Utilizando patrones matemáticos, este investigador en la Universidad Complutense de Madrid y su equipo, consiguieron explicar el crecimiento tumoral. Muchos habían observado los efectos pero sólo ellos lograron encontrar una solución. Sus investigaciones establecen que el cáncer puede curarse. Desde entonces aseguran vivir tal boicot que no encuentran financiación para sus investigaciones.
En 1998 este científico determinó el primer modelo dinámico experimentalmente demostrado para explicar el crecimiento tumoral, basado en patrones matemáticos. Como consecuencia de dicha teoría, para el equipo de Antonio Brú, un tipo de leucocitos -los neutrófilos-, son capaces de curar el cáncer. Lo constataron en experimentación animal y con dos casos humanos y, tras el éxito, sólo han encontrado puertas cerradas...
Un duro boicot
-¿En qué punto se encuentran actualmente sus investigaciones? -Desde que salieron nuestras investigaciones a la luz nos han sometido a un boicot que ha sido y continúa siendo bastante salvaje. Hemos presentado varios proyectos y siempre nos los tiran abajo por razones bizantinas. Sin ir más lejos, el último lo presenté al Plan Nacional de Investigación hace unos meses, y no lo aprobaron alegando "falta de proyección internacional", cosa que es mentira porque era en colaboración con el Imperial College, uno de los cien centros científicos más prestigiosos del mundo. Hace tiempo que estamos funcionando con una financiación de subsistencia, viendo de dónde podemos sacar dinero, algo bastante difícil. -¿Desde dónde se realiza ese boicot? -En principio obedece al rechazo de un colectivo muy concreto: los oncólogos españoles, y los grupos afines. Pero el caso es que el boicot se ha extendido, son capaces de hacerlo efectivo en todas partes. Con el añadido de que además es bastante impersonal, porque no ves quién te está boicoteando o no sabes exactamente por dónde llega, con lo cual no puedes responder. Nadie da la cara. A mí no me gusta realzar esta actitud de boicot, pero es que es la verdad. En cualquier caso, yo en lo que me baso es en nuestro trabajo y ahí sí que no se nos discute nada.
"El boicot al que se nos somete, en principio obedece al rechazo de un colectivo muy concreto: los oncólogos españoles, y los grupos afines. Y todo obedece a una serie de intereses económicos"
-¿Sus investigaciones no se aceptan en nuestro país porque es una ruptura con el conocimiento establecido o porque muchas empresas dejarían de ganar dinero procedente de la enfermedad? -Yo creo que es una suma. Primero, las investigaciones sí se aceptan en nuestro país, de hecho me han invitado a muchas universidades y centros de investigación a dar conferencias y por ejemplo, el artículo en el que demostramos la estructura matemática de la evolución de los tumores tiene más de 85 citas en el Citation Index y en el que expusimos la teoría en el 2003 lleva 65 citas. Cada año están siendo mucho más citados, que es justo lo contrario a lo que suele suceder con la mayoría de los artículos. Lo que no se acepta son muchas cosas: primero que en España no estamos familiarizados con la discusión científica, así que cuando dices algo que no va en función de la opinión o de los intereses de la mayoría o piensas diferente pues ya eres un enemigo a muerte; y luego indudablemente hay intereses económicos. Toda esta gente que nos boicotea lo hace porque obedece fundamentalmente a una serie de intereses económicos o porque teme enfrentarse a ellos.
-¿Con qué argumentos científicos le critican? -Hasta el momento no he tenido ni una sola crítica de carácter científico, ni siquiera para denegarnos proyectos. Pero si le soy sincero a mí me hubiera gustado que se hubiera generado una discusión científica honesta y que sin duda hubiera sido enriquecedora para todos. Pero en España eso es bastante difícil. Aquí se personalizó todo y se olvidó el trabajo.
"Hasta el momento no he tenido ni una sola crítica de carácter científico, ni siquiera para denegarnos proyectos"
El poder farmacéutico
-¿Tiene algún poder la industria farmacéutica en la Administración Pública? -La industria farmacéutica es una de las más potentes en todo el mundo, y yo creo que la potencia económica siempre influye en los poderes públicos. Tienen muchísimo poder en todas partes. Fíjate que la industria farmacéutica incluso paga becas y proyectos. ¿Tú sabes la presión que puedes hacerle a alguien amenazándole con retirarle todo esto? Y yo creo que en los cargos públicos, el tener en contra a una industria muy potente no es algo que le apetezca a ningún político.
-¿Cree que hay alguna intencionalidad en utilizar métodos agresivos contra el cáncer? -El cáncer es una enfermedad muy dramática. Hasta ahora se han utilizado unas armas contra él que en ciertos casos han demostrado una determinada efectividad. Se ha visto que con esas herramientas agresivas había en unos casos un 5, 20, 40% e incluso, en algún caso, algo superior de curaciones de cáncer. Entonces a mí me parece bien que se hayan empleado. Lo que me parece mal es que no se abra la puerta a ninguna otra alternativa porque ya se haya establecido ese tipo de tratamiento, sobre todo cuando hay bastantes tipos de cáncer todavía que cuentan con una tasa de curación del 0%. Si hay algún problema realmente difícil, lo lógico es que para hallar su solución se utilicen todas las perspectivas existentes.
"Me parece mal que no se abra la puerta a ninguna otra alternativa a la radioterapia y quimioterapia, porque ya se haya establecido ese tipo de tratamiento contra el cáncer"
-¿La falta de subvenciones es una manera de dirigir las investigaciones que se hacen en el mundo en una determinada dirección? -Indudablemente. Ahora lo que interesa es la genética. No se sabe mucho de ella porque todavía estamos aprendiendo a descifrar los códigos genéticos, se desconoce qué pasa si modificamos una célula genéticamente. No digo que no sea un campo que en el futuro pueda tener mucha trascendencia, indudablemente, y de hecho es un campo que hay que investigar. Pero la investigación genética interesa para muchas más cosas. Si tú la disfrazas con que puede ser la gran herramienta contra el cáncer -que puede ser y puede no serlo- pues la gente te lo va a aceptar muy bien. Pero hace falta ver cuál es la verdadera intencionalidad de toda la investigación genética, o por lo menos ver qué es lo que más la está promoviendo ahora mismo, cuáles son sus intereses económicos actuales a día de hoy.
-Entonces, ¿para qué interesa la genética? -Es un buen negocio para muchas cosas, como por ejemplo los alimentos. Puede ser una buena herramienta contra el cáncer, pero a día de hoy no hay ningún resultado clínico definitivo donde se haya curado el cáncer empleando la genética. Es otra de las muchas líneas que se podrían ver. Pero un tratamiento con genes, particularizada para cada paciente supone mucho más precio y por tanto mucho más negocio. Lo que mi equipo propone es una solución, un tratamiento universal, empleando algo que ya se conoce, que no hay que desarrollar, ni hacer un nuevo producto que se pueda vender introduciéndolo en el mercado a un nuevo precio. Así que no interesa.
-¿Se plantea abandonar España y proseguir sus investigaciones donde reciba más apoyo? -No. Primero por motivos personales. Luego por motivos ideológicos, de principios, porque me rebelo al hecho de que no pueda decir lo que pienso, si además lo estoy demostrando. Luego puedes estar más o menos equivocado, pero no tienes por qué entrar en una lista negra simplemente por presentar unos resultados que a cierta gente no le gusta, no entiende o no le interesa. Continuaremos trabajando en lo que podamos. Si no pudiera seguir, yo creo que ya he cumplido con mi tarea científica y ciudadana. El resto será una cuestión de tiempo.
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