila, vemos un sol, una estrella, pero que en vez de luz radiante posee luz oscura, que es la luz del interior, que es la energía que predomina en el Universo.
También podría ser un agujero negro que se traga todo lo que hasta él llega, incluida la luz, pero… ¿No es eso lo que hace el ojo? ¿No convierte la luz en impulsos eléctricos que envía al cerebro?
En el iris se refleja una ventana, pero esa es otra ventana, la que comunica con el mundo externo, el mundo donde la Vida experimenta, el mundo donde hacemos las prácticas y donde aprobamos o suspendemos.
Y el ojo nos guía a través de ese mundo siempre cambiante, siempre en transformación, recogiendo imágenes, grabando experiencias, transmitiendo sensaciones.
Alrededor del sol negro, o del agujero negro, existe un universo cambiante, una sinfonía de colores, de brillos, de matices, de misterios.
Si actúa como sol, irradia hacia el mundo externo la vida, la esencia, la inteligencia, la expresividad de quien existe detrás, en la profundidad.
Si actúa como agujero negro absorbe hacia el interior todo lo que le rodea, siendo luego la mente la que clasifica, la que separa lo útil de lo inútil, lo que interesa de lo que no.
Y ese movimiento dentro-fuera, fuera-dentro, se produce en un tiempo sin tiempo, sin pautas ni esquemas, automático.
Es la mente la que lo dirige, la que lo maneja.
Podríamos decir que el ojo es la ventana de la mente, el instrumento por excelencia de la mente.
Pero también es una copia en miniatura del funcionamiento del Cosmos, porque somos un microcosmos, unas criaturas hechas a imagen y semejanza del Creador.
Y estamos aquí para aprender, para enriquecernos y tratar de hacernos sabios.
Aprender, por tanto, implica saber utilizar el ojo y sus funciones, saber dirigir la mirada hacia aquello que nos atrae para extraer de ello su esencia, la sabiduría implícita en todo lo creado.
Implica saber observar.
Saber Mirar para saber Ver. Saber Ver para saber Comprender.
Pero saber Ver es captar lo que Es en lo que miramos, no lo que suponemos, interpretamos, creemos o deducimos.
Aprender a Ver es aprender a Observar. Sin condiciones. Sin poner en ese acto nuestros prejuicios. Sin “manchar” la visión con nuestro criterio.
Observar con Pureza para Ver con Verdad.
Y aprender también significa saber emitir a través de nuestra mirada la energía que somos, nuestra esencia, nuestra naturaleza, nuestros sentimientos, nuestra fuerza.
A través de una mirada se puede transmitir el alma, y también los infinitos matices de la mente.
Y todo ello puede ser porque existe esa maravilla que llamamos ojo.
Pero aun hay más, mucho mas, oculto en esa preciosa máquina y en su correcto uso como ventana de la mente.
Búscalo, observa tus ojos como nunca lo hiciste, descubre el poder que hay en ellos, pero, sobre todo, quieras o no, ten presente que siempre te delatarán, que te mostrarán tal como eres, tal como piensas, tal como sientes.
Así es y está bien que así sea. Δ

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'Y sin embargo, amanece'

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26/03/10
IMÁGENES PARA REFLEXIONAR
Imágenes  para reflexionar - 'Y sin embargo, amanece'

Sí, amanece todos los días. Y, lo más importante, lo hace sin tenernos en cuenta, sin depender de cómo hemos pasado la noche, sin contar con nosotros, vamos. Lo que ES funciona solo.
Pero, es curioso, no nos paramos a reflexionar sobre ello. Lo consideramos normal y punto.
Solo que si eso es lo normal, lo que entonces es anormal es que no tengamos en cuenta que tenemos una nueva oportunidad de renovarnos, de aparcar aquello que no nos beneficia, de comenzar aquello que tantas veces nos propusimos comenzar, de mirar a nuestro alrededor y ver, de VER, no de mirar, a los demás, de reconciliarnos con la vida y de reflexionar si la nuestra, la de cada uno, es auténtica.
El Sol, nuestra estrella de la vida, y la Tierra, nuestro barco para navegar por el océano cósmico, nos ofrecen, un día más, todo lo que son, que es mucho, todo lo que necesitamos para vivir.
Pero, ¿Dónde están nuestras mentes? ¿Están sintonizadas con la fuente de la vida o están errantes, prisioneras y esclavas de nuestras ambiciones, deseos o miedos?
¿Cómo serían nuestras vidas si cada amanecer sintonizáramos nuestras mentes con el Sol y con la madre Tierra? Seguro que mejores, más equilibradas, más serenas y más auténticas.
Pero la realidad no es esa, por eso amanece pero no se hace la luz en nuestro interior como se hace en nuestro entorno planetario. Vivimos encerrados en nuestra burbuja egoísta y aislada.
Hay luz fuera, pero seguimos a oscuras dentro.
A pesar de todo siempre amanece. El Sol y la Tierra no se cansan de darnos oportunidades para conectar con la verdadera Vida, la que parte de ellos, la única que nos sirve.
Como somos libres por diseño, tomamos nuestras decisiones y decidimos seguir a oscuras. Y ni siquiera nos paramos a pensar si es lo correcto. Eso si, siempre nos quejamos, como si alguien tuviera la culpa de lo que nos sucede.
No nos paramos a pensar que el Sol sale para todos y que la Tierra no hace diferencias entre sus hijos.
Pero, a pesar de todo, amanece todos los días.
¡Cuánta generosidad por su parte a pesar de no ser correspondidos! Δ

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Desequilibrio

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10/01/10
IMÁGENES PARA REFLEXIONAR
Imágenes para reflexionar - Desequilibrio

Equilibrio es sinónimo de armonía, de salud, de que todo funciona correctamente.
Lo contrario, el desequilibrio, indica enfermedad, nos avisa de que algo no funciona, es una señal de alarma.
El planeta lleva mucho tiempo con la luz roja encendida. El desequilibrio es manifiesto, y no en lugares concretos, sino en todas partes.
El planeta está enfermo, muy enfermo. Los científicos lo saben, hace mucho tiempo que lo saben, pero la mayoría, o los que más pueden hacer y decir, están comprados por los que sólo miran sus intereses. Han vendido su alma al diablo, o mejor, su dignidad al dinero.
Los ciudadanos también lo sabemos, o al menos una parte de los ciudadanos, porque otra prefiere esconderse en la simpleza, en la banalidad.
También existe un grave desequilibrio en la especie humana, la que se supone que debería cuidar su planeta, su único mundo.
Pero la humanidad está enferma. Unos por el desequilibrio del planeta, otros por el desequilibrio que produce el egoísmo, la falta de amor, de compromiso, de responsabilidad.
Demasiado desequilibrio para recuperarse a tiempo, para restablecer la armonía, para curar al planeta y a quienes lo habitan.
Un catastrofista diría que se acerca el fin del mundo.
Un realista diría que la humanidad va a recibir una lección de consecuencias impredecibles.
En cualquier caso, cada uno debería de revisar su equilibrio personal, puede ser más importante de lo que nos imaginamos. Δ

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Las respuestas están en las estrellas

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18/11/09
IMÁGENES PARA REFLEXIONAR
Galaxia. Milky Way

En algún lugar de esa hermosa y grandiosa Galaxia existe un mundo en el que habitan criaturas que se creen únicas. Sería tan difícil señalar el lugar donde está ubicado ese planeta como situar un grano de arena en la foto de una inmensa playa.
Ese mundo se llama Tierra y sus habitantes seres humanos.
Entre ellos existen algunos, muy pocos, que miran hacia el cosmos y se sienten pequeños, muy pequeños, y también ignorantes, muy ignorantes.
Desde su humildad buscan respuestas a las preguntas eternas... ”¿Quiénes somos?”, “¿De dónde venimos?” “¿A dónde vamos?”. Y confían en encontrarlas.
Pero los muchos que les rodean no miran al cielo, no buscan respuestas porque no tienen tiempo ni intención de hacerse preguntas.
Los muchos se dividen entre los que manejan el poder material, una minoría, y los que sufren las consecuencias del egoísmo y la avaricia de los primeros, todos los demás.
Por ello, la humanidad de este planeta Tierra vive inmersa en la ignorancia y, como consecuencia, en el sufrimiento y el dolor. Y aún así se siguen considerando los únicos seres inteligentes de la Galaxia.
Para solucionar tal absurdo, los seres humanos se encierran en sus propias creaciones, tanto materiales como espirituales. Se crean imperios económicos y políticos y se crean religiones cerradas con sus “dioses” oscuros y sedientos de sangre.
Y así el planeta se oscurece más y más, poco a poco, en un movimiento continuo hacia la autodestrucción.
Observen la foto... ¿Se notaría la diferencia si un punto luminoso, prácticamente invisible, desapareciera de la imagen?
En esa imagen existen millones de millones de soles en torno a los cuales giran millones de millones de millones de mundos. ¿Se notaría la falta de uno?. Posiblemente no.
O posiblemente sí, pero no por lo que es ahora, sino por lo que se espera que sea. Aunque eso el hombre “inteligente” de la tierra aún no lo comprende. Tampoco parece que le interese. Todavía no.
Pero la Galaxia entera es un cuerpo que existe y se mueve bajo las mismas leyes, bajo el mismo diseño. Todo es Uno y toda la vida forma parte de ese Uno.
Ignorar esa realidad sólo implica no poder “disfrutarla”, pero nada más, porque la realidad en sí no depende de que el ser humano crea o no en ella. Su existencia es independiente al momento evolutivo de sus criaturas.
Por la misma razón, existe el planeta Tierra independientemente de que los monos, las lagartijas, las cucarachas, los girasoles, las palmeras o las lechugas tengan consciencia de su existencia. Simplemente viven en él y se limitan a sobrevivir.
Y así sucede con el ser humano respecto a la Galaxia. La ve, vive en ella, pero no posee consciencia de ella. Por eso se aferra a su vida material de la misma forma que el mono a su árbol o la lechuga a su trozo de tierra y a su porción de agua.
La clave de la evolución está en la consciencia. Y el ser humano, al considerarse único, es tan inconsciente de la realidad como lo es un átomo de nuestro cuerpo respecto al cuerpo y respecto a la vida que lo utiliza.
Deberíamos mirar más al cielo, a las estrellas, y preguntarles quiénes somos y qué hacemos aquí. Seria una buena terapia.
Pero la oscuridad creada por el hombre es tal que la mayor parte de la humanidad ya no puede ver las estrellas por culpa de la contaminación. La esfera oscura se está cerrando, y dentro de ella la humanidad agoniza.
Pero ese no era su destino.
¿Permitirá la Galaxia que uno de los átomos de su cuerpo desaparezca?Δ

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La Fuerza de lo Interno

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20/08/09
IMÁGENES PARA REFLEXIONAR
imag_reflex

A primera vista podría parecer un mendigo, alguien a quien podríamos encontrar cualquier día, en cualquier ciudad, sentado en una acera pidiendo limosna. Pero hay algo en su imagen, en su expresión, que invita a profundizar más allá de lo aparente, de lo visible.
Su mano es firme y poderosa, curtida por el tiempo y los elementos. Pero a la vez es translúcida, como si nos quisiera mostrar su estructura para que descubriéramos en su interior el mecanismo de la Fuerza.
Su barba, descuidada y canosa, nos transmite su personalidad y añade al rostro experiencia, sabiduría y cierto dominio del tiempo.
Su rostro, surcado por infinitas arrugas, es como la tierra, sustancia viva que espera un cambio de ciclo, el fin de un tiempo y el principio de otro. Su renacimiento.
Sus ojos son fuego y agua. Dos luces que dan vida y sentido a todo el conjunto. Dos puertas al interior, un interior que invita a su exploración y que seguro que está lleno de vivencias, de dolor y de belleza. Un interior que está muy vivo.
Su mirada, en cambio, está fuera, mas allá de su presente, buscando un futuro que su alma anhela, una liberación que su espíritu ya necesita, porque su vehículo, su cuerpo, ya ha cumplido su misión.
Y todo ello intenta esconderse bajo una capucha, porque en realidad ya no pertenece a este mundo, y él lo sabe, y espera en paz su momento de partir.
Pero tal vez lo más bello es que nunca sabremos quien es, o quien fue, y precisamente por eso, por su condición de anónimo, es por lo que su imagen nos refleja a todos y nos dice tanto.
Nada hay más real que lo que no tiene nombre ni está clasificado. Δ

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