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Otros El Rincón del Poeta Parto inconcluso

Parto inconcluso

Escrito por Mariela Loza Nieto 03 Marzo 2010
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… no me pida poemas de amor,
cuando quiero cantar la verdad,
es la vida la que hay que enfrentar,
yo no puedo esconderla en la flor.
Alí Primera

Una noche quise medir sílabas…
Juro que intenté: una, dos, tres, cuatro…
y luego…

Tropecé con cordilleras,
y estaban emponzoñadas con campos de entrenamiento para asesinos.
De tu miseria se alimentaron, Honduras.
Oligarcas artillados, ejecuciones selectivas, tortura sistemática…
y tus fértiles llanuras, acorazado del terror.

¿Cómo hacer un verso?

Si arrasaron tu tierra ardores y desolación;
alas de quetzal mutilado eres, Guatemala.
Agua Fría, Panzós, Río Negro, Xeatzán;
tortura y alarido y cuerpo desfigurado y violación…
etnocidio.

¿Un verso? ¿Cómo?

Si la carne se incrustaba entre púas de alambre.
Es tu corazón río ametrallado, El Salvador.
Mozote, Sumpul…
y la entraña de mujer cercenada y los lamentos
y triturada la lengua de hombre… y la impunidad.

¿Se podrán rimar los endecasílabos?

Cuando azotaban a manera de escalpelos voraces,
te caminaba esperanza entre la hemorragia, Nicaragua.
“contras”, boicot a las cooperativas,
atabales y sonajas saqueadas,
cuerda de ñambar hecha carbón…
Apuñalaron por la espalda a la alegría.

Intenté contar, ¡lo juro!
Una noche quise del amor hacer soneto,
ni siquiera esperaba que fuera demasiado hermoso, demasiado bueno,
pero las selvas… flageladas, sangrantes.
Una noche quise...
Y la montaña zaherida, moribundo el bosque.
Lo intenté, ¡juro que quise hacerlo!
Pero… la habilidad malograda.

Nunca concluí.
Y las brasas estaban ardiendo,
y no faltaba el amor.

Lo impidieron las lágrimas por el dolor
de las páginas que de la historia ojeaba,
hablaban del río sanguinolento agredido por tierra y aire;
de la cérvix de una niña violentada por un escuadrón de muerte,
de la arboleda que destrozó el paso de la extrema crueldad,
de la selva devastada, entristecida.

De la expoliación,
del mar destripado para quitarle el agua al pez,
del maíz que no germina en tierra podrida por Boinas Verdes,
del manantial envenenado,
de la ráfaga crepuscular…
de la noche.

Han sido las lágrimas,
y una habilidad que nació imperfecta…
o que no ha terminado de nacer… como nuestra alegría.

Eso es lo que lacera:
las contracciones tormentosas de un parto inconcluso.

Una noche quise hacerlo, ¡juro que intenté!
Un soneto de amor.
Pero se complicó el alumbramiento,
y me despedacé contra algo que no puede medirse en sílabas,
sino en atrocidades: “Operación Centroamérica”. Made in U.S.A. Δ