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Editorial Editorial Tranquilos, debajo de las rastas hay vida

Tranquilos, debajo de las rastas hay vida

Escrito por Fusión 15 Enero 2016
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Tranquilos, debajo de las rastas hay vida 4.5 out of 5 based on 8 votes.
Y no precisamente piojos, aunque también es cierto que los piojos nunca degradarán en corruptos, eso es potestad del humano. Pero el mencionar a los piojos ante la invasión del cortijo de los señoritos por las 'hordas' progresistas y libertarias, es más bien un intento de desviar la atención de aquello que tiene mucho que ver con lo que es y representa un servidor del pueblo, o sea, un diputado, elegido y pagado por el pueblo, empleado del pueblo, para gestionar aquellas cosas que interesan al pueblo, cosas que son por y para el beneficio, cuidado y bienestar del pueblo.

Y esta oleada de renovadores de la vida política, en este país enquistado y encorsetado más en las formas que en los hechos, traen consigo ideas, proyectos, renovación y renuncia a la etiqueta y también a sacarle jugo y beneficio a todo a costa del dinero de todos.

Estos "hippies" de la coleta, de las rastas y de la teta alimentando públicamente a la nueva vida, son una oleada de esperanza para todos aquellos españoles, que somos muchos, que ya habíamos renegado de todo aquello que oliera, o más bien apestara, a política rancia, a indeseables imitando a señores y robando por detrás a sus votantes y a timadores con corbata y traje a la última que les servía para ocultar su verdadera imagen de carroñeros sin escrúpulos.

Y para que eso no lo olvidemos ante la esperanza de un parlamento con savia nueva, detrás de una columna, allá en la última fila, podremos contemplar la imagen del último, por ahora, de esos especímenes enfermizos y depravados que se resisten a su extinción y nos sirven para mantener la vigilancia por si acaso le da por reproducirse y volver a las andadas.

Pero lo cierto es que el nuevo parlamento promete desbancar a Juego de Tronos en audiencia, porque las fuerzas que en él están representadas componen un amplísimo abanico de intenciones que abarcan pasado, presente y futuro y donde el pueblo liso y llano, el pueblo sufriente, dolorido y la mayor parte de las veces ignorado, tendrá ahora voz y voto, y eso da sentido a la democracia, porque ya no será el divertido "juego" de unos pocos contra la impotencia de los demás.

Y digo lo de divertido porque si hubo y todavía hay de momento, algo repulsivo en la anterior legislatura, fue la sonrisa, cargada de desprecio, de la bancada del PP hacia todos los demás que trataban de ser escuchados y reconocidos en sus reclamaciones, ideas o cualquier aporte a la sala.
Se divertían, se lo pasaban en grande con la frustración de los demás gracias a su mayoría absoluta. Por lo que si algo le pedimos a esta legislatura que comienza es que la nueva vida, presente en el hemiciclo, haga que se les congele la sonrisa en su estúpida y arrogante cara a los que miraron por encima del hombro el sufrimiento de los ciudadanos, la desesperación de los ciudadanos.

Y, volviendo al principio, debajo de las rastas y las coletas hay mucha vida, muchas ideas nuevas que se irán abriendo camino poco a poco, porque también hay mucha solidaridad con el pueblo, mucho respeto a la vida y al ser humano.

El nivel cultural, académico, de la savia entrante, es muy superior al de los que se aferran a su poltrona porque es lo único que tienen para sentirse algo, para sentirse importantes. Pero un servidor del pueblo sólo se puede sentir bien, completo, cuando sirve al pueblo, tal vez por eso lo que más notó el ciudadano el día de la formación del parlamento fue el contraste entre la alegría de los nuevos y la cara de muertos de los de siempre.

Servir a los demás aporta alegría. Robar a los demás aporta tristeza. Y esto, con el tiempo, afecta a la emanación y a la salud. Es ley de vida.

Con todo ello, España se está moviendo, está cambiando, está comenzando a renovarse, a respirar.

El futuro próximo es difícil de pronosticar, pero ahora sí que se puede decir que hay brotes verdes, porque estos ya se han sentado donde se toman las decisiones.
Ahora tienen que demostrar que son resistentes a la tentación del poder, a la enfermedad del poder. Si así lo son, el futuro será otro para este país y los vestigios del pasado franquista, del predominio de una élite que considera a España su cortijo privado, desaparecerán y sólo se les podrá encontrar en las bibliotecas y con una capa de polvo encima.

Los que se agarran al pasado deberían comprender que la evolución no se puede detener. Los que antaño dominaron hoy son fósiles que sólo se pueden ver en los museos. Es ley de vida.
Aunque algunos de los que se aferran a la poltrona del poder hoy, ya se les ve como fósiles, porque nada transmiten, porque nada aportan, porque sólo estorban.

Saber apartarse a tiempo indica inteligencia. Lo contrario, la tozudez, el apego, el querer conservar las ideas arcaicas, sólo demuestra egoísmo y poca inteligencia.

Y mucho peor es aún cuando se quiere vender la imagen de salvadores y convencer a los demás que sin ellos es el caos. Eso ya es síntoma de enfermedad mental.

Bienvenido sea pues lo nuevo, porque aunque sea imperfecto está donde está por derecho propio y por ley de vida. Representan la demanda de una parte importante de españoles.
La perfección, si es que existe, se alcanzaría a través del movimiento, de la experiencia, de la práctica.

En cualquier caso, lo más importante para un servidor del pueblo es que mantenga viva su vocación de servicio, que escuche las críticas y que sepa renovarse.
Quien lo haga vivirá siempre en la memoria de todos, y quien no será un fósil en la vitrina del museo.

Bienvenido el movimiento que trae cambios, vida y renovación.

Y nos sumamos a eso de "nunca más un país sin su gente".

Tranquilos los durmientes, sólo es un despertar, el despertar de una pesadilla. Δ

 

Comentarios   

 
+1 #1 Lector 141... 16-01-2016 05:37
No sé si existe eso que llaman Pueblo...

No sé si existe una Política digna de ese nombre...

No sé si existen unos verdaderos servidores del Pueblo y para el Pueblo (suponiendo que exista)... buscando un auténtico cuidado, bienestar y progreso "Pueblerino" (en el mejor sentido y sin asomo de peyorativos...)

A duras penas distingo lo humano de las hordas inhumanas saqueadoras...

Creo que sólo existe la perfección... pero no sé ni cuándo ni dónde...

Mas me uno a dar la bienvenida a los Renovadores que traten de expulsar -y lo hagan- a los Timadores Profesionales en el poder, decadentes, obscenos y perniciosos especímenes de la "política" y limítrofes... sin contagiarse de sus malas artes.


Sobre mi duda inicial... de no estar seguro de que tal cosa llamada Pueblo exista...(la voz del pueblo, el sentir del pueblo, cantares del pueblo, ...) es porque me parece una entelequia conceptual, si se puede expresar así; me parece la ejemplificación de los devaneos del poder de turno ... "creando" modas y modismos, corrientes de opinión y altercados..... ó... pura Demagogia.

¿Qué existe...?
Quizás...las ideas, los pensamientos, las reflexiones de personas puntuales que contagian, inducen o pretender imbuir directrices con mayor o menor idealismo, buscando un bien común... O someter a todos los posibles por intereses propios...poniendo en "el pueblo" sus personales idealizaciones.

Con todo, no deseo sembrar polémica...sólo exponer mi opinión; pensamientos nunca expresados...
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