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La solución a la pobreza en una nueva dirección

Escrito por Alfonso Basco 04 Septiembre 2015
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Durante años y años de evolución, hemos llegado a alcanzar unas cotas de desarrollo tecnológico o científico dignos de admirar. Si echamos un vistazo a nuestra infancia o adolescencia, los cambios que ha experimentado nuestra vida diaria son asombrosos. Y aterrizando en lo que atañe a este artículo, hemos desarrollado herramientas eficaces en la lucha contra la pobreza: la cooperación Sur-Sur, los hábitos de consumo ético y responsable, las microfinanzas solidarias o el emprendimiento social son algunos ejemplos de ello.

La solución a la pobreza en una nueva direcciónPero hay algo que sigue sin abordarse: la violencia contra los más pobres. No se trata de que tengan reconocidos sus derechos, que en la mayoría de los casos sí lo están. Sino en implicarnos en la solución: acabar con la impunidad con la que se ejerce la violencia diaria contra los más vulnerables. No podemos "alfabetizar" un municipio construyendo una escuela a la que sus niñas y adolescentes no pueden ir por temor a ser violadas o secuestradas por el camino. Tampoco sirve construir un pozo en una comunidad indígena muy pobre, angustiada ante el interés de un terrateniente en la madera de sus árboles, y que les hará ser expulsados a otro lugar de manera violenta. La pobreza no puede comprar seguridad. Los repetidos esfuerzos de los más vulnerables por emprender y salir adelante se ven una y otra vez sepultados por asaltos, violaciones o expropiación forzada de tierras, viviendas o negocios de quien se sabe impune ante los abusos hacia los "sin voz".

La violencia y esclavitud sexual hacia los más pobres genera más muertes y discapacidad que las muertes por accidente de tráfico, las guerras o la malaria juntas en todo el mundo. Es una consecuencia poco visible de la pobreza, incluida como un apartado más dentro de todo lo que atañe a los Derechos Humanos; y con poca acción real para acabar con ella. No es una cuestión de que haya leyes para ello. Ya las hay. Sino de poner al mismo nivel que la lucha contra la pobreza, a la lucha contra la violencia hacia los más pobres, silenciosa y diaria. Los recursos y coordinación destinados a ello son mínimos, a pesar de que la violencia ejercida contra los "sin voz" es, además, la principal causa por la que fracasan a largo plazo muchos proyectos de Desarrollo. No sirve el Desarrollo Económico de un país o región si la violencia hacia los más pobres se mantiene. Por mucho que suba su Producto Interior Bruto, sus desigualdades también aumentarán.
Medios de comunicación, empresas, ONGs u organismos internacionales deben tener en su agenda y contemplar como prioritaria la solución a la violencia cotidiana ejercida contra los más necesitados con total impunidad.
No es solo una cuestión de legisladores, cuerpos y fuerzas de seguridad y funcionarios públicos de los países en Vías de Desarrollo. Medios de comunicación, empresas, ONGs u organismos internacionales deben tener en su agenda y contemplar como prioritaria la solución a la violencia cotidiana ejercida contra los más necesitados con total impunidad. También turistas, consumidores y creadores opinión pueden hacer algo a través de la denuncia, la presión y la concienciación. Se puede acabar con ello, es solo una cuestión de prioridad: Si se destinara la décima parte de los recursos utilizados para acabar con la violencia terrorista (que genera menos de la décima parte de víctimas) se reduciría considerablemente la violencia diaria contra los más necesitados. El desarrollo y la lucha contra la pobreza no pueden ser independientes de la lucha contra la violencia hacia los más pobres. Deben ir de la mano.

¿Qué podemos hacer? Visibilicemos y prioricemos esa violencia, incluyámoslo como elemento transversal a la mayoría los proyectos y programas de Desarrollo, en los medios de comunicación, en la Responsabilidad Social Empresarial, en la misión y visión de las ONGs, en el mundo del emprendimiento social o en las denuncias que se trasladan a cualquier red, medio o administración pública. Y lo más importante: pidamos opinión, ideas y ofrezcamos coordinación e implicación a los protagonistas: quienes sufren esa violencia día a día. Solo así podremos luchar de manera eficaz contra la pobreza y la desigualdad de oportunidades que sufren quienes más las necesitan. ¿Comenzamos? Δ

Alfonso Basco, director de la ONG Cultura de Solidaridad.