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Generaciones sin fronteras

Escrito por Carlos Miguélez Monroy 01 Agosto 2013
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El envejecimiento de la población y las dificultades de acceso a la vivienda para jóvenes requiere la puesta en marcha de iniciativas para mejorar la calidad de vida de personas que se necesitan.

Se acaba de celebrar el Tercer Congreso Mundial de Homeshare International, una red de entidades con programas en los que una persona mayor comparte su vivienda con otra persona. El congreso tuvo lugar en la Universidad de Oxford, y reunió a responsables de iniciativas de convivencia locales y a expertos en temas relacionados con el envejecimiento saludable y las relaciones entre distintas generaciones.

Los representantes de entidades provenían de países europeos, de Japón, Australia, Estados Unidos y Canadá. El envejecimiento de la población y las dificultades de acceso a la vivienda para jóvenes requiere la puesta en marcha de iniciativas para mejorar la calidad de vida de personas que se necesitan.

Las personas mayores necesitan a los jóvenes por su compañía y por la seguridad que aporta su presencia. El joven necesita al mayor porque se disparan los precios de la vivienda en las grandes ciudades. Muchos de los jóvenes que se acogen a estas iniciativas cursan estudios universitarios, aunque algunas iniciativas acogen a personas desempleadas, a trabajadores con sueldos que no les permitirían pagar un alquiler o a personas que afrontan gastos en los estudios de sus hijos y otras dificultades.

Las experiencias en el congreso variaban en función del grado de dependencia de las personas mayores, del perfil de la persona que vive con el anciano y del compromiso que adquiere; algunos programas son gratuitos y otros exigen el pago de pequeñas cantidades a los participantes.
Las personas mayores necesitan a los jóvenes por su compañía y por la seguridad que aporta su presencia. El joven necesita al mayor porque se disparan los precios de la vivienda en las grandes ciudades.
Pero todos coincidían en la pertinencia de este tipo de programas y en el impacto que tiene en el mayor, el joven y la comunidad en su conjunto. Tras meses de convivencia, las evaluaciones indican que ambas partes han valorado el enriquecimiento mutuo y el sentirse útiles para los demás, algo que no siempre formaba parte de sus expectativas iniciales.

La ONG Solidarios para el Desarrollo puso en marcha la primera iniciativa de este tipo en España pero la ha limitado a personas mayores que comparten vivienda con estudiantes universitarios. Con el programa Convive no se pagan nada el uno al otro, pero comparten gastos como la luz, al agua, el gas, la compra, Internet o el teléfono. Mientras progresan en sus estudios le hacen compañía a la persona mayor, que recupera confianza, ilusión y alegría de vivir. No sólo es un programa de compañía y apoyo humano, sino que además supone una experiencia de enriquecimiento mutuo, de aprendizajes compartidos y de relación intergeneracional. También de relación entre distintas culturas, pues vienen estudiantes latinoamericanos.

No se puede "meter" a cualquier "desconocido" a la casa de una persona mayor, como tampoco una anciana puede tratar mal a un estudiante extranjero que no tiene muchas más opciones para encontrar vivienda. Hay que evitar frases como "en tu vida vas a vivir en un sitio así en tu país". El estudiante tampoco está para cualquier tarea doméstica o "gestión".

Una vez que se reciben las solicitudes de los estudiantes, el responsable de la organización les hace una entrevista y luego busca el perfil más adecuado para cada una de las personas mayores que se apuntaron. Los ayuntamientos y entidades públicas que trabajan con personas mayores ponen en contacto a los mayores con la organización. Otras veces lo hacen familiares o amigos, cuando conocen la intención que tiene el mayor de no dejar su casa y acabar en una residencia. Por eso muchos programas exigen un alto grado de autonomía del anciano, pues de lo contrario se convertiría el estudiante en cuidador. La compañía de un universitario le da tranquilidad a la familia, que acaba por ver al estudiante como un integrante más de la familia y que contribuye al bienestar de todos.

Este tipo de iniciativas de convivencia intergeneracional tienen un gran potencial de crecimiento no sólo en países que se consideran "desarrollados", sino en muchos otros donde las personas viven cada vez más años a causa del aumento de la esperanza de vida por la medicina y otros progresos que ayudan a mejorar la última etapa de nuestras vidas. Δ

Carlos Miguélez Monroy. Periodista y coordinador del Centro de Colaboraciones Solidarias. CCS.


 

Comentarios   

 
0 #1 Clara 02-08-2013 13:07
Me parece una buena iniciativa la convivencia inter-generacional. Seguramente requerirá de una muy buena organización, teniendo en claro que tipo de perfil han de tener cada una de las partes y extremar las medidas de seguridad para una correcta selección de quienes puedan integrar este modo de convivencia.
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