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Editorial Editorial Imaginemos lo peor

Imaginemos lo peor

Escrito por Fusión 08 Abril 2015
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Año de elecciones. Año importante para un país que vivió los últimos años sometido a una dictadura democrática refrendada por una mayoría absoluta que albergó y propició los hechos más impensables, inhumanos y autoritarios desde que existe democracia en este país.

Como era de esperar, llega el año de las elecciones y el discurso de los dictadores cambia. Ahora renacen de sus polvorientas carpetas las promesas que antaño habían servido para cautivar a los ingenuos y poder así hacerse con el poder, con todo el poder.
Promesas que nos hablan de tiempos mejores, de final de la crisis, de regreso al estado de bienestar, de recuperar los empleos, de felicidad eterna a la diestra de los "dioses" salvadores de la hecatombe que este país hubiera sufrido si no fuera por su inteligencia, su cordura, su sabiduría al gobernar, su sensatez y sentido común.

Este derroche de alabanzas va acompañado, como no, de serios y grandes avisos sobre los peligros que corremos los españoles si nos fiamos de aquellos que han surgido de la indignación ciudadana, de los ciudadanos reconvertidos en políticos por la necesidad de quitarles el poder a los corruptos y a los que les protegen, a los indeseables, a los despóticos, a los intolerantes, a los que llevan sobre sus conciencias muchas víctimas en los últimos años, víctimas ciudadanas que no han podido sobreponerse al terrible hecho de perder su empleo, de no poder alimentar a sus hijos, de quedarse en la calle porque su hogar fue requisado por la avaricia, la injusticia, el egoísmo de los carroñeros, los banqueros, consentidos y protegidos por el gobierno.

De repente parece que los verdugos eran nuestros protectores, que los que nos vendieron a los mercaderes, esclavizándonos a su insaciable sed de poder, lo hacían preocupados por nuestro bienestar, que los que nos robaban lo que era público, de todos, eran unos pocos, ovejas negras en un rebaño limpio, puro y transparente.

Donde era negro ahora es blanco. Donde era trágico ahora era el sacrificio imprescindible para salir del atolladero, herencia del pasado, como si ellos no hubieran estado, colaborado y consentido en ese pasado.

Decirnos ahora lo contrario de lo que todos vimos, vivimos y sufrimos, es una falta de respeto a nuestra inteligencia, a nuestra cordura y a nuestra dignidad. Pero ese es precisamente su estilo, su seña de identidad, su respeto a las leyes y a los valores y derechos humanos.

Hablan así porque son así. No cuentan con los demás porque ellos se bastan, porque están enfermos de su misma "grandeza". No contemplan que pensemos que nos están volviendo a engañar porque nos consideran incapaces de pensar y tomar decisiones. Nos consideran estúpidos porque desde que existen siempre nos han mentido y una mayoría ha tragado. Ese es el problema y la gran incógnita... ¿Porqué se les sigue creyendo?

En realidad, esa es la base de sus argumentos. Nosotros les hemos dado la mayoría absoluta y ellos la han utilizado para humillarnos, ignorarnos y robarnos nuestros derechos y libertades. Durante estos últimos años muchas veces repitieron que contaban con el apoyo de la mayoría de los españoles. Pero no dijeron que los españoles votaron un programa que nunca vio la luz. Y eso es mentir, algo que saben hacer muy bien.

Y ahora de nuevo estamos ante el regreso del circo de las elecciones.

Ellos, una vez más, se anuncian como los mejores, como los únicos posibles para llevarnos por el buen camino. Nos dicen que sin ellos la democracia no existirá, que caeremos en las tinieblas del abismo.

Y nos dicen que a esas tinieblas nos conducirán los que surgieron de la calle, de la necesidad, de la indignación, de la represión, de la injusticia. ¿No os suena todo esto a algo conocido...? Los mismos perros con otros collares.

Es la historia de esta humanidad, repetida una y otra vez en el tiempo y en todas partes.
Es el círculo de la Vida, que vuelve al principio una vez más y nos abre una puerta de salida a otro espacio, a otra realidad, a un paso hacia lo auténtico, lo verdadero, lo real.

¿Recordáis la película "Juan Salvador Gaviota"...? En ella, quien representaba un cambio era considerado "el demonio" para los que gobernaban y querían que nada cambiara. Eran "los buenos" de siempre contra los que osaban querer cambiar el sistema establecido, contra los rebeldes, los inconformistas, los sin nombre.

Pero las alternativas periódicas que la vida nos ofrece hay que saber cogerlas en su momento, porque sino el círculo vuelve a girar y se repite lo mismo del ciclo anterior. Y nada cambia. Todo sigue igual, con los mismos, solo que más fortalecidos.

Y ahora imaginemos lo peor. Imaginemos que los ciudadanos vuelven a caer en la trampa y se creen las promesas de los mentirosos. Suena a imposible, pero puede ser.
Imaginemos un nuevo ciclo donde leyes más represivas coartarán más nuestras libertades, conseguidas tras años de lucha, de sacrificios, incluso de víctimas.
Imaginemos más supeditación a los grandes usureros y manipuladores que aspiran a apoderarse de todo, de las vidas, de sus derechos, de sus propiedades, de sus libertades.
Imaginemos a los mismos que estos años nos han mentido, ignorado, utilizado, de nuevo en el poder y con la fuerza extra que les aportaría el hecho de que a pesar de todo lo ocurrido en este país, una mayoría siga confiando en ellos.

Sería inimaginable a qué nivel llevarían las cosas, hasta dónde pisotearían los derechos humanos, qué cotas alcanzaría la corrupción en sus filas. No olvidemos que en ellas continúan los imputados por la justicia. Eso ya es en si toda una declaración de intenciones. De su valoración y respeto por la justicia, de lo que les importa y preocupa la corrupción y sus consecuencias.

Y votar a los imputados por corrupción, por apropiarse de lo que es de todos, sería una definitiva declaración de intenciones por parte de los ciudadanos. Un acto degradante de servilismo. Una definitiva claudicación ante el uso maligno del poder.

La Vida es una espiral. Cuando un círculo de esa espiral finaliza su ciclo se abre una puerta, una oportunidad para dejar atrás lo que no sirve, lo que no es útil, lo que nos detiene y nos degrada.
Al mismo tiempo la Vida nos pone delante lo que podemos elegir, lo nuevo, lo que nos conducirá a un nuevo movimiento.

Escoger o no esa apertura implica avanzar o quedarse atrás. Es un acto de valentía.
Pero escoger avanzar no significa nada definitivo, sino la oportunidad de cambiar, de progresar, de liberarse de cadenas y de miedos.

Luego, todo dependerá de nosotros, de todos, de mirar hacia delante con esperanza.

Esas son las señales de este tiempo, de este año electoral.

Hay mucho en juego. Hay un futuro para construir o una repetición del pasado reciente.

Nunca antes tuvo tanta responsabilidad el ciudadano con su voto.

Por algo será. Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 Jorge 10-04-2015 18:48
La realidad es solo una cascada de mentiras de gente que solo busca su personal y partidista bienestar.
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0 #2 Rosa Castro 12-04-2015 12:20
Acabo de leer el articulo.Uf!la verdad me resuena en las tripas, me sube por las garganta y me insta a gritar con todas mis fuerzas para que la esperanza a veces dormida despierte y deje paso, a ese nuevo tiempo del que habla.
Sabe, para poder ver el bosque hay que salirse del, desde fuera se puede tener claridad y el discernimiento. A cuando estar dentro no lo puedes tener..Tambien estoy de acuerdo es todo cuestion de usar la mente...pensar usar el sentido comùn ver a donde nos conduce las dicisiones del dia a dia apoyan lo nuevo o lo viejo de siempre.!Gracias una vez más!
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