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Editorial Editorial Al PSOE se le caen las letras

Al PSOE se le caen las letras

Escrito por Fusión 21 Abril 2016
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Al PSOE se le caen las letras 5.0 out of 5 based on 13 votes.
Como si de un otoño político se tratara, el viejo y caduco PSOE va perdiendo sus señas de identidad y va degradándose hasta convertirse en una caricatura de lo que fue.
Para todos los que le votamos desde el principio de la democracia, es doloroso ver en qué se ha convertido, permitiendo una situación política como la actual en España por el simple e incompresible hecho de haberse asociado con la nueva y maquillada derecha y dando la espalda a un más que posible gobierno de izquierdas.

La actitud de sus dirigentes desde el 20-D hasta hoy ha sido hipócrita, falsa, interesada e indigna de un partido que sigue autoproclamándose socialista y obrero.
Sus votantes, al menos los más antiguos, vivimos la frustración y la decepción de ver cómo se aleja la posibilidad de echar al PP del poder, con todo lo que ello supone para la clase media y trabajadora.

Como el PP, han hecho de la mentira su bandera y han caído en la total carencia de dignidad al adoptar la estrategia de echar toda la culpa a Podemos, un partido que aún vive la adolescencia y la reestructuración interna, pero que ya han demostrado más coherencia con su programa y más respeto a sus votantes que el PSOE en muchos años de historia.

Resulta patético escuchar a sus líderes actuales acusando a Podemos en un intento de tapar sus vergüenzas y sus contradicciones internas, sobre todo porque el PSOE tiene a sus espaldas más de ciento treinta años de historia y Podemos tan sólo dos.
Es como si un abuelo echara la culpa a su nieto de sus achaques y desvaríos, fruto de la edad y no de las travesuras del niño.

El problema del PSOE, causado principalmente por las luchas de poder internas y por la actitud de sus decrépitos fósiles que se han escorado definitivamente a la derecha y a los placeres de la élite, no va a disimularse por culpar a otros de su desviación, y menos a Podemos.

El PSOE, sus dirigentes actuales, mintieron a Podemos, ignoraron a Podemos, y mientras fingían que buscaban un acuerdo con ellos y otros partidos de la izquierda, cerraron un pacto con "la marca blanca del PP", Ciudadanos, tal y como Pedro Sánchez la denominaba en campaña electoral.

Sigue resultando incomprensible dicho pacto, dicho giro tan brusco a la derecha, y esperamos conocer algún día las razones ocultas que motivaron tal maniobra, que además nació muerta, porque ambos partidos sabían que solos no llegarían a ninguna parte.

La actitud chulesca y absurda de Sánchez y los suyos fue firmar dicho pacto y luego exigir a los demás que se sumaran a él por "el bien de España y de los españoles". Parecía y parece como si Sánchez se vendiese como la única solución posible para evitar que Rajoy siguiera, y como si los demás, sobre todo Podemos, tenían que arrodillarse a sus pies y sentirse agradecidos por el mero hecho de apoyarle sin exigencias de ningún tipo.
Pero resultó que ni el más tonto se creyó esas intenciones y mucho menos estaría dispuesto ningún partido de izquierdas a darles la espalda a sus votantes por darle gusto a Sánchez.

Toda la maniobra de Sánchez de principio a fin es un auténtico disparate político, disparate que le deja definitivamente tocado para la política, sobre todo en la confianza de sus votantes y también en el reconocimiento de parte de su partido.
Ha demostrado ser un pelele en manos de los que han renunciado a sus principios dentro de su partido, y lo ha hecho por su apego al poder.

O el PSOE recupera sus principios y hace reciclaje como nunca lo hizo, o que tenga el detalle de desprenderse definitivamente de su S y de su O, porque ahora mismo es cualquier cosa menos socialista y obrero.
Pero si no recupera sus principios básicos y su dignidad histórica, que no cuente más con el voto de los que acudimos ilusionados a las primeras elecciones democráticas y de los que festejamos sus subidas al gobierno de España.

EL PSOE, como abuelo político de España, debería mirar a los partidos de izquierda emergentes con simpatía y ayudarles a posicionarse en un mapa político que nunca más será bipartidista.

¿Cómo se puede entender que personajes como Felipe González y Guerra sean los que más han atacado la presencia de Podemos en el mapa político español? ¿Acaso no son la expresión democrática de más de cinco millones de españoles? ¿Qué molesta tanto a Felipe de su presencia? ¿Qué intereses personales ve peligrar? ¿Qué queda de aquel Felipe que derrotó a Suárez en las urnas y facilitó un cambio importante en la sociedad española?

Es triste ver como el sistema se traga los principios y los valores de las personas, pero si uno claudica ante la presión de la edad y el color del dinero, al menos debe tener la dignidad de respetar las nuevas corrientes que, como siempre sucedió, necesitan tiempo y errores para centrarse.

Pero también es ley de vida que quien ve en lo nuevo una amenaza es que se ha convertido en lo contrario de lo que algún día fue, solo que lo nuevo es imparable, los cambios son parte de la misma vida, y siempre vendrá una primavera que volverá a florecer los campos.

A los que en su momento fueron válidos y útiles siempre les queda la dignidad y el respeto, pero si los pierden se convierten en fósiles vivientes y en un obstáculo para la evolución de lo que siempre defendieron.

Y eso es lo que ocurre ahora en el PSOE, un degradación de lo que fue, una caricatura deformada por el poder, por intentar jugar a dos bandas cuando apenas se sostiene en pie.

Solo queda desear, por el bien del socialismo, que si hay nuevas elecciones los votantes le den la mayor lección de su historia, que les bajen de su ficticio pedestal y que recuperen la humildad y la dignidad de sus siglas.

Han mentido a sus votantes buscando un interesado e incomprensible matrimonio con la derecha. Han cedido a la presiones de aquellos estamentos que no quieren que nada cambie en este país. Se han vendido a los que siempre se enfrentaron.

Ellos son los únicos culpables si Rajoy vuelve a gobernar y no los que acaban de llegar y están buscando su sitio.

Y esto todo lo decimos los que siempre les hemos votado, aunque nos tememos que ni escuchan ni reflexionan, sólo caminan con orejeras y con presiones internas.

Pero tendrían que comprender que la nueva corriente social y política en España es ya imparable.
Quien no se renueva desaparece. Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 Pilar Arias Casado 10-06-2016 15:49
Si quienes nos sentimos socialistas, no votamos al PSOE por que son mentirosos. ¿A quien votamos que no lo sea? Yo voté a Podemos con la idea de que aires jóvenes y de izquierdas acabaran con los abusos y las élites corruptas ahora no lo haré. Sé que tambien miente. Debo votar, quiero hacerlo. ¿ Saben ustedes como pensadores que son que líder político miente menos?.Habré de votar en conciencia,al menos, esperando que nuestros políticos vayan aprendiendo de sus errores y decidan gobernar en conciencia para todos los españoles. Debería ser obligatoria la asignatura de filosofía para todo aquel que aspire a un cargo político.Volveré a votar al partido socialista, quien sabe, lo mismo se han dado cuenta y han recogido del suelo la S y la O, Les daré por ello una nueva oportunidad.
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