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Editorial Editorial ¿Por qué nos mienten?

¿Por qué nos mienten?

Escrito por Fusión 10 Mayo 2012
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¿Por qué todos los poderes mienten a los ciudadanos? ¿Por qué la mentira es el 'cáncer' que afecta a todos los niveles de la relación humana, incluso, al interior de cada ser humano, a su dignidad, a la confianza en sí mismo? ¿Quién y por qué creó la mentira que acompaña y envenena a la humanidad desde sus orígenes?
La respuesta a todas las preguntas hay que buscarla en el poder, o más bien, en la obsesiva búsqueda del poder por parte no sólo de los seres humanos, sino también de aquellos que contribuyeron a la creación del ser humano.

El poder auténtico, el que alimenta a la Vida superior, el que podemos ver reflejado en la naturaleza, en la fuerza de los elementos, el que hace que la vida se renueve constantemente, está mucho más allá del alcance, incluso de la comprensión, del ser humano. Pero eso no quiere decir que éste no lo haya buscado, perseguido, desde sus orígenes, y para ello nunca se ha parado en las consecuencias de su búsqueda, incluso cuando éstas perjudican gravemente a la libertad, a los derechos y a las vidas de otros seres humanos.

Esa ambición desmedida condujo a la confusión sobre el verdadero poder, creyendo erróneamente que el "poder" que aporta lo material, entendiendo como tal el dinero, las posesiones, el dominio sobre las masas, etc. es el camino hacia el auténtico poder, cuando en realidad es todo lo contrario, porque conduce hacia la destrucción.

La historia de esta humanidad está llena de personajes que soñaron con construir imperios, con ser como "dioses", con ser adorados por las masas. Eso, que en realidad es una herencia genética de los creadores del hombre, está tan profundamente arraigado en la especie humana que podemos verlo en los más "poderosos" y también en los niveles más bajos de la sociedad.

Podemos verlo en el presidente de una nación y en el alcalde de un pequeño pueblo. Podemos verlo en un Papa y en un humilde párroco. Podemos verlo en un deportista, que busca y necesita que griten su nombre, que las masas lo adoren. También en un cantante, en un artista, en un guardia de tráfico y en un fontanero. Podemos verlo en un niño, en el colegio, y en su profesor. Está en todas partes, porque la mentira original está en todos ellos, porque para alcanzar y mantener esa posición "dominante", para "elevarse" por encima de los demás, hay que apoyarse en la mentira, porque la verdad dejaría al descubierto la cruda realidad, que dice que ninguno de ellos está capacitado para ocupar ese lugar, para sobresalir de la masa, para ser "diferente".

Por ello, todo lo que aquí esta vinculado al poder, se alimenta necesariamente de la mentira, y todos la utilizan para ascender y mantenerse en su "privilegiada" posición.
Los "poderosos" mienten porque de no ser así, si dijeran la verdad sobre ellos y sobre sus intenciones, nadie les apoyaría. Y una vez que son apoyados por las masas no les importa que sus mentiras salgan a la luz, porque ya poseen el poder que buscaban.
Pero lo más tremendo es que los ciudadanos, a su vez, aceptan las mentiras de los poderosos como una parte del juego y porque se corresponden con las propias mentiras de cada uno en su propia parcela de poder.

Así, un padre de familia puede estar escuchando en el telediario a un político decir mentiras y entender su actitud, porque él también las dice en su casa para mantener su "poder" en su espacio reducido, que lo más seguro que sea el único lugar donde impone el ser respetado.

¿Por qué nos mienten? Pues sencillamente porque necesitan hacerlo, porque es lo único que saben hacer y porque saben que la mentira es el "bien" más preciado que existe en todos los niveles sociales. Además, saben que todo el mundo, sin excepción, aspira al poder, en cualquiera de sus manifestaciones o grados, y que las masas son fácilmente conducidas cuando el aspirante a "conductor" maneja poder, el poder de aquí, que es el único al que todos aspiran. Ven en él a alguien que "lo consiguió", que se salió de los niveles de la vulgaridad y que destaca, sea en lo que sea. Y ese ya es un "ídolo", una referencia, un ejemplo a seguir.

Nadie sigue a un "don nadie". Nadie vota a un "don nadie". Nadie imita a un "don nadie". Es más, no hay nada más despreciado por las masas que un "don nadie".
Pero también es "atacado" aquel que dice la verdad, o simplemente que dice lo que piensa, porque lo "políticamente correcto" se ha convertido en la base de las correctas relaciones. Puedes ser un hipócrita, pero mejor eso que decir lo que piensas de verdad.

¿Por qué nos mienten? Muy sencillo, porque saben que no nos importa, porque saben que es lo que todo el mundo hace, porque saben que pueden hacerlo con total impunidad. Es un atributo heredado de los "dioses". Es parte de la "ley" creada por los "dioses". Es, como se suele decir, "ley de vida".

Deberíamos reflexionar y ver la dimensión de la mentira en la que vivimos y la que alimentamos con nuestra complacencia, porque nada, absolutamente nada de lo que conforma nuestra sociedad, nuestra forma de vida, aquellos valores y principios que la sustentan, nada tiene nada que ver con la Verdad, con la auténtica Vida, con la Idea sobre lo que es la criatura hombre, su origen y su fin.

Vivimos en el reino de la mentira, mentira alimentada cada segundo de nuestra existencia por aquellos que se autoproclaman representantes del poder o, incluso, intermediarios ante los "dioses". Y mantienen ese poder vampirizándonos, alimentándose de nuestras energías, aprovechándose de nuestra ignorancia, que a la vez fomentan, y de nuestros miedos y limitaciones, que también se encargan de potenciar.

Se nos dijo... "La Verdad os hará libres". ¿Por qué no la buscamos? ¿Por qué no nos atrevemos a mirar en nuestro origen como especie y en la razón por la que fuimos creados? ¿Por qué aceptamos intermediarios entre nosotros y Dios, entre nosotros y la Verdad, entre nosotros y la Justicia, entre nosotros y la Libertad?

El único poder auténtico que podemos alcanzar y manejar es aquel que emana de nuestra unidad. Si los pueblos del mundo se unen se convertirán en los dueños de su existencia. Sin intermediarios. Sin "poderosos" que decidan sobre nuestras vidas.
Somos libres por diseño, por origen, por creación. ¿Por qué entonces vivimos prisioneros de las mentiras de los mentirosos? ¿Por qué dependemos tanto de la mentira? ¿Por qué mentimos constantemente?

Es tiempo de reflexionar. Es tiempo de decisiones. Es tiempo de ser auténticos, porque todas las mentiras que creamos y todas las mentiras que aceptamos han convertido la sociedad y nuestras vidas en un absurdo, en una absurda existencia.

Y si queremos desarmar a los "poderosos", quitándoles sus mentiras, debemos también apartarlas de nosotros, debemos comprometernos con la Verdad, debemos buscar en la Verdad aquel conocimiento que nos libere y aporte sentido a nuestras vidas.
Porque, tal y como está escrito... "La Verdad nos hace libres".

Es tiempo de decisiones, de compromisos, de soñar con un futuro diferente al que dibujan los que nos manipulan, los que se alimentan de mentiras, los que nos robaron la libertad y el derecho a elegir nuestro camino.

Es tiempo de recuperar nuestros sueños. Δ

 

Comentarios   

 
+1 #1 gina tonella 17-05-2012 18:57
Muy bien dicho, el poder corrompe cuando la personalidad dejo de ser integra y eso comienza cuando no respetamos a nuestro yo,respetando nuestras pequeñas promesas y fallandonos continuamente perdemos nuestro respeto.
me gusto tu revista felicidades!
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