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Energía solar. Eduardo Lorenzo, científico e investigador.

Escrito por Carolina Fernández 20 Junio 2014
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Energía solar. Eduardo Lorenzo, científico e investigador. 5.0 out of 5 based on 5 votes.
Es catedrático en el Instituto de Energía Solar de la Universidad Politécnica de Madrid. Científico, investigador, estudioso de la energía solar desde hace muchos años y por tanto una voz que interesa escuchar si lo que se quiere es tener una perspectiva amplia sobre el sector eléctrico en España, nuestra ubicación en el marco europeo, el futuro de las energías renovables y las posibilidades del (mal)llamado autoconsumo, entre otros temas.

Eduardo Lorenzo, científico e investigador.

La inmensa mayoría de los ciudadanos no sabríamos concretar cómo nos afecta ley del 26 de diciembre de 2013 que establece un marco regulatorio para el sector eléctrico. De hecho, la "organización" del asunto eléctrico en conjunto resulta bastante jeroglífica en todas sus facetas para el común de los mortales, empezando por una factura de la luz imposible de descifrar y continuando prácticamente por cualquier derrotero: qué es el déficit de tarifa, por qué repercute en los consumidores, cuando las eléctricas no dejan de dar beneficios; por qué se habla de crisis de las renovables, qué sentido tiene poner un "peaje al sol", qué marca realmente el precio de la energía, etc, etc, etc.
"Lo que está ocurriendo en los sistemas eléctricos se parece más bien a echarse a andar campo a través sin saber muy bien cuál es el destino"

Quizá por la complejidad de la trama, Eduardo Lorenzo es más que meticuloso en las respuestas, que prefiere escribir porque "es un medio de evitar los riesgos de pensar apresuradamente, y también de evitar malentendidos". Antes de empezar a desgranar nuestro cuestionario, explica su perspectiva y define el marco desde el que va a responder. Matiza. Contextualiza. Aclara. No una, sino varias veces.

Uno. "Quiero aclarar que yo no soy más que un consumidor de "a pie", sin relación alguna con el meollo donde se deciden los avatares de la política energética española. Por lo que mi respuesta a las preguntas no puede ser más que la de alguien que mira desde fuera a las leyes que hacen otros".

Energía solarDos. "Quiero aclarar que mi punto de vista es hijo de una interpretación de las cosas que huye del maniqueísmo. Pienso que las descripciones que dividen el mundo entre buenos y malos -entre "eléctricas malas" y "ecologistas buenos"- son instrumentos muy útiles para alimentar las pasiones pero torpes para lidiar con la realidad".

Y finalmente, tres. "Quiero aclarar que mi punto de vista se nutre de elementos relacionados con la evolución (en el sentido darwiniano del término). Esto permite entender:

  • Que lo que hoy es una ventaja mañana, si la circunstancia cambia, puede convertirse en desventaja. Sucede con casi todas las cosas, pero en particular con casi todos los aspectos asociados a la energía que quepa imaginar. El petróleo es un ejemplo paradigmático. A finales del XIX fue "bueno", cuando se utilizó para sustituir al aceite de ballena en la iluminación de viviendas, salvando así a las pocas que quedaban. Hoy es "malo" porque sus emisiones contribuyen al cambio climático. También las compañías eléctricas que hoy, según muchos (entre los que no me incluyo) son "malas" porque parece que se oponen a las renovables; pero en el pasado también fueron "buenas", porque jugaron un papel muy importante en la extensión de la electrificación.
  • Que los tránsitos entre un estado de cosas y otro obedece a ciertas leyes generales. Entre ellas, y de particular interés en el asunto que nos ocupa:
    • Que los intentos de implantar cualquier novedad que afecte a los protagonistas de esas cosas, siempre van a tener que enfrentar la resistencia de los protagonistas que obtenían provecho de la situación anterior.
    • Que cuanto más rápido es un tránsito mayor es también la tendencia al desequilibrio.
    • Que tal desequilibrio se manifiesta precisamente en forma de sobresaltos. (Conviene entender que los sobresaltos en materia de regulación de energías renovables en el sistema eléctrico no sólo han afectado a España. Por ejemplo, en China, que es el primer fabricante mundial de módulos fotovoltaicos, la mortalidad de empresas fotovoltaicas ha sido enorme: de casi 600 productoras de módulos, hoy no quedan más que 5 ó 6; todas muy grandes, eso sí)".

Como docente con años de experiencia en las aulas, Lorenzo se explica como si compusiera un esquema imaginario en una pizarra, poniendo paréntesis, relacionando conceptos con una flecha de lado a lado, apoyando las explicaciones con subrayados insistentes. Al final, queda rematado un dibujo un poco intrincado pero que logra el objetivo inicial: que se comprenda de forma meridianamente clara qué se juega en este tema de las eléctricas.
Peaje de respaldo: "Aquí es donde cabe criticar a la actual legislación española, porque el pago por disponer de la red ya está incluido en la factura de todos los consumidores, y no existe razón para que, por el mero hecho de tener una instalación fotovoltaica, ese término deba aumentar"

Y continúa, esta vez aclarando posiciones sobre la energía solar en tres puntos:
  • Los módulos fotovoltaicos producen energía a un coste que hoy es comparable o incluso más barato que las formas tradicionales en un número creciente de escenarios. No obstante, no es igual Noruega que España (a causa de la diferente insolación). Pero tampoco es igual Europa que América, porque en la mayoría de los países de Europa el consumo de electricidad no crece y sobra potencia instalada en el sistema eléctrico, por lo que todo nuevo añadido de potencia se traduce en una disminución del beneficio de quien maneja la potencia anterior. De una forma u otra, esto termina por repercutir en la economía del conjunto del sistema. Por el contrario, en muchos países de América el consumo eléctrico está subiendo y hay que añadir nueva potencia a los sistemas eléctricos, lo que se puede hacer con fotovoltaica sin afectar al beneficio de los que manejan las fuentes anteriores, y sin repercutir en la economía del sistema.
  • El tránsito desde sistemas eléctricos fuertemente centralizados en la generación hacia sistemas eléctricos mucho más descentralizados, está siendo muy rápido (muchísimo más de lo que imaginaban los "expertos") y está afectando a los protagonistas. Por ello, es de esperar que tal tránsito esté plagado de inestabilidades o, en otras palabras, de sobresaltos, que se manifiestan en forma de cambios constantes en la regulación del sistema.
  • La peculiaridad española, si la hay, no es más que una cierta tradición general de amplificar los sobresaltos. Esta tradición se manifiesta en forma de tendencia a la preocupación por lo inmediato y llamativo (celebraciones, campeonatos, conflictos, banderas) que, en lógica compensación, va acompañada de un cierto menosprecio por la trascendencia que pueden tener a largo plazo".

Dicho lo cual, llegamos a nuestro cuestionario con todos los deberes hechos, limando complejidades y ampliando visión. "Ahora pienso que ya puedo intentar contestar a las preguntas", dice Lorenzo. Allá vamos pues:

Energía solar-¿En qué dirección van las políticas energéticas en Europa, respecto a las renovables, y en qué medida divergen del camino que ha tomado el gobierno de España?
-Los sistemas energéticos, y en particular los eléctricos, europeos se mueven en la dirección de incrementar el peso de las llamadas energías renovables. Esto obedece a la creciente percepción de dificultades con las formas más tradicionales, es general y no tiene vuelta atrás.
Otra cosa es el manejo regulatorio de esta situación. Europa no tiene hoy una política energética única, sino que cada país mantiene su autonomía. Por más que la Unión Europea elabore directivas, etc. no cabe hablar de un camino energético europeo, sino una diversidad de respuestas, que varían bastante entre unos países y otros y en función de las circunstancias de cada uno. Recientemente se habla mucho de la necesidad de homogeneizar las políticas energéticas de los países europeos, hasta llegar a establecer una política energética que sea única. A mi entender, esta homogenización es francamente deseable, pero hasta que no llegue, pienso que una pregunta en la que se presupone una divergencia entre el camino energético de Europa y el de España no tiene mucho sentido.
En un orden parecido de cosas, no pienso que el concepto de "camino" sea un buen símil para lo que está ocurriendo en el sistema eléctrico de España o en de cualquier otro país. El término "camino" sugiere algo así como un sendero del que se conoce bien por dónde transcurre y a dónde va. Y no creo que sea hoy el caso de ningún país, ni siquiera de Alemania. Lo que está ocurriendo en los sistemas eléctricos se parece más bien a echarse a andar campo a través, porque el actual asiento se ha vuelto incómodo, y sin saber muy bien cuál es el destino.
Y aquí sí que cabe hablar de diferencias entre unos países y otros: Alemania tiene una larga tradición de intentar que sus tránsitos sean cómo carreras de fondo, que se caracterizan por un ritmo relativamente lento pero regular; mientras que la tradición española es la de que sus tránsitos sean más bien como las carreras de velocidad, que son siempre muy intensas pero cortas. Hay que decir que esta tendencia a gustar más de lo intenso y a corto plazo que de lo mantenido y a largo plazo es muy general. Por ejemplo, cualquier encuesta en la calle mostraría que son muchísimos los que saben que el campeón mundial de velocidad se llama Usain Bolt, pero muy pocos los que saben el nombre del campeón mundial de la maratón; por más que esté meridianamente claro que un maratoniano llega mucho más lejos que esprínter.

-¿Cómo se entiende que por un lado se hayan puesto en marcha ayudas en los años anteriores, por ejemplo al sector eólico, uno de los grandes perjudicados, y ahora se dé este hachazo imponiendo un modelo eléctrico inviable?
-La respuesta está implícita en la anterior. Los episodios renovables del pasado fueron como sprints y nos llevaron a algunos avances espectaculares. Por ejemplo, en el año 2007 se instaló aquí más del 40% de toda la potencia fotovoltaica instalada ese año en el Mundo. Pero todo sprint, por su propia condición, asocia un parón súbito y bastante prolongado, que es, a mi entender un buen símil para lo que está ocurriendo ahora.
Por otro lado, el calificativo de "inviable", que figura en la pregunta, supone un juicio de valor que yo no hago. Los tránsitos rápidos son, por definición, inciertos, lo que hace prácticamente imposible saber con antelación lo que puede pasar. Desde luego, yo no sé si el modelo del sistema eléctrico español (del que ya he dicho que me parece que es esencialmente cambiante) nos conducirá a una situación inviable o no. La incertidumbre, como a cualquiera, me genera cierta inquietud, pero intento ser más bien posibilista que derrotista.
"El mensaje que transmiten los cambios regulatorios a los que asistimos últimamente es de confusión. Y probablemente eso mismo es lo que hay en muchas de las cabezas que diseñan esos cambios. Lo peor es la desconfianza que genera esa confusión"

-¿Qué intereses juegan en el hecho de gravar el autoconsumo, de la forma en que lo plantea la nueva ley, con el llamado "peaje" a la energía solar? ¿Qué mensaje transmite esto al consumidor, por otra parte, cada vez más sensibilizado con el mensaje de lo ecológico, lo sostenible, etc?
-Comenzaré por decir que el vocablo "autoconsumo" me parece muy poco apropiado, porque sugiere cualidad de autonomía para algo que depende mucho de la red para poder funcionar (autonomía y dependencia son, a mi entender, términos antagónicos). Muchos lo interpretan como íntimamente asociado al derecho de consumir la misma cantidad de energía que se genera en la propia vivienda. Pero esto no puede ser así, porque la energía que se consume es "cuando a uno le da la gana" mientras que la que se genera es "cuando le da la gana al Sol", y este cambio de protagonistas en la gana exige una red eléctrica detrás que indudablemente tiene un coste. La cuestión real es cuál es este coste y quien debe pagarlo.
Algunos países han dado carta legal al hecho de no pagar nada, permitiendo que la energía generada se descuente sin más de la consumida. Esto se conoce con el nombre de "balance neto" y ningún país puede mantenerlo en gran medida, por la misma razón que nadie puede regalar sistemáticamente una parte muy sustancial de sus ingresos. Los que lo hacen, lo justifican por alguna razón particular (aprender, generar puestos de trabajo, rebajar las emisiones de CO2, etc.) y lo limitan en tamaño y tiempo. Así, cualquier solución con vocación de ser general y estable pasa por establecer lo que hay que pagar por el servicio que presta la red.

Energía Solar-Se trataría entonces de calcular ese servicio, de forma que resulte equilibrado para todas las partes. Hay que hablar entonces de los "peajes".
-Aquí hay que distinguir entre dos conceptos bien diferentes.
Por un lado, está el peaje que se aplica a la energía generada en un lugar pero consumida en otro (que es lo que ocurre cuando se entrega energía a la red, porque el horario de las ganas del Sol para generar no coincide con el de las ganas del dueño de la instalación solar para consumir). El inevitable transporte de la energía supone un coste asociado a las pérdidas (la energía que llega al consumidor es algo inferior a la que entrega el generador) y a la utilización de la red eléctrica (cuyo coste hay que amortizar). El término asociado se conoce con el nombre de "peaje de transporte", el Ministerio responsable tiene que asumir la responsabilidad de calcularlo, y es previsible que el resultado, sea cual sea, será muy criticado.
Por otro lado, está el que se aplica a la energía generada y consumida simultáneamente en un mismo lugar. Aquí no cabe hablar de transporte, pero aun así es necesaria la red eléctrica para garantizar la calidad de la energía (es decir, la que la frecuencia y la tensión tienen los valores adecuados para que los equipos de consumo trabajen con normalidad). El término de coste asociado a disponer de la red, es decir, a que la red exista en la puerta de mi vivienda aunque no la utilice para extraer nada de ella, se conoce con el nombre de "peaje de respaldo", y aquí es donde cabe criticar abiertamente la actual legislación española.

-¿En qué sentido?
-En el sentido de que el pago por disponer de la red ya está incluido en la factura de todos los consumidores normales (es decir, los que no tienen instalación de energía solar), en concepto de término de potencia, y no existen razón clara para que, por el mero hecho, de tener una instalación fotovoltaica, ese término deba aumentar. Es por eso por lo que algunos pensamos que este "peaje de respaldo" representa una discriminación en contra de los propietarios de instalaciones fotovoltaicas y que no tiene justificación.
"El "peaje de respaldo" es discriminatorio, por lo que tiene muchos visos de ser inconstitucional. Imagino que, más pronto que tarde, este concepto desaparecerá"
-Aún así ¿cuáles son los argumentos que explicarían esa imposición?
-Se dice muchas veces que el Ministerio de Energía ha impuesto el tal peaje de respaldo porque se ha hecho eco de los intereses de las compañías eléctricas. Pero esto se dice casi siempre desde una óptica en la que el dicente se supone a sí mismo como militante en el lado del bien y al Ministerio y a las eléctricas en el lado del mal. Ya he dicho antes que estas explicaciones no me parecen apropiadas. A mi entender, ocurre que buena parte del capital que invierte en las eléctricas ha cometido un craso error de apreciación sobre las capacidades reales del gas natural, que le llevó a invertir mucho dinero en la infraestructura necesaria para manejar este combustible (Otro sprint: las inversiones en el sistema gasístico han sido de tal calibre que España dispone de una capacidad de regasificación tan grande como la del resto de Europa en su conjunto). Ahora intenta que ese error no se traduzca en ruina económica, y para ello predica sobre la conveniencia de poner trabas a la participación de las energías renovables en el sistema eléctrico. A mi entender, esto es tan lógico y comprensible como lo es el hecho de que los inversores en instalaciones fotovoltaicas (entre quienes me cuento), también con el telón de fondo de defender la rentabilidad de su inversión, prediquemos sobre la conveniencia de facilitar esa participación. Es decir, que los "intereses" me parecen todos parecidos y comprensibles. Del Ministerio cabe decir que debe preocuparse de los "intereses generales", pero yo no sé cuáles son ni cómo se definen tales intereses. Así que no puedo emitir juicios de valor al respecto. Lo que sí puedo hacer es, cuando hay elecciones, preguntar a los candidatos por cuáles serán las medidas energéticas que piensan poner en práctica y votar en consecuencia. Pero parece que esta postura es seguida más bien por pocas personas.

-¿Qué mensaje se transmite con los recientes cambios regulatorios?
-De confusión, que probablemente es lo que hay en muchas de las cabezas que diseñan esos cambios. Lo peor es la desconfianza que genera esa confusión. Con razón se dice que las cosas de la confianza son asimétricas: se tarda muy poco en perderla pero mucho tiempo en recuperarla. Y la desconfianza es mala postura para abordar tareas que, como la instauración de un sistema energético sostenible, deben ser comunes.
"Mi esperanza es que se avance en homogeneizar las políticas energéticas de los países europeos. En la medida en que se avance en esta dirección, las anomalías españolas irán desapareciendo".

-Todo este ajuste, según parece, tiene que ver con la necesidad de equilibrar el déficit de tarifa. Los consumidores "de a pie" no tenemos muy claro por qué acaba repercutiendo en la factura eléctrica (que recordemos, ha subido un 60-70% en los últimos cinco años) el déficit de un sector que por otro lado, no deja de arrojar beneficios. ¿Hay alguna explicación sencilla para esto? ¿Por qué se carga el déficit de tarifa a las renovables?
-Equilibrar el déficit de tarifa es equivalente a que las personas paguen las deudas que han contraído, y esto me parece una necesidad de puro sentido común. Los que nunca pagan el café son justamente vilipendiados por gorrones en todos los grupos humanos que conozco.
Otra cosa es como se reparte el pago de una deuda que, aun siendo de todos (en la medida en la que lo sea el sistema eléctrico) casi nadie reconoce como suya. Es una situación típica de lidiar con las miserias: a nadie le gusta reconocer su participación en ellas, y nadie termina por estar contento con la solución. La pregunta asegura que "se carga el déficit de tarifa a las renovables", y esto no me parece una buena descripción. Mejor me parece decir que el reparto de la deuda lo hace un Ministerio que, otra vez, debe atender al interés general. Pero, dejando aparte posibles comportamientos delictivos, que son materia de jueces, repito otra vez que lo que hacen los Ministerios está únicamente vigilado por los votos. Los posibles partidismos de los Ministerios se sustentan en la frivolidad que supone votar, primero, pensando en el relumbrón propio de las carreras de velocidad y pedir, después, resultados propios de las carreras de fondo.

-¿Qué futuro tiene esta ley, que muchos tachan de inconstitucional? ¿Cree que es posible que acabe por revertirse y se despeje el camino?
-Ya he dicho que lo que acontece en los tránsitos rápidos es, por definición, casi imposible de adivinar. Con esta precaución, pienso, como ya expliqué antes, que el "peaje de respaldo" es discriminatorio, por lo que tiene muchos visos de ser inconstitucional. Imagino que, más pronto que tarde, este concepto desaparecerá. Otros asuntos, cómo el incrementar los precios de los términos de potencia al tiempo que se disminuyen los precios de los términos de energía, son, además de un freno para la entrada de productores fotovoltaicos en el sistema eléctrico, atentados contra la eficiencia energética, pero, en mi ignorancia de los asuntos legales, no me parece que atenten contra la Constitución.
Mi deseo, y también mi esperanza, es que se avance en el sentido de homogeneizar las políticas energéticas del conjunto de los países europeos. En la medida en la que se avance en esta dirección, las anomalías españolas, como el peaje de respaldo o los recortes retrospectivos, que son el principal motivo del cabreo generalizado actual, irán desapareciendo. Δ

 

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