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Opinión Opinión ¡Estamos de fiesta!

¡Estamos de fiesta!

Escrito por Irene Macías 08 Junio 2012
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Después de un mes de mayo literalmente pasado por agua, de aquellos que superan todos los récord e incluso el estoicismo característico de los británicos cuando se trata del tiempo, estamos de fiesta. Y motivos no faltan.

El primero es que brilla el sol con una contundencia impensable hace tan solo cuatro días. El sol aquí se vive, mejor dicho, se celebra de una forma diferente a los países donde es simplemente una variable meteorológica que sucede previsiblemente o con frecuencia. Aunque en mi experiencia en las Islas Británicas no sea una ocurrencia tan rara, siempre se recibe con brazos abiertos, poca ropa en los parques y barbacoas en los jardines. Pero lo curioso para el extranjero no termina ahí: las temperaturas por encima de los 23 o 24 grados enseguida provocan quejas, y si el tiempo continúa por mucho tiempo, con típica ironía y derrotismo, se bromea que en algún momento "pagaremos por el buen tiempo".

Pero en realidad no se oyen muchas protestas estos días. El sol en esta ocasión es simplemente el telón de fondo de otros eventos de "peso", según se nos dice desde todos los medios. La semana pasada la antorcha olímpica comenzó un periplo que durará 70 días para recorrer algunos de los lugares más emblemáticos del país, pasando por las manos de unos 8.000 relevistas. El objetivo es crear un sentimiento de júbilo, de animación y de expectativa que hasta el momento no ha existido o ha estado muy diluido. Lo más interesante es ver cómo el pueblo demuestra el orgullo por su monarquía y por su país, algo que sin duda aquí siempre está latente.El criticadísimo y complicado sistema para conseguir entradas para los eventos deportivos o el costo de montar unos Juegos en una de las peores crisis financieras que se recuerdan han pasado a un segundo plano. Uno no se suele parar a pensar en la logística de estas cosas, pero contrariamente a lo que se podría creer, no se trata de una antorcha, sino de muchas. Se han fabricado tantas como corredores. Curiosamente, a los relevistas se les ha dado la opción de comprar la antorcha a un precio inferior al de su fabricación. El hecho de que en cuanto terminan su tramo, muchos la estén vendiendo en eBay tratando de rentabilizar su momento de gloria, desluce un poco la grandeza épica que se pretende asociar a los Juegos, pero qué duda cabe que es un signo de los tiempos. Aunque muchos dicen querer el dinero para causas muy loables, las críticas no se han hecho esperar. En realidad este detalle, si bien algo sórdido, no ha sido más que un salpicón. Haría falta mucho más para apagar la llama de orgullo nacional que se ha apoderado del país últimamente.

Porque orgullo nacional y patriotismo a raudales es lo que se respira estas semanas. Este domingo se celebra el jubileo de diamante de la reina Isabel II: 60 años en el trono. Aquella jovencísima reina se ha convertido en una viejecita venerada y muy querida, quien, al contrario de mucha de su parentela, pocas veces ha puesto un pie fuera de su sitio. Son días ajetreados para la monarca: visitas, desfiles y demás despliegues de poderío de los que suelen acompañar a estas ocasiones. Lo más interesante es ver cómo el pueblo demuestra el orgullo por su monarquía y por su país, algo que sin duda aquí siempre está latente; pero en ocasiones así, es impactante sobre todo ver cómo este orgullo se demuestra al unísono, sin las disonancias y los antagonismos a insignias nacionales tan corrientes en otras partes. El país se viste de rojo, azul y blanco con deleite: los escaparates despliegan su mercancía, ya sean tiendas de ropa, supermercados, librerías, igual da, de las maneras más ingeniosas para rendir homenaje a los colores del Union Jack. Los banderines cuelgan por todos los sitios, dando al país un aire de verbena que contagia la alegría hasta al observador más reacio. Es como si el país viviera en una luna de miel desde las bodas de Guillermo y Catalina el año pasado. ¡Cuánto pueden cambiar las cosas en el giro de pocos años y qué interesante la trayectoria desde un annus horribilis a la entronización, nunca mejor dicho, en la imaginación popular! No cabe duda que esta reflexión la estará haciendo alguna otra monarquía en otros lares, muy conocedora también del poder manipulativo de los medios de comunicación y de los cambios de fortuna. Δ

Irene Macías es profesora de Lengua y Cultura Española en una universidad británica.


 

Comentarios   

 
0 #1 Manuel Marín 09-06-2012 08:31
Artículo preciso y precioso escrito con gran sencillez y realismo.
Mi máxima puntuación para el mismo.
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0 #2 Sara M 09-06-2012 15:00
Que interesante leer sobre la cultura Británica através de los ojos de una extranjera viviendo ahí. Bien escrito
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0 #3 Laura LF 11-06-2012 17:53
Genial escrito Irene!lo describes super bien! y no tenía ni idea de lo de la antorcha! super puntuación para este artículo! :)
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