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Nacional Tema Ellos y nosotros

Ellos y nosotros

Escrito por Beatriz Gimeno 22 Noviembre 2013
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Los ataques a los parados son una constante desde el comienzo de la ofensiva destinada a acabar con el estado del medio-bienestar, una constante imprescindible para la imposición de este régimen neoliberal.

Ellos y nosotros
Se pretende, por una parte, demonizar a los pobres, hacerles culpables de su situación de manera que sea más fácil justificar un nivel creciente y sin precedentes de desigualdad social. Se pretende que la gente se acostumbre a convivir con normalidad con un número escandaloso de parados y de pobres sin que eso se considere una anomalía social, sin que la situación de estas personas genere rabia o solidaridad. Se pretende afianzar la sensación de que hay un "ellos" y un "nosotros", los que no estamos parados, los que no somos pobres.

Hasta ahora, los medios de comunicación, los políticos, la mayoría de la gente, asumía que la crisis tiene la culpa del aumento del paro y de la pobreza; es decir, que son circunstancias ajenas a estas personas las que tienen la culpa de su situación. Ahora se trata de cambiar esa percepción porque admitir que la pobreza crece, que hay niños malnutridos o un 20% de paro y que la culpa de esto la tiene un determinado comportamiento de la economía, significa admitir que hay que actuar políticamente contra ese "mal" funcionamiento; que hay que hacer algo para arreglar esta situación.
Se pretende demonizar a los pobres, hacerles culpables de su situación de manera que sea más fácil justificar un nivel creciente y sin precedentes de desigualdad social.
Pero los regímenes neoliberales no van a hacer nada más allá de marear la perdiz con distintas maniobras de distracción porque, en realidad, el aumento de la desigualdad social y de la pobreza es una consecuencia perfectamente esperable del aumento de la riqueza de los ricos. La economía no funciona mal, la economía funciona como los que la dirigen quieren que funcione. Ellos se hacen más ricos y nosotros más pobres; no es un error, es lo que buscan. Pero como todavía tienen que convencernos para que les votemos y no nos los comamos tienen que cambiar la percepción de la mayoría de la gente respecto al paro y la pobreza; tienen que convencernos de que los pobres tienen la culpa de serlo porque son unos vagos; que en realidad no hay tanta pobreza ni tanto paro como parece, sino que son unos sinvergüenzas que trabajan en negro; que no quieren trabajar porque cobran dinero del estado o porque viven bien a base de prestaciones sociales. Porque esa es la segunda cuestión, que se pretende ir acostumbrándonos a la idea de que hay que quitar todo tipo de ayuda o prestación social a la gente que no tiene trabajo ni ningún otro medio de vida.

Billetes de 500 eurosEl libro Chavs. La demonización de la clase obrera de Owen Jones, nos presenta un retrato del thatcherismo que es perfectamente aplicable a esta España que comenzó a destruir tímidamente el PSOE y cuya destrucción ha culminado con entusiasmo el PP. Leer los pasos que dio Thatcher para desmantelar el estado social británico surgido después de la II Guerra mundial y los pasos poco después del neolaborismo de Tony Blair para apuntalar ese desmantelamiento, nos trae inmediatamente a las declaraciones de la CEOE y del Partido Popular contra los parados.
La economía no funciona mal, la economía funciona como los que la dirigen quieren que funcione. Ellos se hacen más ricos y nosotros más pobres; no es un error, es lo que buscan.
Comenzando por el acoso a los sindicatos, con políticas y declaraciones como las que se hacen y dicen, desprestigiándoles, presentándoles como una herramienta inútil, como una casta de aprovechados hasta ahogarles económica y legalmente; pasando después por las sucesivas e imprescindibles reformas legales que, igual que se pretende hacer aquí, criminalizaban la protesta social por una parte y limitaban el derecho de defensa por el otro con el objetivo de crear culpables alimentando al mismo tiempo la fantasía de un estado fuerte capaz de combatir la delincuencia (aunque esta sea muy baja, como es el caso de España).

Y finalmente el golpe de gracia a los parados, a los que se convierte en vagos, flojos, gente sin aspiraciones, borrachos...marginados en definitiva, que no merecen dinero público que sale del bolsillo de gente que se esfuerza. Las declaraciones de la vicepresidenta acusando a miles de parados de cometer fraude van en ese sentido. Pero antes de eso los empresarios de la CEOE llevaban años acusando a los parados de apuntarse al paro "porque sí" como dijo su propio presidente Juan Rosell. La idea de que alguien que cobra 425 euros al mes comete un fraude cuando acepta hacer una chapuza por 100 euros es de por sí escandalosa, pero si la comparamos con las cifras de fraude fiscal o de fraude sin más (tipo el de Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña pagando en negro a sus trabajadores) entonces más que sentir escándalo lo que deberíamos sentir son ganas de echarnos a la calle y tomar el primer palacio que se nos ponga por delante.
TrabajadorDejar a los parados sin ningún tipo de ayuda no sólo les permite ahorrarse ese dinero sino que les permite mantener aterrorizados a los que trabajan, que estarán dispuestos a hacerlo en condiciones muy precarias.
¿Echarnos a la calle? Es difícil aunque naturalmente, nunca imposible. El libro de Jones también describe cómo según crecía el paro y se recortaban derechos y prestaciones en lugar de crecer la ira lo que crecía era el miedo y la parálisis. "El terror a perder el puesto de trabajo suprime cualquier tentación de defenderse", escribe. Seis millones de parados suponen varios millones más de personas muy asustadas. Dejar a los parados sin ningún tipo de ayuda no sólo les permite ahorrarse ese dinero y transferirlo a las pérdidas bancarias, por ejemplo, o a las autopistas quebradas, sino que les permite mantener aterrorizados a los que trabajan, que estarán dispuestos a hacerlo en condiciones muy precarias o muy barato. El paro se convierte en un precipicio muy parecido a la muerte para mucha gente.

Por eso tenemos que romper esa barrera ficticia entre "ellos/ellas" y "nosotros/nosotras" y saber que somos los mismos, las mismas personas, que tenemos los mismos intereses frente a los intereses de los poderosos. Somos la gente que vive sólo de su trabajo, frente a los que son ricos y poderosos, no hay más. Los primeros estamos en el mismo barco y o nos salvamos todos o nos hundimos todos. Al fin y al cabo, un documento del partido conservador británico de 1976 que recoge Owen lo dejaba bien claro: "No es la existencia de clases lo que amenaza la unidad de la nación, sino la existencia del sentimiento de clase". Ellos lo tienen clarísimo. Δ

Beatriz Gimeno. Miembro del colectivo econoNuestra. Econonuestra.org
 
 

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