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Editorial Editorial Sobre elecciones e ilusiones

Sobre elecciones e ilusiones

Escrito por Fusión 15 Noviembre 2011
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Sobre elecciones e ilusiones 4.9 out of 5 based on 22 votes.
Estamos ante unas nuevas elecciones generales, posiblemente las que menos ilusión despiertan de toda la historia de la democracia. Son unas elecciones forzadas, impuestas por un poder que no tiene nada de democrático, el económico. Son unas elecciones en las que el partido ganador ya ha sido nombrado, escogido a gusto de los que mandan, los financieros, los mercados. Ellos quitan y ponen a su antojo.
En este mes de noviembre han cambiado el rumbo democrático en Grecia, en Italia y ahora lo van a hacer en España. Aparentemente todo es normal, simples reglas democráticas. Pero la realidad es otra. ¿Dimitió Papandreu porque los ciudadanos griegos se lo exigieron? No, porque los mercados se lo exigieron. ¿Y Berlusconi?... más de lo mismo. ¿Adelantó Zapatero las elecciones por cuestiones políticas o personales? No, porque la crisis, o sea, los mercados, no le dejaron otra alternativa. Entonces... ¿Quién gobierna? ¿A quién se vota? ¿Para qué se vota?
Tal vez lo más sencillo sería votar al preferido de los mercados, a quien va a "llevarse bien" con los mercados. Pero... ¿Es eso democracia? ¿Y dónde está la dignidad, el libre albedrío, la libertad de expresión? ¿Vamos a ser gobernados desde la sombra, con gobernante títeres, simples marionetas del poder económico? Bueno, eso ya está ocurriendo. Además, Aznar ya se ha situado en posición.
Está claro entonces que estas elecciones no tienen nada que ver con los candidatos, sino con nuestra decisión, o sea, si vamos a decirles a los que gobiernan en la sombra que estamos a su disposición, que manden lo que quieran, o por el contrario que nos tienen en frente, dispuestos a luchar por lo más sagrado de la democracia y de la vida, por la libertad.
Hay quien asegura que en este mundo todo es ilusión, que nada es lo que parece.
Si es verdad, que parece ser que sí, habría dos tipos de ilusión, aunque se utilice el mismo término para dos conceptos diferentes.
Uno de ellos es la ilusión que produce el vivir con dignidad, soñar con un futuro diferente, más humano, más justo, más auténtico. Esa ilusión es prima hermana de la esperanza, y la esperanza te conecta con la fuerza, esa fuerza que te puede convertir en imparable, en invencible.
Cuando los pueblos, los ciudadanos, hartos de que les roben los sueños, las ilusiones, se cogen de la mano para luchar por lo que es suyo, el mundo cambia.
Es lo que está ocurriendo en el mundo árabe. Egipto, Libia..., lugares donde se están "cociendo" nuevas democracias.
La otra ilusión, la cara negativa de la moneda, es la que nos engaña, la que nos hace creer que pintamos algo cuando ya no pintamos nada, la que nos dice que votemos para elegir un nuevo gobierno cuando ya se lleva hablando mucho tiempo de quién nos va a gobernar y cómo va a hacerlo. Esta ilusión nos hace creer que existimos cuando en realidad sólo sobrevivimos. Esta ilusión nos hace creer que los "dioses", políticos, jueces, iglesias, etc., cuidan de nosotros, cuando en realidad somos sus cobayas, nos usan para jugar al monopoly, nos necesitan para dar sentido a su tediosa existencia.
Necesitan nuestro voto para acallar su conciencia, porque el "circo" de las urnas es la validación de su estrategia. Una vez que tengan nuestro voto vuelven a su juego, o al menos a la porción de juego que les permiten y toleran los que les manipulan a ellos, los poderes financieros, los banqueros.
Los políticos necesitan la validación de los ciudadanos y, a su vez, son instrumentos para que los banqueros sigan con su orgía de poder y beneficios.
Ahora mismo hay sectores de la ciudadanía que se preguntan porqué los gobiernos siguen financiando a la banca. Pues bien, la respuesta es tan sencilla como el porqué los ciudadanos siguen "financiando" a los políticos. Es exactamente lo mismo. El mismo despropósito, el mismo absurdo.
Es algo así como el funcionamiento de la cadena alimenticia, y en este caso el eslabón más débil es el ciudadano.
Todo es una gran mentira que se auto alimenta de sí misma y que todos conocemos y consentimos.
El político desgrana su racimo de falsas ilusiones sobre los ciudadanos sabiendo que le es imposible cumplirlas. El ciudadano alimenta la ilusión de creer al político porque espera que este pueda cambiar el mecanismo y conseguir que el financiero se vuelva más indulgente y generoso. Y al financiero sólo le preocupa adquirir más y más poder, el poder que le da el dinero, porque en su mundo la ilusión se traduce en creer que el dinero tiene que ver con el verdadero poder. Pero como es una adicción, la peor de las drogas, no pueden, ni quieren, librarse de ella.
¿Se han preguntado alguna vez si los banqueros votan y cuál es su ideología? No se molesten, no van a encontrar la respuesta. Están por encima de los mortales. Su "reino" no es de nuestro mundo.
Y con este panorama estamos ante unas nuevas elecciones. Vayan a votar. En libertad. Pero no se engañen, los mercados nos vigilan. Del resultado de estas elecciones depende que la prima de riesgo suba o baje, que las agencias esas que nos ponen notas nos aprueben o nos suspendan.
¡Qué bajo hemos caído!
¿Se acuerdan cuando votábamos con ilusión a una ideología? ¿Cuando votábamos para alejarnos de los tentáculos de una larga dictadura? Pues ya ven, ahora estamos inmersos en otra, y por lo que parece bastante más cruel, inhumana e insensible que aquella.
Esta se llama "mercados", pero ese no es su verdadero nombre.
Además, su campo de acción es el planeta entero.
Suerte. Δ

 

Comentarios   

 
+1 #1 A. Nómada 15-11-2011 20:13
¿Qué falta para una verdadera Solución que ponga en su sitio a esa dictadura disfrazada de "mercados" ...?
Porque todas las alternativas en el horizonte de sucesos se corrompen y parecen tan marionetas
como las evidentes con barba, bigotes y cejas,...
"nauseo-dólares" y ecolo-jetas .... ...

Saludos.
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+2 #2 montserrat Palau 18-11-2011 00:46
Hay centenares de videos en You tube. Miles de opiniones en Facebook. Todos hablamos del gran engaño. La mayoría sabemos que nos toman el pelo, que nos utilizan para seguir con sus mangoneos, que somos un número, que nuestras vidas no les importan, pero ¿Quien le pone el cacabel al gato?
Somos una sociedad que ha vivido muy comodamente, que no ha tenido que luchar por un vaso de agua potable. Muchas mentes estan adormecidas.
¿Cómo es posible, por ejemplo, que se consintieran los debaneos escandalosos de Berlusconi, quien siguó en el poder, hasta que se "indispuso" con la banca? Pues muchas personas aún no lo ven.
Yo no ire a votar, esta vez no, no quiero participar de la farsa.
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0 #3 Pablopreca 18-11-2011 21:17
No me gusta este editorial. Da por sabido cosas que yo no sé.Que la mayoría de los españoles vota al PP y al PSOE es un hecho, que eso sea una farsa no lo tengo tan claro. Que el aparato propagandístico del sistema es mastodóntico es un hecho, que debamos perder la ilusión por ello no lo tengo tan claro. Votemos a los partidos minoriatarios y convenzamos a nuestros allegados de que hagan lo mismo. Tirar la toalla es lo último, promover actitudes antidemocráticas es el principio del fin.
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