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La UE o el IV Reich

Escrito por Juan Carlos Sánchez del Barco 01 Agosto 2013
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Compañero y ciudadano de España, Portugal, Irlanda, Grecia o Italia, ¿por qué no celebramos el día de Europa? ¿Qué haces perdiendo el tiempo leyendo este artículo propio de descerebrados?

Sal a la calle a celebrar los desahucios y la esclavitud de la deuda que los estados alemán, francés y británico (pero, sobre todo, el primero) sumen en la desesperanza, a la ruina y a la crisis social a sus propios pueblos y a los de la Europa mediterránea, además de Portugal e Irlanda. Sal al celebrar el día de Europa. Y, por supuesto, celebra con todo tesón y alegría que el euro es la moneda todos los europeos, aunque a algunos de ellos les vaya mejor que a otros. Pero eso no tiene importancia porque el euro es una moneda fuerte, infalsificable y, sobre todo, no está concebida para satisfacer los intereses de Alemania. En definitiva, "hay que ser europeo", tal como reza el lenguaje de lo políticamente correcto, que, inherentemente, es un lenguaje totalitario e impositivo.

Al margen de la ironía con la que me he permitido comenzar esta crítica constructiva y real a una Europa formada por estados colonialistas y pueblos colonizados, debo decir que la unión europea (en minúscula deliberadamente) es una institución que se concibió en los años 50 como un dominio personal del estado alemán sobre los demás pueblos que, progresivamente, iban copando su puesto en este nuevo y disimulado neocolonialismo capitalista.

Pero, ¿cuál es el sentido de existencia de esta institución, la UE, ideada allá por los años 50? El sentido está bastante bien claro, y coincide éste con uno de los propósitos más esenciales del capitalismo y fascismo: la subyugación y esclavitud.

El desmantelamiento de la agricultura, ganadería o la pesca, haciendo posible un menoscabo radical a la soberanía nacional, alimentaria y energética (como consecuencia de un aumento en la dependencia del sur frente al norte europeos) y el aumento de la corrupción en forma de "ayudas" para el desarrollo que han terminado perdiéndose en un laberinto de corruptelas que no han fomentado sino el aumento del caciquismo en la administración en general, pero en las zonas rurales en particular, son sólo unos ejemplos ilustrativos de cuán grande es la falacia y dictadura a la que estamos sometidos por la UE con la aquiescencia y permisividad de los gobiernos y estados cuyos pueblos están padeciendo hambre, desahucios, menoscabo de las estructuras sociales básicas, etc.

Esta profunda disminución productora en la Europa esclavizada orientó a las sociedades de estos pueblos a buscar una alternativa, previamente incitada por los correspondientes estados y a su vez planteada por las estructuras e instituciones de la UE: la construcción desenfrenada e irresponsable. La construcción y el auge inmobiliario supusieron, durante un tiempo, sobre todo, y en el caso de España, durante la década de 1990, la creación o, incluso, el afianzamiento de unas prácticas basadas en el préstamo de capital desde el banco central europeo a bancos radicados en España, los cuales revendían este dinero a un interés mayor al cual se les prestó.

Este hecho provocó la creación de una economía errática y artificial, que tenía como principal rasgo significativo un fenómeno, la especulación, que ha provocado el surgimiento de no pocas fortunas en los años 90 y primera década del siglo XXI a costa de arruinar a todo un pueblo y condenarlo a estar endeudado casi de por vida, amén de los inmensos daños que se han infligido a la naturaleza por parte de la irracionalidad capitalista (véase la destrucción de las costas).
La "crisis", es decir, el capitalismo, sólo se combate con la cultura y los valores humanos, con el respeto entre las personas y entre éstas y el medio natural en el que se desarrollan.
Es, pues, una situación en la que la vivienda sólo es accesible a los ricos o al pueblo (pero en este último caso sólo si éste se arrastra ante el banco), una situación en la que la enorme dependencia a la banca ha propiciado la existencia de una "crisis económica" en la que los máximos responsables son las instituciones capitalistas por antonomasia: Estado, usureros y banca, todos ellos traidores a sus correspondientes patrias (o a los Pueblos).

Aunque no hemos mencionado la gran deuda que pesaba sobre España, Irlanda, Portugal, Grecia, etc., como consecuencia de las respectivas pérdidas en su autosuficiencia en lo que concierne al ámbito más elemental y primario (alimentos y energía) y también en sus exportaciones, todo ello en beneficio de la UE y los grandes grupos y corporaciones bancarias e industriales, habríamos de tener en cuenta estos hechos, que ayudarían a entender la existencia de la crisis capitalista que han provocado los capitalistas con sus formas avasallantes, fascistas y egoístas.

Posteriormente, es necesario contemplar el papel de la "moneda única europea", creada y establecida para satisfacer la avaricia, codicia y locura de los que por ganar lo que bien podría considerarse como el peor invento del poder, el dinero (que sume en la esclavitud, el egoísmo, la insolidaridad y, suma, a la deshumanización), harían el mal más inimaginable. Estoy hablando, lógicamente, de las grandes industrias y multinacionales alemanas y de otros países "fuertes" económicamente de la UE.

Analicemos, pues, el euro y entenderemos este capitalismo europeo. El euro es una moneda parecida en valor al antiguo marco alemán, en tanto que tiene una disparidad extrema con los antiguos escudos portugueses, el dracma griego, la peseta española, la lira italiana, etc., monedas mucho más débiles. ¿Qué nos indica esto? A mayor valor de la moneda, se pierde capacidad de exportación, ya que el precio de los productos aumenta y es más difícil, por tanto, que se pueda exportar con facilidad. El euro, en definitiva, ha supuesto una merma absoluta en las exportaciones de los países de la Europa mediterránea, pero no así para Alemania, Francia o Gran Bretaña. Por otra parte, también ha supuesto una carestía de la vida cotidiana de los pueblos del sur europeo, ya que la implantación de la mal llamada "moneda única" fue impuesta sin las debidas reformas sociales que evitaran la inflación.

Por último, esta deuda creada en el sur europeo como consecuencia del desmantelamiento de las estructuras sociales básicas que proveen de alimentos y energía al pueblo, así como la introducción al euro, han traído como consecuencia un empobrecimiento de la población, un aumento de la corrupción y un incremento de la deuda al no poder exportar los pocos productos susceptibles para ello.

Y llegó la "crisis", eufemismo que encierra una auténtica ignominia: ahora "es obligatorio" pagar esta deuda con el estado alemán y los bancos europeos. Es decir, no estando aún contentos con arrebatarnos nuestra soberanía y arruinando a los pueblos, su avaricia no conoce límites "exigiendo" al pueblo español, junto con el portugués, griego, italiano o irlandés, el pago de dicha deuda, que poco a poco han ido asumiendo los respectivos y traidores estados con recursos públicos que se obtienen del esfuerzo y sudor de los trabajadores víctimas de esta mafia europea y bancaria. Se establece (o impone), de esta forma, un sagrado mandamiento europeo: pagarás las deudas por encima de todas las cosas.

Empiezan los mal llamados recortes, ya que debiera denominarse tal y como la triste realidad lo exige: la imposición de un capitalismo paulatinamente más radical, salvaje y, por tanto, cada vez más inhumano.

En este contexto de pago de deuda, se acometió una vergonzosa y absolutamente antidemocrática reforma del papel mojado de 1978 en la que se hacía cumplir, de forma servil y sumisa para, en este caso, el pueblo español (al cual no se le dio la oportunidad para manifestarse ni a favor ni en contra de dicha reforma), pero bien remunerada para los politicastros traidores, el pago de la deuda obligatoriamente contraída por los pueblos del sur europeo a costa de destruir los pilares básicos del aspecto social. Es decir, se estableció en la "carta magna" un límite en el déficit público.

Teniendo en cuenta que un pueblo como al español, pero también otros del sur europeo, que le ha sido arrebatada institución tras institución pública que le proporcionaba unos beneficios con los que se permitía el lujo de pagar menos impuestos que, tras su privatización para beneficiar a los que pagan campañas electorales, no queda otra alternativa al estado que proveerse de fondos a partir del esfuerzo de los trabajadores a partir de abusivos impuestos, impuestos que no pagará nunca Botín, la duquesa de Alba u otra escoria putrefacta inmoral del sistema, impuestos que se incrementarán al pueblo para hacer frente al pago de la deuda, con recortes a los servicios sociales que serán radicalmente mermados en calidad y cantidad, pensiones disminuyendo, facilidad de despido, etc. En suma, pagar la deuda por encima de todas las cosas, aunque estas "cosas" sean personas.

La mal llamada "crisis" no empezó en 2007, sino hace miles de años, cuando el feudalismo y, posteriormente, el capitalismo, comenzaron su andadura por nuestro magnífico (y desdichado) Planeta Tierra. La UE es la "crisis", las multinacionales son la "crisis", la ignorancia, incultura y estupidez son la "crisis", la apatía, indiferencia y egoísmo son la "crisis",... La "crisis", es decir, el capitalismo, sólo se combate con la cultura y los valores humanos, con el respeto entre las personas y entre éstas y el medio natural en el que se desarrollan (o deberían desarrollarse).

Finalizando mi reflexión, quisiera, querido lector, que te plantearas algo importante: Si el capitalismo nos roba nuestro patrimonio social (con las privatizaciones no sólo durante la "crisis", sino en épocas anteriores), nuestro patrimonio cultural, ecológico y moral (ya que el capitalismo condena al Ser Humano al distanciamiento de su propia esencia), ¿por qué tenemos que obedecer sus leyes, pagar sus "crisis", "devolver" las deudas que ellos nos han impuesto por la fuerza o financiar sus guerras imperialistas por el control de los recursos para satisfacer la codicia de las transnacionales enviando a soldados, muchos de ellos apenas recién salidos de la adolescencia, a la muerte casi segura, asesinando a pueblos hermanos, destruyendo la naturaleza y arrasando culturas para imponer su decadente, patética e impersonal globalización?

Por todo ello, manifiesto y proclamo ¡Por la objeción fiscal! ¡No formes parte del entramado criminal del Estado! ¡No manches tus manos de sangre de tu Pueblo o de los demás Pueblos de nuestra querida Tierra! ¡Por la libertad de todos los Pueblos del Mundo! ¡Por el fin de la dictadura del capital! ¡Por la revolución mundial!
La "crisis" no es del capitalismo: el capitalismo en sí mismo es la crisis. Δ


 

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