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Entrevistas Entrevistas Aborto farmacológico. Josep Lluis Carbonell. Ginecólogo.

Aborto farmacológico. Josep Lluis Carbonell. Ginecólogo.

Escrito por Elena F. Vispo 14 Mayo 2014
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Hace unos meses, Josep Lluis Carbonell firmó un artículo de opinión en el diario El País con el título 'La mujer es un ser inferior e incapaz'. En él denuncia el contexto ideológico en el que se mueve la reforma de la Ley del Aborto presentada por el Gobierno, y muestra su absoluta oposición.

 Josep Lluis Carbonell. Ginecólogo.Se compromete también -en el caso de que se apruebe la ley- a continuar practicando abortos a todas las mujeres que lo necesiten, tenga cobertura legal o no, promoviendo el aborto farmacológico. Y no está solo, afirma. La oposición a esta nueva ley está siendo clara desde muchos frentes.
En realidad, el doctor Carbonell es un antiguo conocido del activismo en este tema. Lleva más de treinta años practicando abortos, y en 1996 le abrieron un expediente administrativo que a punto estuvo de costarle la clínica y la entrada en la cárcel. Es un firme defensor del aborto farmacológico, un combinado de dos sustancias -misoprostol y mifepristona- que elimina la necesidad de quirófano con un precio muy bajo. El tema le toca de cerca, y ha decidido dar un paso al frente en lo que ha llamado "ley de gestación obligatoria", un gravísimo ataque a los derechos civiles: "Yo he dedicado mi vida a esto, y voy a hacer todo lo posible para que no volvamos a los tiempos de Franco. Y eso que pensaba jubilarme pronto, pero si hay que volver a la guerra de guerrillas, pues volveremos".

-Usted empezó a practicar abortos cuando estaba penado. ¿Cree que podrá haber paralelismos entre la situación de entonces y la actual, si se aprueba esta ley?
-Evidentemente, por eso la oposición férrea que ha surgido en la sociedad, y por eso mi postura: yo no voy a acatar esta ley en caso de que salga, al menos en su versión actual, porque es tan antidemocrática que representa un golpe de estado en materia de derechos sexuales y reproductivos, de la mujer en concreto. Es volver a los tiempos de Franco, porque en la práctica significa la eliminación del derecho al aborto.
En 1970, el Tribunal Supremo franquista estimaba que había cien mil abortos clandestinos en España, que provocaban la muerte de entre 200 y 400 mujeres al año. Y a esta cifra hay que sumarle 20.000 con complicaciones, porque el aborto era la primera causa de urgencia ginecológica en los hospitales. La situación será similar en algunas cosas, desde luego en lo que supone volver a la represión y a la clandestinidad, a los viajes al extranjero -aquellas que puedan pagarlos- y probablemente al aumento de la mortalidad por aborto. Y esto es porque la desesperación o la falta de información -porque esta ley nos impide incluso informar- puede hacer que la mujer caiga en manos de "curanderos" o que le haga caso a la vecina que le dice que tome perejil, que se ponga cerveza caliente, que salte desde un primer piso para que se le despegue el niño... en fin, cosas peligrosas que pueden acabar letalmente. En ese sentido va a ser mucho peor que ahora.
"Cuando una ley va tan absolutamente en contra de los intereses de una inmensa mayoría, no queda más remedio que rebelarse, como hicimos con las leyes franquistas"

-¿En qué será diferente?
-La diferencia fundamental es que ahora tenemos un arma muy potente para garantizar el derecho de la mujer: el aborto farmacológico. Se trata de unas pastillas que se pueden enviar por correo postal, o por mensajería y que bien utilizadas provocan un aborto seguro garantizado en un 97/99%, siempre que no se hayan excedido las nueve semanas de gestación. Son cinco pastillas que se envían a todos los países que lo solicitan a través de internet, con un coste de unos ochenta euros. Esto es lo que hace la ONG holandesa Woman on Waves, y esto es lo que haremos nosotros dentro de España. Al menos lo haré yo, montaré una página web y hasta que me descubran, me detengan, o lo que sea. Claro que tampoco me voy a esconder mucho...

-Es un caso de desobediencia civil clara.
-Claro, de total insumisión y de desobediencia civil. Cuando una ley va tan absolutamente en contra de los intereses de una inmensa mayoría, porque hay un 86% de la población que rechaza esta ley, cuando la agresión es tan brutal, no queda más remedio que rebelarse, como hicimos con las leyes franquistas.

Manifestaciones contra la Ley del Aborto-¿Con la aplicación de esta ley disminuirá el número de abortos?
-Los abortos se van a seguir practicando, eso hay que tenerlo clarísimo. Cuando una mujer decide abortar no hay ley ni sistema que la pare, incluso a costa de su propia vida, que es lo más triste. Pero insisto en que la gran ventaja en ese sentido es el aborto farmacológico, que sólo hace diez años que existe aquí. Es el avance más importante para los derechos de la mujer en materia reproductiva, después del descubrimiento de la píldora anticonceptiva. Poder provocar un aborto sin necesidad de un cirujano, ni de un quirófano, ni de un anestesista, poder hacerlo en su propia casa... este método empondera a la mujer, le da más autonomía. De ahí que algunas clínicas estén en contra de usarlo, creo yo. Pero lo cierto es que este método está comprobado, certificado y autorizado.
"Los abortos se van a seguir practicando, eso hay que tenerlo clarísimo. Cuando una mujer decide abortar no hay ley ni sistema que la pare, incluso a costa de su propia vida, que es lo más triste"

-¿Por qué esta urgencia en cambiar una ley que en principio no estaba generando conflictos, más que en sectores más radicales?
-A ver, Gallardón es un reaccionario y es un conservador, y le han dejado hacer. Y además este tema estaba en el programa electoral. La extrema derecha estaba muy enfadada con el Partido Popular, con la política sobre presos de ETA, la sentencia sobre Parot del Tribunal de Estrasburgo... y como se acercan las europeas y el PP está en los subterráneos electorales, han querido movilizar a ese electorado. Lo que pasa es que les ha salido mal, y en ese sentido yo estoy agradablemente sorprendido de que parece que empezamos a tener una derecha un poco democrática, porque mucha gente del partido se ha puesto en contra. Esto hace diez o quince años era impensable.

-¿No tiene esto mucho de cruzada personal del señor Gallardón?
-Gallardón debería retirar esta ley o modificarla enormemente, y no lo va a hacer por pundonor. Pero yo creo que le va a costar el puesto o si no, un 5% de votantes por el centro, que es donde se deciden las elecciones. Pero vamos, yo creo que el supuesto de malformación lo van a eliminar y el resto lo van a suavizar mucho. Incluso puede que estén haciendo todo esto para quedar bien de cara a la galería: "se ha presentado, la hemos tramitado, pero en esta legislatura no nos da tiempo a aprobarla". Es una baza electoral.
"Más de un ochenta por ciento de la población estaría en contra de que se penalice a los médicos que no acaten la ley. Con ese apoyo popular yo me atrevo a todo. Pero no adelantemos acontecimientos, lo que toca es luchar porque la ley no salga adelante"

-Este debate se está llevando interesadamente al terreno pro aborto/contra aborto, que se identifica con pro vida/contra la vida. ¿No es en realidad un tema de derechos civiles?
-Es un enfoque maniqueo, falso, mentiroso... pero en fin, esto ya es muy antiguo. Pro vida somos los que hacemos abortos, los que estamos por la vida de las personas que están vivas, para que mujeres y niños tengan unas condiciones dignas. Pero los autodenominados pro vida son los que luego dejan que se mueran de hambre los niños huérfanos, no les preocupa que no haya trabajo o que haya desahucios. Desde luego Gallardón no ha pensado hacer un orfanato para dar de comer a los niños con malformación en España, no: eso se lo deja a quienes tienen ese niño. Y encima suprimen las ayudas a la dependencia. Vamos, es que el contexto es increíble.
Si además los mayores antiabortistas somos los que hacemos abortos porque estamos en la primera línea y hemos sufrido persecuciones de todo tipo, tanto policial como psicológica. Yo personalmente he estado diez años en libertad provisional, he ido a declarar al juzgado treinta veces... te hacen sentir una especie de criminal, porque claro, con Franco el aborto era ilegal, pero es que luego tuvimos una ley durante 25 años que lo convertía en semi legal ¿y ahora, que por fin estábamos bien, volvemos no a lo de antes, sino a lo de Franco? Esto es intolerable.

-Parece que se banalice la decisión del aborto, como si fuese una decisión que se toma a la ligera.
-Bueno, yo creo que esto son los grupos de la iglesia católica y los grupos anti-elección, que además de ser antidemocráticos no tienen ni idea de lo que pasa en una mujer cuando aborta. Ellos dicen que la mujer aborta por gusto, cuando en realidad es una de las decisiones más trágicas, serias y meditadas que toma en su vida. De ahí que los tres días de reflexión que marca la ley actual sean una estupidez absoluta, porque cuando una mujer va a una clínica a solicitar un aborto ya lleva muchos días meditándolo sola o discutiéndolo con su pareja, y tiene la decisión muy tomada.
Así que con la nueva ley, aparte de todos los requisitos que exige -dos psiquiatras, un certificado social- que requerirán dos o tres semanas para tramitarse, encima obliga a esperar siete días de reflexión para estar segura. Total, un mes de espera: esto más que una ley del aborto es una ley de gestación obligatoria y una carrera de obstáculos para impedir que se produzca el aborto. Además, el informe psiquiátrico tendrá que atestiguar que la alteración psíquica de la mujer es de suficiente y grave entidad, y permanente. ¿Entonces quiénes van a abortar? ¿Las esquizofrénicas, las paranoicas graves? Eso es un 0,3% de la población. Es que en la práctica no se va a poder abortar.
Manifestación en contra de la ley del aborto

-Ha dicho que esta ley "infantiliza" a las mujeres, impidiéndoles ser responsables de sus propios actos.
-Es que ni siquiera se deja una vía de escape, aunque sea insultando la dignidad, la soberanía y los derechos de la mujer, obligando a que un psiquiatra le tenga que dar permiso, porque ella es un ser inferior y no tiene capacidad de regirse por sí misma. A cambio, la ley dice que la mujer nunca va a ser penalizada ni encarcelada por haber abortado. Considera que la mujer es tan tan inconsciente, y tan incapaz de decidir, que no se la puede ni condenar. Ése es el contexto ideológico de esta ley. Entiéndase: no es que yo desee que se condene a las mujeres, pero por lo menos que tengan derecho a ser responsables de sus actos.

-Uno de los temas más polémicos es que se suprime el supuesto de malformación.
-Es que no tiene defensa. Fíjese que incluso está en contra la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, que todos sabemos que es más bien conservadora. Y la Sociedad de Diagnóstico Prenatal, la Sociedad de Neuropsiquiatría, la Asociación Nacional de Psiquiatras.... En este punto hay una respuesta general prácticamente unánime.
"Los autodenominados pro vida son los que luego dejan que se mueran de hambre los niños huérfanos, no les preocupa que no haya trabajo o que haya desahucios. Y encima se suprimen las ayudas a la dependencia. El contexto es increíble"
-¿Qué futuro tiene, en cualquier caso, una ley redactada sin el consenso de prácticamente ninguna de las partes implicadas?
-Yo creo que cuando gane las elecciones -ojalá- otra opción que no sea el Partido Popular, la ley va a tener los días contados. Todos los demás grupos políticos se han comprometido a derogarla inmediatamente. Supongo que se mantendrá la ley actual, quizá con algunas modificaciones en los puntos más polémicos. Puede que también se revise la financiación gratuita; personalmente estoy a favor, pero es un tema ideológico y entiendo que así quizá la ley tendría más apoyo.

Aborto farmacológico.-De todos modos, le veo bastante optimista. ¿Cree que esta ley no va a prosperar?
-De esta forma tan brutal, no. Pero eso no significa que haya que bajar los brazos porque este gobierno está muy crecido. De todos modos sí creo que va a salir una ley conservadora, mucho peor de la que tenemos, y quizá peor que la anterior. Una ley que habrá que cambiar después -ojalá que se pueda- cuando gobierne otro partido o coalición de partidos.

-¿Cuál es la importancia de dar ese paso adelante, como el que ha dado usted o tanta otra gente, para oponerse?
-No sé, eso lo tiene que decir la sociedad. Pero en fin, yo creo que sí ha sido positivo, a mí me han llamado de mil sitios para decirme que me apoyan. En la encuesta que salía en El País al día siguiente de publicarse el artículo decía que más de un ochenta por ciento de la población estaría en contra de que se penalice a los médicos que no acaten la ley. Con ese apoyo popular yo me atrevo a todo. Y estoy seguro de que, llegado el caso, vamos a ser más gente. Pero no adelantemos acontecimientos, lo que toca en estos momentos es luchar porque la ley no salga adelante. Δ

 

Comentarios   

 
+1 #1 boacuña 16-05-2014 16:54
Ante las realidades, se debe decir lo que se piensa y siente,la desobediencia civil es una forma de manifestación,incluso provocada por una falta de democracia. Defender derechos(máxime si ya están adquiridos)no puede ser delito.El delito y grave,es negar el derecho a decidir de la mujer a ser o no ser madre o negar una interrupción de un embarazo a una niña de 13 años violada. Y lo más anti-democrático y de radicalismo absoluto es abolir un derecho.Los derechos no son de los gobernantes, son de los ciudadanos.
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