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Entrevistas Entrevistas Pax Dettoni Serrano. La libertad del corazón

Pax Dettoni Serrano. La libertad del corazón

Escrito por Marta Iglesias. Fusión 12 Marzo 2015
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Durante más de diez años, Pax Dettoni trabajó en cooperación internacional en Asia y Latinoamérica. Hasta que en 2010 giró su rumbo, para desarrollar un teatro al servicio del autoconocimiento, que bautizó como Teatro de Conciencia. En su libro La inteligencia del corazón (Destino) escribe sobre la educación emocional y su uso en nuestro aprendizaje en el camino hacia el Amor.

Pax Dettoni Serrano
-¿Por qué cambiaron tus objetivos de la cooperación al teatro, aparentemente tan distantes?
-Lo que me movía cuando hacía cooperación internacional era la misma pasión que me mueve ahora que hago teatro. Es decir, yo me lo creía. En cooperación empecé muy joven y quería cambiar el mundo, que mi vida sirviera para ayudar a otros. Cuando cumplí los veintiocho me di cuenta de que el camino que yo debía recorrer no era el de cooperante. Además al haber estado trabajando tantos años sobre el terreno, vi que no sólo a través de la conquista de bienes materiales se realizan las personas.
Constaté también que para cambiar el mundo, primero tenía que cambiar yo, empezando por conquistar mi propio interior y eso empecé a hacer. Es como si tuviese una balanza y me diese cuenta que sólo había puesto peso sobre uno de sus platos, cuando en realidad hay dos y tienen que estar equilibrados. Así que ahora hago lo que denomino Teatro de Conciencia, que invita a la reflexión interior de los espectadores y lleva un mensaje claro de educación emocional e inteligencia del corazón, también más allá de los escenarios con el desarrollo de recursos pedagógicos para adultos y jóvenes. De nuevo, mi trabajo está al servicio de los demás, pero con otra perspectiva.

-¿Cómo fue ese momento en que te diste cuenta que no podías cambiar el mundo, pero sí a ti misma?
-Esperanzador, porque sólo depende de mí. Aunque paradójico, a veces creemos que es más fácil cambiar aquello que está fuera y no dentro, porque es cierto que cambiarnos a nosotros mismos es una ardua labor. Cuando me di cuenta de que podía ser dueña de mí misma, lo primero que me pregunté es: ¿por qué nadie me lo ha dicho? ¿por qué nadie me había contado que puedo ser dueña de mis emociones y de mis pensamientos, en última instancia que yo soy responsable de mi bienestar? En ese momento hice un fuerte compromiso para dar a conocer lo que voy aprendiendo y decidí hacerlo a través del Teatro de Conciencia. A partir de las obras que escribo y dirijo, interpretadas por actrices y actores no siempre profesionales, desarrollo materiales didácticos que sirven para enseñar educación emocional a adultos, maestros y jóvenes. Para mí es muy importante que desde niños y en la juventud nos eduquen también para conocer, aceptar y Amar a ese Ser que habita en nuestro interior y que somos nosotros mismos, así como para aprender a superarnos. Sólo desde esa conquista interior podremos estar al servicio de los otros de forma auténtica, sin hipocresías. Por ello es de vital importancia que la educación emocional y los valores se incluyan en todas las escuelas y sean ejemplo en los hogares.
"A veces cuando hablamos de corazón pensamos en emociones, y en el libro he intentado que quede claro que el corazón no son las emociones, sino que se esconde tras ellas. El corazón es ese Yo que tiene que llevar las riendas de la relación entre la emoción y la mente pensante"
-En esta sociedad que valora más el cerebro que el corazón, tu libro "La inteligencia del corazón" ¿viene a unirlos ambos, o a darnos una nueva perspectiva?
-A veces cuando hablamos de corazón pensamos en emociones, y en el libro he intentado que quede claro que el corazón no son las emociones, sino que se esconde tras ellas. El corazón es ese Yo que tiene que llevar las riendas de la relación entre la emoción y la mente pensante. Cuando dices "yo" te tocas el corazón y ese Yo no es la emoción ni es el pensamiento, trasciende a ambas. Es el Yo que usa la inteligencia del corazón, y el que aprende a poner los pensamientos y las emociones a su servicio y no al revés, como habitualmente ocurre. Hay que prestar atención cuando nos dejamos llevar por lo que el corazón nos dicta, pues es probable que se trate de la emoción de turno. Justamente el trabajo es que uno mismo decida si se quiere dejar llevar por esa emoción o no, pero hacerlo tomando una decisión consciente en lugar de dejarse arrastrar por el impulso, que es lo que nos sucede en la mayor parte de las ocasiones.
"La inteligencia del corazón". Pax Dettoni.
-Precisamente tu punto de partida para alcanzar esa inteligencia del corazón es que no nos identifiquemos con nuestros instintos físicos, ni con nuestras emociones, ni con nuestros pensamientos...
-Exactamente. Para aprender a usar la Inteligencia del Corazón primero hemos de aprender a des identificarnos de ellos, pues aprendemos que los podemos gestionar desde ese Yo del que hablábamos, y que es la pura conciencia -de hecho cuando en teatro lo pongo en escena siempre es luz-. Entonces, en esa gestión podremos decidir hacia dónde dirigimos nuestros pensamientos, emociones e impulsos y ahí está la clave. Nuestro bienestar y el bienestar en las relaciones con los demás es nuestra elección consciente.

-Los últimos estudios sobre el corazón confirman que tiene conexiones similares a las neuronales y que genera un campo electromagnético de dos a cuatro metros de diámetro alrededor de cada uno. ¿Es el momento de redescubrir al corazón, más allá de su función física?
-Si uno piensa que ese Yo inmortal habita en el corazón, tiene mucho sentido que tenga una inteligencia propia. De hecho cuando tenemos intuiciones, corazonadas –que vienen del corazón- no vienen ni de las emociones ni de los pensamientos, aunque luego te provoca ambos. Sí, es un momento de dar un nuevo enfoque al corazón y de otorgarle un nuevo lugar en nuestras vidas, en nuestras sociedades, en nuestro planeta. Quizás descubramos que como decía Aristóteles: "Sólo haciendo el bien se puede ser realmente feliz".

-En tu libro hablas de diálogo interno, por ejemplo el del cochero y amo ¿es que cada uno de nosotros somos dos?
- Podemos llegar a escuchar muchas voces dentro de nosotros. Por eso es importante identificarse con una, con la de ese Yo, la de nuestra conciencia. Ella hablará al resto y pondrá "orden" en casa. Este proceso interior en las obras de Teatro de Conciencia se ve muy claro, pues esas voces que pueden ser las emociones o pensamientos, se personifican y el espectador testimonia todo aquello que ocurre dentro de una persona y cómo logra adueñarse de la situación de crisis para escuchar al corazón. En los procesos de autoconocimiento y de gestión interna estos diálogos o conversaciones guiadas por el Yo, son fundamentales. Descubrimos y aprendemos que la voz del Yo que usa la Inteligencia del Corazón nos dirige siempre hacia el Amor, pero no al amor cursi sino a un amor que nos lleva al final a ayudar al otro de verdad, auténticamente. Creo que nuestra conciencia no tiene sólo el objetivo egoísta de auto desarrollarse y vivir feliz, su meta final es el servicio desinteresado a los demás y el amor incondicional.
"Nuestra conciencia no tiene sólo el objetivo egoísta de auto desarrollarse y vivir feliz, su meta final es el servicio desinteresado a los demás y el amor incondicional"
-"Con una emoción puede empezar el proceso de posesión". Parece que necesitemos un exorcismo, tal y como lo explicas.
-Pues sí. Es lo que se conoce en psicología como secuestro emocional, la emoción que secuestra al Yo y hace lo que quiere. ¿Te ha pasado que te has enfadado mucho y has acabado gritando y faltando al respeto a alguien? Y luego te das cuenta y te preguntas, ¿pero cómo he hecho yo esto? Es verdad que en las charlas pongo el ejemplo de La niña del exorcista, porque es un poco eso.
Si sé que la emoción me va a poseer y me llevará a acciones que no quiero, debo aprender a darme cuenta de ese proceso y gestionar esa emoción antes de que me secuestre, antes de que se adueñe de mí. De hecho, esa es la base de la educación emocional; ser consciente del proceso emocional y aprender a gestionarlo. Con las señales que te da el cuerpo enseguida puedes darte cuenta: la respiración se te corta, los músculos se tensionan, con algunas emociones la sangre te sube a la cara... Cuando notamos estas sensaciones corporales, es momento de usar el kit que llevamos siempre encima: primero respirar con consciencia y profundamente, y con calma decidir cómo queremos manifestar esa emoción. Puede ser que en el caso de la rabia decidamos en lugar de gritar o insultar al otro, decirle "disculpa, me retiro, hablamos más tarde". Pero, efectivamente esto necesita de entreno, pues es más fácil dejarse llevar por el impulso del enfado. Por eso es importante que te lo empiecen a enseñar en la niñez. Que en lugar de decir a los niños "No te enfades", les expliquemos que están enfadados y les demos alternativas para manifestar ese enfado que no hagan daño a otros ni a sí mismos. De esta forma enseñamos a manejar las emociones y no a reprimirlas, ya que esa opción puede fácilmente convertirse en causante de enfermedades físicas y sociales.

-Detrás de las emociones están nuestras creencias. ¿Cómo es el diálogo interior que nos lleva a cambiar algo tan arraigado como nuestro sistema de creencias?
-Lo más importante para cambiar un sistema de creencias es darte cuenta. En el momento en que tú ves el patrón de pensamiento, el sistema de creencias que te está llevando a ese comportamiento –muchas veces ese patrón no es ni tuyo y cuando lo ves te das cuenta de quién lo has heredado-, en ese momento tienes medio camino recorrido. Es como ir de caza, tienes que estar alerta. De nuevo, ese Yo que está alerta es la conciencia que debe estar presente, observando. Luego comienza un trabajo a través del diálogo interno para cambiarlo, pues en ocasiones el hábito puede ser más fuerte. En esos momentos, con cariño y paciencia, nos podemos hablar a nosotros mismos para no regresar a esos patrones de pensamiento que nos llevan a sentir emociones que no nos hacen bien, y a reaccionar de formas que ya no queremos.
"Lo más importante para cambiar un sistema de creencias es darte cuenta. En el momento en que tú ves el patrón de pensamiento, tienes medio camino recorrido"
-Defiendes que la Libertad está también en esas milésimas de segundo entre el estímulo y nuestra reacción ante una situación...
-Sí, como decía Epitecto "Ningún hombre puede ser libre si primero no es dueño de sí mismo". Si nuestro accionar no es fruto de una elección consciente, somos esclavos de nuestras emociones, de nuestros pensamientos. El Yo está secuestrado, es débil y no decide. Cuando liberamos al Yo, lo fortalecemos, y entonces libremente escoge qué hacer con lo que siente y piensa. Volviendo al ejemplo de la rabia, no será ella la que me lleve a dar golpes en la puerta, Yo decidiré lo que quiero hacer con esa energía, quizás vaya a correr o a bailar, o quizás golpee, Yo mando. Pero aprendo también que tengo que atenerme a las consecuencias de lo que decida, y aprender de ellas para las próximas ocasiones. Por libertad también entiendo no hacer lo primero que me pida el cuerpo, o la emoción, o el pensamiento. Creo que la libertad es poder escoger más allá de mis instintos, deseos y miedos. Pero para ello hay que aprender y conquistarse interiormente. Tampoco creo que la libertad sea hacerlo todo bien, la libertad implica correr el riesgo de hacerlo a tu manera y aprender con ello, sino ¿qué hacemos aquí tantos años?

¿Quién soy yo?, obra de Teatro de Conciencia que da voz a la rabia, el miedo, la tristeza y el Amor.
-A nivel de pensamientos, tu experiencia consiste en desactivar un pensamiento nocivo y activar otro que lo sustituya y sea beneficioso. Parece que te refieres al cambio de programa de un ordenador. ¿Tenemos que verlo tan objetivo como eso?
- Es darse cuenta y con fortaleza hacer el cambio. Si tú ves tocar a un pianista en un concierto, te parece impresionante cómo toca, pero si pudieses observar cómo empezó a practicar, a equivocarse, a aprender con una mano, luego la otra... Es un proceso lento que ha requerido de práctica y mucha perseverancia. Entonces creo que es lo mismo. Cambiar es fácil cuando ya llevas un tiempo haciéndolo y practicando, y al final tienes que tener la fortaleza de querer cambiar porque muchas veces esos pensamientos son adictivos y te va bien quedarte ahí. No levantas una pesa de 50 kilos el primer día, antes practicas con menor peso. Por eso cuanto antes te lo enseñen, mayor es el regalo que te están dando.

-Las religiones nos han hecho creer que tienen potestad en el mundo interno de cada uno y además un modo de vida materialista hace que nos espantemos cuando nos hablan de espiritualidad... ¿Cómo poner cada cosa en su lugar?
-Con la Libertad de cada uno. Si nos damos la posibilidad de conocer otras ideas, quizás luego podemos escoger con mayor criterio. A veces nos creemos libres, pero siempre queremos escuchar las mismas opiniones que tenemos nosotros, ir con gente que piensa lo mismo que nosotros, ver películas que nos reafirman en nuestro modo de pensar.... Es como el ejemplo del elefante que es tocado por cinco ciegos y cada uno toca una parte de su cuerpo: una uña, otro la cola, otro la trompa... dirán que cada uno ha tocado un animal diferente. Y están tocando el mismo elefante y cada uno tiene una experiencia diferente de él. Esto sucede mucho con la realidad: es la que es, pero cada uno la vive desde su individualidad. Y a veces está bien escuchar al que ha tocado la trompa, porque gracias a él conozco una parte que yo, que sólo puedo tocar la uña, no podría conocer. Ahí está ese punto de empoderamiento que te hace libre, porque puedes escoger qué creer. Δ

Pax Dettoni es licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración Pública, Antropología Social y Cultural, Ciencias Empresariales, Máster en Desarrollo Rural Sostenible y en Estudios Teatrales. Durante más de diez años se dedicó a la cooperación internacional para el desarrollo humano y social en Asia y Latinoamérica. Creadora del Teatro de Conciencia.


 

Comentarios   

 
0 #1 Albina Ruiz 13-03-2015 18:23
Querida Pax felicitaciones por este creciminto espiritual que tienes y por compartirlo para cambiar para bien la vida de los demas
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