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Lecciones andaluzas

Escrito por Carlos Martinez 10 Abril 2015
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Tras las elecciones al Parlamento de Andalucía y pasados ya unos días, sería bueno extraer algunas conclusiones y lecciones para con las elecciones locales.

En primer lugar la presidenta ahora en funciones convocó las elecciones pensando que iba a obtener mejores resultados. Así se lo indicaron sus asesores y por cierto fallaron. Susana Díaz aspiraba a una mayoría casi absoluta y de paso se quitaba de encima a un socio molesto Izquierda Unida, al objeto de impedir que este comenzará a exigir la aprobación de las leyes pendientes y no olvidemos ya en trámite parlamentario como la de Banca Pública, Banco de Tierras y la de asegurar los mínimos vitales. No fue otra la intención de Susana. Evitar la aprobación de las leyes más progresistas fue su objetivo y gobernar sola su segundo objetivo. Ninguna más y se lo que digo.

En segundo lugar, los resultados confirman que el PSOE sigue siendo el partido más votado de Andalucía y resiste aunque muy tocado y con una credibilidad bajo mínimos. Pero a la hora de analizar esto, haríamos mal, tal y como hacen muchos y muchas analistas en ver solo las negatividades, la corrupción y el clientelismo. Muchas personas llevamos tiempo denunciando con dureza las malas prácticas de la Junta, el amiguismo y la cada vez peor preparación y cualificación de los cargos de alta dirección de la misma, así como su prepotencia, suficiencia y desprecio por los demás si no se les adula. Pero un mandato de más de treinta años ininterrumpido no se basa tan solo en una potente red clientelar o en el miedo, aunque ambos influyan y se utilicen. Pensar que los andaluces somos idiotas, es tan falso como racista. Hay otros motivos, por lo tanto se deberán analizar y actuar en consecuencia, si se quiere cambiar el régimen autonómico. Por lo pronto lograrlo desde fuera del socialismo democrático –socialismo y socialdemocracia real, de clase y transformadora- se me antoja harto imposible. Proyecto que debe estar a la vez que imbricado en la sociedad andaluza real y "normal". La reconversión del PSOE en un partido de izquierdas, tampoco es posible ya, pues su ligazón al poder financiero lo impide y si no véase la opinión de sus dirigentes hacía la banca pública, por ejemplo y como antes que legislarla han adelantado elecciones.
En primer lugar la presidenta ahora en funciones convocó las elecciones pensando que iba a obtener mejores resultados. Así se lo indicaron sus asesores y por cierto fallaron.
En tercer lugar la llamada izquierda transformadora o verdadera o el nuevo progresismo radical ni de izquierdas ni de derechas, juntos, no han logrado superar el listón de los tiempos de Julio Anguita que alcanzó los 21 diputadas y diputados. Con un dato en favor de la IU de Anguita y Rejón y es que el PSOE de entonces tenía más fortaleza y credibilidad que este de ahora, liderado por una profesional de los golpes de salón y las camarillas a diferencia de personas de aquel momento, mucho más preparadas y formadas, que habían tenido otros trabajos así como responsabilidades en gestión pública e incluso eran brillantes opositores. A pesar de eso y con una campaña de ideas se obtuvieron buenos resultados por parte de IU tratando de arrebatarle al PSOE-A la hegemonía de la izquierda que injustamente ostentaba. Pero aviso a navegantes, cuando no se le dejó gobernar al PSOE y se intuyó erróneamente por parte de las clases populares, -pero así fue- que el PP se beneficiaba de esa situación, los resultados de IU pasaron a ser desastrosos. Si hay algo que el pueblo andaluz veta y lo hace con tanta contundencia al menos como en Catalunya y Euskadi es al PP. El Partido Popular nunca ha podido gobernar Andalucía y eso es un dato positivo, sin duda. Ni siquiera perdiendo frente al PP el PSOE, pues el pueblo andaluz reaccionó aupando a IU e impidiendo que la extrema derecha centralista le gobernará. Ese merito no es muy común y no deseo hurgar en la herida de otros territorios del Estado.

En cuarto lugar no se ha logrado romper el límite del voto de las fuerzas ubicadas para la gente en la izquierda y perdón a Podemos. Incluso con un PSOE muy vulnerable para estas y con flancos de corrupción y de traición abiertos en canal. No se puede decir que no ha dado tiempo ha. Ya nos gustaría a muchos tener la décima parte de la exposición en los medios de comunicación que Podemos ha tenido durante más de un año entero e incluso ahora. Por tanto no es la precipitación. Hay algo más. Por otra parte la irrupción del partido derechista y ultra liberal Ciudadanos, tratado por ahora con excesiva magnanimidad por parte de las fuerzas de las izquierdas, clásicas y modernas o postmodernas. No ha hecho C.s sino beneficiarse del hundimiento del PP, pero ojo, captando votos de las clases populares con su mensaje anti-corrupción y sus formas blandas sacados de todo el espectro ideológico incluso. Pero Ciudadanos, no es el recambio democrático centrado, es pura y simplemente la nueva derecha, trufada de extrema derecha y de arribistas llegados de todas partes en especial del PSOE que buscan afirmarse. Resulta curioso, aunque a los socialistas de izquierdas y republicanos que le conocemos no nos extraña, que sea un amigo de Pepe Blanco y Zapatero, un ex aparatista Chavista de Chaves y liberal del PSOE Luis Salvador, uno de los hombres fuertes de C.s y candidato a alcalde de Granada por esa formación. Luis Salvador siempre apoyó ciegamente a los implicados en el clientelismo y la corrupción desde su posición oficialista, solo truncada en su etapa final en el PSOE.
Si no hacemos coaliciones políticas, el bipartidismo volverá a vencer como lo ha hecho en Andalucía.
Por tanto hay que revisar lo que todas y todos hemos hecho y como lo hemos hecho. Pero el desprecio por el socialismo y sobre todo confundir socialismo democrático con corrupción y liberalismo, se paga caro y sobre todo en Andalucía. En lugar de eso las y los socialistas republicanos, preferimos disputarle a los socioliberales el concepto y la palabra socialismo que no les corresponde. Dicho eso, entiendo la dificultad de las personas de las culturas y tradiciones comunistas, para acometer tal tarea. Pero en medio de ninguneos, desplantes, ocultaciones y silencios, los socialistas lo estamos haciendo.

Elecciones Municipales

Ahora tocan municipales. Las victorias del PSOE en Andalucía siempre se han basado, también e incluso mucho, en su red de alcaldes y alcaldesas. Muchos alcaldes, trabajando para el PSOE y tejiendo redes clientelares y populismo, o bien trabajando muchas y muchos de ellos bien y con honestidad. Muchas y muchos de ellos muy moderados y nada de izquierdas, pero muy entregados a sus pueblos. La red de agro-ciudades andaluzas es su base más sólida. No han frenado el ladrillo la mayoría, demasiados han destruido territorio, pero han evitado el despoblamiento rural y muchas veces de forma errónea o no, han logrado evidentes mejoras y servicios. Otras y otros han trabajado correctamente. Nadie que no tenga una sólida base municipal podrá gobernar, tampoco en el Estado Español. Eso el PSOE lo tiene muy claro. Nosotros las y los socialistas republicanos también, IU lo sabe y goza también de una red municipal, menor, pero la tiene. Pero otros emergentes están dando claras señales de no entenderlo, o lo que pudiera ser peor y prefiero no escribir, pero es peligroso el juego de que para que IU se quede ciega, yo me quede tuerto.

Los municipios son claves y son Estado. La mayor parte de los asuntos relacionados con la vida diaria de las personas –gobierne quien gobierne en Madrid o en las Comunidades Autónomas, pasa por sus manos- y hay muchos de los ediles que ni cobran, ni los sacrificios de un cargo muy difícil e ingrato como es ser concejal o alcaldesa, compensan en varios miles de ayuntamientos su dedicación. Pero ellas y ellos haciéndolo bien, regular, mal o muy mal son claves en la estructura del Estado. Luego las elecciones municipales no se pueden tomar tan a la ligera o despectivamente, como así está siendo. Denuncio. Por otra parte en unas elecciones locales la marca electoral ya no es clave. Las personas candidatas excepto en grandes núcleos de población, e incluso en estos, son muy importantes. Pero el Partido Popular ha dejado aquí también su bomba trampa contra la democracia y ha sido la LRSAL o ley de racionalización de las administraciones locales, https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2013-13756. Esta ley, hurta competencias a los ayuntamientos, les disminuye y mucho, su gran capacidad de decisión y los ata al gobierno central y a las Diputaciones. Las Diputaciones Provinciales, más de cuarenta en el Estado Español he implantadas en zonas tan importantes políticamente como Cataluña, Andalucía, Euskadi (forales) o Galicia, tan grandes como Castilla y León o tan habitadas como el País Valenciano, pasan a tener muchas más competencias. Más seguramente que jamás han tenido. En los casos de las CC.AA uniprovinciales, no se olvide, pues nunca se dice, estás competencias están transferidas a dichas instituciones. Luego las Diputaciones pasan a tener un papel clave por lo que hacer agrupaciones electorales o lo que se ha dado en llamar partidos instrumentales en esos territorios, es un suicidio para miles de municipios, o dejarlos en manos del PP, con menos votos de los que sería de esperar. El PP desde la atalaya de las Diputaciones, podrá controlar condicionando a municipios pequeños y medianos gobernados por las izquierdas o candidaturas de unidad popular.

Muchos colegas míos politólogos, perdidos en Madrid, en la maraña de la "alta política" no solo no han estado muy finos, sino que han ignorado la importancia decisiva del poder local e ignorado sus vericuetos. Seguramente por desconocimiento, seguramente por estar demasiado imbuidos del marketing y las técnicas electorales anglosajonas, no se han parado a pensar en ayuntamientos y diputaciones y han olvidado que estas últimas, mientras existan, también son poder local y sus miembros son concejalas y concejales electos entre ellos, por un complicado mecanismo. Todo un despropósito.

Por tanto las coaliciones electorales de fuerzas políticas de las izquierdas transformadoras, se imponen y hacen necesarias. No se puede decir que no a la partitocracia y sin embargo construir un partido encima muy verticalizado. No se pueden ignorar las necesidades y esperanzas de varios millones de ciudadanas y ciudadanos que viven en ayuntamientos pequeños, tanto en el medio rural, como en el peri-urbano que pasarán a ser tutelados por personas no electas por ellos.
Las elecciones municipales no se pueden tomar tan a la ligera o despectivamente, como así está siendo.
Debiera haber primeado la sensatez. Pero en cualquier caso, los que sí que la tenemos, vamos a concurrir a estas elecciones municipales, con fuerza, ilusión, programas, personas capaces y honestas. Conocemos el juego local y lo mucho que en ese terreno se juega. Por eso llevados por la responsabilidad hemos de favorecer las coaliciones electorales de fuerzas populares y transformadoras y lo estamos haciendo ya. Sería pues lo lógico, pedirle a quién no ha calibrado bien los pasos que al menos no entorpezca. Tiene todo el derecho democrático a presentarse, claro, pero al menos permítasenos a los demás informar y advertir.

Los ayuntamientos se pueden y deben ganar. La LRSAL debe ser abolida y ya. Los nuevos ayuntamientos deben ser constituyentes y transformadores. Honestos y ecológicamente responsables. Políticamente decisivos. Se puede hacer políticas transformadoras desde los ayuntamientos. El transporte público, sus horarios o frecuencias son de derechas o de izquierdas, claro que sí. Lo mismo que favorecer o no a las grandes empresas privadas de prestación de servicios o rescatar o no las concesiones y las contratas de los municipios. Remunicipalizar o favorecer contratos con empresas privadas que degradan el empleo y la calidad de la prestación o bien favorecen de forma escandalosa a intereses privados, es de izquierdas o de derechas ¿Quién ha dicho que no hay izquierda y derecha en la gestión local? Florentino Pérez, se debe estar frotando las manos. El bipartidismo ha privatizado demasiado, mucho, casi todo y eso ahora hay que recuperarlo para el pueblo, para los pueblos.

Si no hacemos coaliciones políticas, el bipartidismo volverá a vencer como lo ha hecho en Andalucía. Entonces muchas y muchos tal vez se vean obligados a elegir entre lo malo y lo peor,-como en Andalucía sucederá- en lugar de haber conseguido construir pueblo de izquierdas. Gobiernos populares de transformación local. Generar poder popular y para ello, los ayuntamientos son la base. Por eso las izquierdas transformadoras vamos a vencer en los ayuntamientos. Los socialistas republicanos y antineoliberales vamos a rescatar el socialismo del socioliberalismo desde los ayuntamientos. Δ

Carlos Martínez. Politólogo y co-primer secretario de Alternativa Socialista. portuarioenexcedencia.com


 
 

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