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Opinión Opinión La ignorancia como arma de destrucción masiva.

La ignorancia como arma de destrucción masiva.

Escrito por Juan Carlos Sánchez del Barco 01 Abril 2016
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La Historia se repite de forma cíclica debido al desconocimiento causado por la censura y el desvío de atención hacia otros temas de gran banalización. El poder sabe que en la Historia y el estudio de la Naturaleza se halla la verdad, y su desconocimiento es la ignorancia de nosotros mismos, y no saber quiénes somos nos impide vislumbrar que esta situación de control y opresión no es 'natural', como intentan hacernos ver continuamente.

La Historia, en el sentido estrictamente humano, que bien podríamos definir como el conocimiento y sabiduría que proporciona la experiencia colectiva de la Humanidad a lo largo de su singladura existencial (conocimiento que enriquece a las generaciones jóvenes del presente), constituye, a tenor de la conceptualización anterior, un arma de primera magnitud que proporciona al pueblo la verdad de lo que fuimos, lo que somos y las añagazas que las fuerzas del poder han realizado para establecer su dominio sobre la mayoría y adaptarse, en cada época, a la evolución social y cultural inherente a la sociedad, para seguir manteniendo ese statu quo y promover así el continuismo de la opresión hacia la Humanidad.

Una de esas adaptaciones que el opresor ha introducido en la sociedad es la política, conjunto de consignas, comportamientos, modas y lenguajes que hacen creer al oprimido/a que se encuentra en libertad y es dueño/a de su vida porque éste "decide" quién va a "representarlo/a". Trata, pues, el sistema de dominio, de crear un mundo ficticio de libertad ilusoria que nos aísla de nosotros mismos al destruir nuestras ligazones entre el individuo y el mundo real, con la subsecuente imposibilidad de adoptar una capacidad crítica de amplias miras de forma personal y colectiva. Es la forma de vida burguesa llevada a su extremo más vanal: que los "representantes" piensen por nosotros.
El poder sabe que en la Historia y el estudio de la Naturaleza se halla la verdad.
En suma, en nuestra disertación final sobre la política, la representación supuesta de la población por parte de unos individuos que previamente han sido escogidos por la sociedad (aunque son elegidos, en realidad, por el poder económico, al que sirven con total abnegación) es un fraude en sí mismo, porque, ¿por qué el propio pueblo no puede autogestionar los asuntos que acucian nuestra vida de forma directa y verdaderamente democrática? Voces procedentes del poder e incautos ignorantes del pueblo que les dan el espaldarazo a sus opresores contestarían a esa pregunta con el siguiente argumento, aunque, en realidad, habría de definirlo como un exabrupto: porque el pueblo no está preparado, porque inmediatamente surgiría el caos, porque no entendería el concepto de libertad y demás despropósitos y falacias.

Pero yo respondería a esas estupideces lo siguiente: siempre los opresores harán creer, en su constante manipulación, a los oprimidos, que éstos últimos, sin los primeros, no tendrían ningún tipo de posibilidad de sobrevivir. Por eso, niegan, desde la cuna, la educación verdadera a través de un sistema "educativo" basado en el mandato y obediencia, confundiendo uniformidad con igualdad al considerar que todos/as tenemos las mismas capacidades, gustos y prioridades, no teniendo en cuenta las posibilidades que el libre pensamiento podría tener en nuestro futuro como individuos y sociedad y en el socavamiento que crearía en su poder la existencia de personas verdaderamente libres que se cuestionen, critiquen constructivamente, razonen, experimenten, piensen y, en difinitiva, que sean seres humanos capaces de no necesitar comportarse como corderitos y que sean dueños de su propio aprendizaje. Volvemos al clásico de siempre: la Cultura nos hará libres, pero quizás sea más importante la forma de adquirirla que el hecho en sí de tenerla.

La Historia se repite de forma cíclica debido al desconocimiento causado por la censura y el desvío de atención hacia otros temas de gran banalización. El poder sabe que en la Historia y el estudio de la Naturaleza (la reflexión acerca de nuestras capacidades, derechos y deberes, los cuales nos son otorgados por las fuerzas que rigen el Universo) se halla la verdad, y su desconocimiento es la ignorancia de nosotros mismos, y no saber quiénes somos nos impide vislumbrar que esta situación de control y opresión no es "natural", como intentan hacernos ver continuamente.

Dicho todo esto, concretaré la razón de este artículo: desde que el Ser Humano vive entre las tinieblas de la miseria de quienes pretenden sojuzgarlo arrebatándole su humanidad, siempre busca con tesón una señal con la que desasirse de su esclavitud, los convencionalismos feudales, primero, y burgueses, después, (impuestos para una mayor manipulación y control social) y la existencia vulgar que provoca la ignorancia. En suma, encontrar un sentido a una vida llena de prejuicios, sinrazones, odios y nefastas envidias. Pero el sistema capitalista de dominación mundial ha encontrado algo con lo que mitigar los sueños de libertad de quienes pretenden encontrar una razón para su existencia: las drogas, que no es sino algo que sustituye los sueños por el vicio, por la dependencia adictiva y por la esclavitud, algo que no te haga preguntarte ¿quién eres?¿Mi vida, nuestra vida posee razón de existencia?
Nos encontramos ante un momento histórico en el que comienza un nuevo ciclo, una nueva etapa en la que sólo cambian las caras y las fechas, pero no así las formas o la idea a seguir.
Y yo les respondería que la vida tiene sentido en sí misma si nos comportamos como verdaderos humanos y no nos supeditamos a la intolerancia y a su consecuencia, el convencionalismo, que los poderosos siembran para que tengamos que acudir a ellos buscando su "ayuda" generando negocio a costa de nuestro sufrimiento vendiéndonos drogas. Hasta de su propia ignominia, el capitalismo hace dinero. He ahí la capacidad de adaptación de este sistema socioeconómico, y ésta es la prueba para demostrar que el dinero no entiende de principios ni moral.

Y no sólo me refiero a las drogas como sustancias químicas, sino a la instrumentalización que suele hacer, desde las altas esferas, del fútbol, deporte tan digno como los demás, pero utilizado vilmente como arma de destrucción masiva (y como génesis de ingentes cantidades de dinero) al ser muy extendidas las inteligencias que desvían su atención sobre lo esencial como causa de esta manipulación.

Las modas también ejercen como motor del capital, ya que se basan en la uniformidad social que caracteriza la ignorancia que ha prendido, desde hace años, en el Ser Humano. En resumen, negocio, control social y manipulación son las claves de la supervivencia del sistema, y las modas, divisiones artificiales en razas (las cuales no poseen fundamento científico y, mucho menos, social), fronteras, etc., fútbol (en su aspecto económico), la política (a la que antes he aludido) y la religión, que impregna la sociedad de proselitismo y dogmas y, por tanto, se opone al librepensamiento, promueve comportamientos pseudomoralistas (que, en realidad, son opresiones y represiones que destruyen la libertad humana y no es una auténcia moral y ética), amenaza con el castigo a quienes no se sometan a las leyes del "creador" (aunque realmente son las leyes del sistema), y considera la resignación como vía para "alcanzar el cielo", habiendo personas que todavía creen y han creído durante siglos y milenios que la verdadera vida se halla después de la muerte. Entonces vivamos la vida estando en el ataúd comprado a aquéllos/as que también hacen negocio a expensas de la parca. Quizás las religiones creen en la muerte porque la vida hace que su poder se vea gravemente amenazado y probablemente por ello intentan destruir los impulsos naturales como la curiosidad por aprender y el sexo, y en lugar de eso, imponen el machismo, racismo, ritos, vanidad, normas sociales absurdas, etc.

Hemos de contextualizar, en relación a la intrínsecamente cíclica actitud que causa el desconocimiento de la Historia, el surgimiento de partidos políticos que pretenden "guiar" y "canalizar" el descontento social provocado por una mal llamada crisis económica (que no es sino un capitalismo sin careta, con su verdadera esencia).

Lanzo una pregunta muy sencilla: ¿Acaso, en otros tiempos y coyunturas parecidas a las presentes (en las que el capitalismo se halla ampliamente contestado y cuestionado, cuando no abiertamente rechazado), no han surgido "movimientos" políticos y supuestamente sociales que han tenido como objeto salvaguardar el ordenamiento feudal y burgués al contentar y apaciguar a la masa en lugar de proporcionale la herramienta (la educación y el conocimiento de su ser) para su liberación? He ahí la gran diferencia entre la demagogia (materializado en la vieja consigna "pan y circo", aunque también en el engaño) y la cultura.

Podríamos ejemplificar, a lo largo del devenir cronológico, algunos acontecimientos que atestiguan este aserto: el surgimiento de los nazis para salvar el capitalismo de lo que, para éste, constituía, en el periodo de entreguerras, la amenaza de la revolución social en varios estados de Europa, sobre todo en el más industrializado (y, por tanto, donde la población obrera fabril era mayor numéricamente, y por ende, donde el descontento social podría materializarse en un estallido revolucionario, como así ocurrió con la efímera Revolución de 1919, sustentada, entre otros/as, por Rosa Luxemburgo y su Liga Espartaquista).

La revolución del 19 duró poco, pero asustó al poder. Tanto es así que el partido nazi recibió apoyos políticos e ingentes cantidades de dinero de los acaudalados industriales, tanto alemanes (como Siemens (que construyó los tanques que arrasaron Polonio y otros partes de Europa), Hugo Boss (que confeccionó los trajes de las SS y la Werhmacht), BASF y Bayer (que idearon y crearon el gas Zyclon B, que gaseó a millones de personas en los campos de exterminio nazis y que luego utilizó la despiadada multinacional Monsanto como agente naranja en la Guerra de Vietnam), y un largo etc. Empresas, en suma, que financiaron primero al nazismo y luego se beneficiaron del trabajo esclavo de los/as prisioneros/as y que jamás fueron condenadas por crímenes contra la Humanidad o fueron penas totalmente simbólicas e inocuas. Es más, todavía hoy siguen practicando la explotación infantil en Asia y América Latina y vendiendo productos de muerte, como pesticidas y plaguicidas, realizando sus negocios destruyendo bosques, exprimiendo a las personas en las fábricas hasta la muerte, sobornando a los corruptos dirigentes estatales locales, etc.
El actual surgimiento de grupos políticos como Podemos o Ciudadanos aunque (aparentemente) parten de premisas de cambio, reformas que pueden contentar al grueso de la población, jamás traspasarán los límites bien definidos por el capital.
También existieron americanos influyentes económica y políticamente que, como Prescott Bush, el abuelo fascista del infame agresor de Iraq y Afganistán, o Henry Ford, un conocido antisemita y admirador sin rubor de Hitler, contribuyeron con generosas sumas a la "causa" irracional del nazismo y, de paso, haciendo grandes negocios con ese partido de locos y dementes.

Así que, ¿quiéner provocaron la Segunda Guerra Mundial? Indudablemente, Hitler, pero también aquellos que lo crearon y forjaron en descontento del pueblo alemán después de la Primera Guerra Mundial con el Tratado de Versalles. Todo esto fue utilizado por los nazis para ascender al poder en 1933, diciendo Hitler todo lo que una población ignorante y desesperada por las condiciones económicas quería oír. Alemania fue llevada a una orgía de sangre y destrucción en la guerra mundial, con un saldo de 50.000.000 de muertos en Europa, Asia, Oceanía y África. Pero no importa, pues ¿qué importa si el capitalismo fue salvado a toda costa y las empresas culpables se fueron de rositas y utlizaron a Hitler como marioneta?. Aunque el nazismo no murió a fines de la guerra mundial ni nació a raíz del Tratado de Versalles. Es la fórmula que el poder ha implementado siempre para mantener los privilegios cuando ya no vale el parlamentarismo, porque el fascismo es un burgués asustado y un trabajador inconsciente de su papel y su destino.

Actualmente, el poder también está asustado, y el trabajador está, en la época actual, más aburguesado que nunca, al menos en Europa. La irrupción del fascismo en la actualidad es mucho más probable que en el pasado, cuando el obrero y campesino tenían claro, aunque fueran castigados con la ignorancia, quiénes eran. Pero ahora, cuando el trabajador tiene tantas cosas materiales y comodidades que perder, se convierten en los grandes defensores del sistema que los esclaviza precisamente con esas comodidades. Hoy día ya no sólo existe la lucha de clases, sino la lucha de conciencias y consciencias.

De modo que el actual surgimiento de de grupos políticos como Podemos o Ciudadanos, que, aunque (aparentemente) parten de premisas de cambio, reformas que pueden contentar al grueso de la población, jamás traspasarán los límites bien definidos por el capital, es decir, no son revolucionarios, sino que pretenden impeler reformas que introducen pequeños cambios para no cambiar nada.

Nos encontramos ante un momento histórico en el que comienza un nuevo ciclo, una nueva etapa en la que sólo cambian las caras y las fechas, pero no así las formas o la idea a seguir. Así fue, por ejemplo, en 1982, con la victoria del PSOE en las elecciones estatales. Este partido, como todos los movimientos que han creado un clima de esperanza y anhelos largamente esperados por la población en general, creó una legión de incondicionales fanáticos que defendieron su quehacer a lo largo de su periplo político aun cuando estas mismas personas sabían, en el fondo de su alma, que el poder jamás sucumbirá sólo por unas consignas que suenen bien.

Otro ejemplo que nos ha dado la Historia es el paso del feudalismo al liberalismo burgués a finales del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX, cuando al trabajador ya no sólo era oprimido por el aristócrata, sino también por la burguesía, la gran beneficiada de la industrialización. La burguesía, que durante el feudalismo pedía libertad para sus negocios, se olvidó de ella cuando accedió a la poltrona del poder, y décadas después, no tuvo la menor vergüenza en inventar y acudir al fascismo para proteger "su libertad" y poder seguir así explotando al obrero y al campesino, porque, en virtud de la libertad de comercio burguesa se mantienen hoy, en pleno siglo XXI, a personas en régimen de semiesclavitud o esclavitud total, se destruyen bosques y selvas, se menoscaba nuestra esencia humana de sociabilidad en favor de la competitividad. Y muchos ejemplos más que vendrían a confirmar que la ignorancia de la Historia tiende a la reproducibilidad de quienes cometen el error de no estudiarla y meditarla. Δ

 

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