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Otros Aventura y Viajes Rai Puig. El soñador del kayak

Rai Puig. El soñador del kayak

Escrito por Fernando Muñiz. Fusión 03 Diciembre 2014
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Un sueño de travesía en kayak por las costas occidentales de América del norte. Más de 2000 kilómetros recorridos a golpe de palada durante 95 días en solitario, en contacto únicamente con una naturaleza salvaje. 95 días que Rai Puig recogió a través de su cámara de vídeo. 95 días que, si todo va bien, podremos ver resumidos en el documental 'Paddling to Alaska'. / Fotos: Rai Puig

Rai Puig. El soñador del kayak
Un buen día este catalán de 28 años decidió mezclar dos de sus pasiones. Una, su deseo de recorrer mundo, y otra, su amor por el kayak de mar. De esta fusión nacieron expediciones por diferentes lugares del mundo y de las sensaciones que vivió en ellas nace ahora un nuevo sueño: realizar un documental en alta definición para hacer llegar a los demás su última aventura, una travesía en kayak desde la ciudad de Vancouver (Canadá) hasta el Parque Natural de Glacier Bay, al norte de la ciudad de Juneau (Alaska).

-¿Cómo nace el proyecto de la expedición en kayak de mar por Alaska?
-Yo soy una persona que me considero nómada, me gusta vivir en sitios diferentes y siempre estoy pensando en mi próximo viaje. No es la primera expedición que hago en kayak ni el primer viaje, pero sí es el más largo y el más desafiante. Decidí ir por Canadá y Alaska porque una vez vi unas fotos de unos amigos míos que fueron a remar por allá y quedé fascinado. Descubrí que el lugar se llamaba Inside Passage y la idea fue tomando forma. Me llevó más de un año preparar el proyecto y ahora ya se convirtió en realidad.
"Cuando viajas solo por el mundo es cuando más oportunidades tienes de conocer gente porque estás más abierto de mente y la gente te acoge con más facilidad"
-¿Por qué diseñaste esta aventura en solitario?
-Al principio me planteé hacer la expedición con alguien más, básicamente por el tema de la seguridad, porque siempre es mejor ser dos o tres que uno solo. Pero no era fácil encontrar a una persona para una expedición de esas características. Tenía que ser alguien del mismo nivel físico que yo, ni más ni menos, con disponibilidad durante tres meses, técnicamente hábil en kayak y a la que conociese bien. Y realmente esa persona no la encontré. Al final decidí ir solo y me motivó mucho más. Soy muy sociable, pero tampoco me importa ir solo por el mundo.

Rai Puig. El soñador del kayak-Has realizado otras expediciones ¿también en solitario?
-Sí, pero nada que se pueda comparar porque fueron como máximo diez días. Por ejemplo para entrenarme para esta expedición hice la vuelta a Mallorca, la vuelta a Menorca, la travesía de la Costa Brava.

- ¿Es este proyecto el que más te ha marcado?
-Sí, sin duda, por todo lo vivido y por toda la preparación. Con toda la logística que he tenido que preparar más que un viaje se convirtió en una expedición.

-¿Qué sentiste cuando dejaste atrás a tus padres en la playa y empezaste a remar?
-En primer lugar un poco de pena por dejar a mis padres porque ellos quisieron estar conmigo en el momento de salir y fue un momento muy intenso y muy bonito. Al mismo tiempo muy contento, muy feliz, muy satisfecho de estar realizando por fin el sueño que tenía en mente durante años y que parecía que no iba a llegar nunca. También un poco de incertidumbre al empezar una expedición en un sitio que desconocía completamente. Por otra parte, por diversas razones no había podido probar antes el kayak y las sensaciones eran todas nuevas, como la flotabilidad por ejemplo. Era una experiencia con muchos interrogantes.
"Tengo muchas experiencias y muchas anécdotas de personas que me ha invitado a su casa, a comer, a dormir. Me iba a quedar un día y al final me quedé tres porque su hospitalidad era tremenda"
-Cada diez o quince días te encontrabas con un pueblo. ¿Cómo eran esos contactos con la gente del lugar? ¿Qué te decían cuando les contabas lo que estabas haciendo?
-Mi expedición fue en solitario pero eso no quiere decir que no me haya encontrado con gente, al contrario, yo creo que cuando viajas solo por el mundo es cuando más oportunidades tienes de conocer gente porque estás más abierto de mente y la gente te acoge con más facilidad. La zona a la que fui está muy deshabitada, sobre todo hacia la parte del final en Alaska, pero de vez en cuando sí que había pueblos. Eran pequeñas comunidades de pescadores o de aborígenes, culturas que llevan viviendo allí miles de años, mucho antes de la aparición del hombre blanco. Les sorprendía mi llegada en kayak, me preguntaban de dónde venía y yo les decía que de Vancouver, igual ya llevaba mil kilómetros. Pero por mi inglés se notaba que no era autóctono de la zona y entonces les explicaba que era de Barcelona y alucinaban. Fue extraordinario. Tengo muchas experiencias y muchas anécdotas de gente que me ha invitado a su casa, a comer, a dormir. Me iba a quedar un día y al final me quedé tres porque su hospitalidad era tremenda.

Rai Puig. El soñador del kayak
-Tantas horas remando... ¿Cómo superaste los momentos de desfallecimiento?

-Siempre digo que mi expedición fue una prueba de resistencia de noventa y cinco días. Si ya en la vida normal pasan muchas cosas imagínate en una aventura. Para empezar, para mantener un ritmo de treinta kilómetros al día tienes que estar físicamente bien. Pero el problema no era tanto lo físico sino la lluvia, que no paraba. Podía estar cuatro días sin parar una hora de llover, y cuando tienes todo mojado, incluso la tienda, el optimismo desciende mucho. Tienes que mantener la cabeza fría para no caer en depresión ni en pesimismo. Yo intentaba motivarme un poco con el paisaje, que era increíble. También me filmaba mucho en los momentos difíciles porque si grabase sólo lo bueno no estaría todo explicado.

-¿Cómo llena uno tanto tiempo en soledad? ¿Has descubierto cosas nuevas de ti mismo?
-Mucha gente me pregunta si no me aburría. No tenía tiempo. Aunque parezca mentira cada día y cada momento tenía cosas que hacer. Y cuando no tenía nada que hacer el cuerpo me pedía "reset" y caía dormido diez horas seguidas. En ningún momento tuve esa sensación de estar solo. Me considero muy sociable, me encanta hablar pero también me gusta la soledad. Además, como te decía cada diez días encontraba un pueblo y aprovechaba para descansar y socializar un poco.
"El mar es el medio más inestable de todos. Puede estar como una balsa de aceite, como te puede tocar un día de viento, olas, corrientes... Y eso es adrenalina pura, miedo y respeto"
-¿Cómo te sentías en un entorno natural tan salvaje: ballenas, osos, focas...?
-La fauna ha sido lo más espectacular del viaje. Esos animales no los tenemos en Europa y allí en cada momento estás viendo uno, mires donde mires, bien sea por mar, aire o tierra. Estaba navegando con ballenas a tres metros, una pasando por debajo, he visto orcas, osos grizzlies, osos negros, alces gigantes, ciervos, muchas aves... Es lo que más fascinante me parecía de este viaje, ir allí para ver la fauna. Al estar solo todo lo vives con más intensidad. Todo lo malo que te pasa es culpa tuya y todo lo bueno es gracias a ti. Respecto a los animales tuve una curiosa experiencia. Al principio del viaje los animales huían como ocurre casi siempre. Me acercaba a una colonia de leones marinos en una roca y cuando me veían se metían todos en el agua y no podía grabarlos. A partir de un punto dejaron de huir. No sé bien por qué, quizá por estar en una latitud más alta o porque mi actitud cambió. Podía acercarme más a las focas, a las ballenas, a los osos... Una experiencia increíble que me dio mucho que pensar: ¿era yo, que ya me veían como un animal? ¿o es que en esas latitudes, ya en Alaska, los animales no huyen del hombre porque no están tan perseguidos? Creo que era una mezcla. Por un lado, cuanto más al norte más tranquilos están los animales, en zonas más inhóspitas y salvajes; por otro, después de estar más de setenta noches acampando solo en el bosque cambia la actitud, y eso los animales lo ven.

Rai Puig. El soñador del kayak
-Debiste de pasar momentos emocionantes y de riesgo, y también de paz, silencios y belleza...

-El mar es el medio más inestable de todos. Puede estar como una balsa de aceite, con tranquilidad absoluta, como te puede tocar un día de viento, olas, corrientes. Y eso es adrenalina pura, miedo, respeto. Cada día era una prueba. Además, yo miraba el parte meteorológico semanalmente y no a diario, porque no tenía acceso a internet. Así que cada día era un interrogante. No sabía qué me iba a encontrar.

-¿Cómo te comunicabas?
- Llevaba una radio VHF para comunicarme con otros barcos pero la utilicé muy poco, básicamente para escuchar el parte meteorológico. Algunas zonas de Canadá y Alaska eran tan remotas que no llegaba la señal, y cuando sí lo podía escuchar resulta que hablan un inglés tan rápido y tan cerrado que no entendía nada, así que no me sirvió de mucho. Lo que sí llevaba, y me fue muy bien, es un dispositivo satelital que no me permitía hablar, pero sí mandar y recibir mensajes de texto a todas partes del mundo aunque no haya cobertura de móvil. Este dispositivo tenía además la función tracking que enviaba una señal con mi posición cada veinte minutos, así mis padres y otra persona que estaba al cargo de este seguimiento me podían situar en un mapa cada veinte minutos. Eso da mucha seguridad. Y también dispone de un botón SOS que en caso de un accidente grave podía pulsar activándose así un protocolo de evacuación que por suerte no tuve que utilizar.
Rai Puig. El soñador del kayak
-¿Qué sentiste al llegar a la meta?
-Hubo dos finales en mi expedición, el primero fue al llegar a la ciudad de Juneau, capital del estado de Alaska y supuso un contraste pasar de la naturaleza extrema a la ciudad. Llegué veinte días antes de lo previsto y decidí seguir la expedición más al norte, al Parque Natural Glacier Bay. La visita a los glaciares posiblemente fue la parte más espectacular de mi viaje, de hecho fue allí donde tuve la sensación de haber completado mi sueño. No fue un momento de euforia, porque tampoco había ninguna meta de llegada ni nadie me esperaba, lógicamente, pero fue un instante de autosatisfacción: he completado mi sueño.

-¿Por qué tienes la necesidad de compartir tu aventura a través del documental "Paddling to Alaska? ¿Qué te gustaría que le llegase a la gente?
-Siempre me ha gustado escribir, la televisión, hacer teatro... e igual que a mí me gusta conocer viajes de otras personas, porque me influyen, me motivan y me inspiran, pensaba que igualmente a mucha gente podía influirle mi viaje. Por otro lado quiero dar a conocer el kayak de mar, que es un deporte muy minoritario en España. Muy poca gente lo conoce y sin embargo te puede dar muchas satisfacciones. En resumen, me gustaría aportar mi granito de arena en la divulgación de este deporte y a la vez enseñar como ha sido mi aventura. Yo creo que a cualquiera que tenga un poco de sensibilidad por la naturaleza le va a gustar, porque los paisajes son espectaculares. Además, lo explicaremos con una buena historia, con gancho, con ritmo y para un amplio abanico de espectadores.

-Para poder producir el documental has lanzado una campaña de micro mecenazgo. ¿Cómo y por qué elegiste ese formato?
-Quería hacer algo serio, en formato profesional para poder presentarlo en festivales, en conferencias, en simposios. Por eso me puse en manos de una productora de cine profesional de Barcelona y me están ayudando. Claro que todo esto necesita financiación. Estudié varias maneras de conseguirla y me decidí por la web que se llama Verkami que es una plataforma de micro mecenazgo a través de la cual la gente puede aportar la cantidad de dinero que quiera y en función de la cantidad recibe recompensas, como un 2x1 en actividad de aventura, como el rafting, o un descuento en una tienda concreta en Cataluña... y muchas más.
"Durante la expedición podía estar cuatro días sin parar de llover, y cuando tienes todo mojado, incluso la tienda, el optimismo desciende mucho. Tienes que mantener la cabeza fría para no caer en depresión ni en pesimismo"
-Necesitas 5.500 € y llevas recaudados más de la mitad. ¿Sorprendido de que haya tanta gente apoyando tu causa?
-Pues sí, porque al principio era muy incrédulo con esta idea de Verkami, que me recomendó un amigo. Pensaba ¿cómo voy a conseguir 5000 euros de gente que no conozco de nada? De hecho todavía no lo hemos conseguido así que no se puede cantar victoria. Lo que sí es cierto es que vamos a buen ritmo, porque llevamos pocos días y ya tenemos más de la mitad. Supongo que ha influido el haber hecho una buena publicidad a través de facebook, compartiendo todo lo que viví. Mucha gente aunque no haga kayak se siente identificada. A las personas les gusta viajar, conocer sitios nuevos, y que le expliquen aventuras.

-El día que se estrene el documental se estará cumpliendo otro sueño, pero éste rodeado de la gente que lo ha hecho posible. Emocionante ¿no?
-Ojalá se haga realidad ese momento porque sería una experiencia muy bonita. Ya sólo ver a todos mis amigos, a mi familia, a los sponsors que me han ayudado, más todas esas caras que no conozco sería algo muy bonito porque a fin de cuentas yo no soy una persona famosa ni un aventurero mediático -aventurero sí, pero no mediático- y por lo tanto me haría mucha ilusión. Pero lo más importante en cualquier caso es que la expedición está hecha, estoy vivo, sano y con ganas de hacer otra.

-¿Con que sueña ahora Rai Puig?
-Esta expedición si ha servido de algo es para saber que quiero seguir descubriendo el mundo en kayak, que para mí es un muy buen medio para descubrir el entorno. Yo siempre digo que el kayak es la bicicleta del mar, e igual que hay gente que hace grandes travesías en bicicleta cruzando desiertos, continentes y demás, a mí me gustaría recorrer el mundo en kayak. Así que ésta no será mi última expedición. Todavía no sé a dónde ni cuándo porque ahora lógicamente tengo que volver al trabajo y a la vida normal, pero seguro que dentro de poco se me ocurrirá otra expedición y también lo haré público. Δ
Si deseas seguir y apoyar el proyecto de Rai Puig puedes hacerlo a través de:
Página de facebook oficial: www.facebook.com/paddlingtoalaska
Página de verkami para la campaña: www.paddlingtoalaska.com
Rai Puig. El soñador del kayak


 

Comentarios   

 
0 #1 Jose Morera Marques 14-12-2014 18:58
Oir tus explicaciones de la expedición con el entusiasmo y la humildad que le pones , es muy alentador para los que practicamos y disfrutamos del kayak , gracias por compartir tus experiencias y ojalá puedas realizar la segunda parte de tu aventura me gustaria poderte ayudar economicamente pero estoy pasando por un momento dificil , mucha suerte
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