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Editorial Editorial 'Y los políticos a su bola...'

'Y los políticos a su bola...'

Escrito por Fusión 13 Octubre 2011
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Si algo llama la atención en los prolegómenos de estas próximas elecciones generales en España, es la actitud de los políticos, que siguen viviendo poseídos por su ego, por su obsesión por el poder, por su pasotismo ante la demanda de los ciudadanos y por su desenfoque de la realidad social, que, ocurra lo que ocurra el 20-N, va a continuar creciendo y reuniendo cada vez a más y más ciudadanos indignados.
Parece como si el mundo de los políticos fuera otro, ajeno a todo lo que les rodea, absorbidos por sus aspiraciones de figurar en las listas electorales, y cuanto más arriba mejor, centrados en descalificarse unos a otros, en seguir prometiendo "maravillas" a los ciudadanos, en pensar que aquí no pasa nada y que su "rollo" va a continuar aunque el mundo se derrumbe a sus pies.
Tal comportamiento, derivado de su endiosamiento, es la prueba definitiva de que son, o se consideran, la élite intocable e insustituible de esta sociedad. Se creen imprescindibles.
Se les elevó al olimpo y ahora hay que devolverles a su auténtico lugar, o sea, a unos empleados del pueblo que son pagados por éste y que gozan de unos privilegios absurdos e intolerables en una democracia real.
Sus referencias, las de algunos, al movimiento 15-M, expresión espontánea del sentir ciudadano, los define como lo que son, o sea, unos fascistas engreídos que olvidaron su origen y, en su supina ignorancia, se creen que están por encima de la fuerza del pueblo, libres de toda justicia y manejando un discurso despótico y autoritario que les define.
El mayor problema que tiene la democracia, aquí y en cualquier país, es la catadura de los políticos, su soberbia y su desprecio al pueblo.
Si queremos una democracia sana, limpia, auténtica, real, debemos exigir leyes que regulen las atribuciones de los políticos, su campo de acción y una mínima cultura que les capacite para representar a ciudadanos que cada día estamos más asqueados y avergonzados de aquellos que se supone que nos representan ante el mundo.
El significado del concepto "político" ha ido degenerando y degradándose hasta el punto de que entre toda la fauna que cohabita en el Senado y el Congreso, mas los parlamentarios autonómicos y los ediles de los concejos, es difícil encontrar a personas que pasen un simple examen como tales, o sea, personas, y que su nivel cultural, su educación, su sentido del respeto, y no digamos su vocación política, estén a la altura del cargo que ocupan.
La democracia se ha convertido en el hábitat ideal para todo tipo de chorizos, trepas, buscadores de fortuna e, incluso, delincuentes que se encuentran como pez en el agua. Todos ellos se estudian un mensaje "político", se ponen una careta de honestidad, moralidad y vocación de servicio al país y a vivir que son dos días.
Por supuesto, ese es el caldo de cultivo ideal para que los carroñeros, es decir, el mundo financiero, encuentre la colaboración idónea para forrarse y estrangular a los ciudadanos, quienes también son culpables de la situación por colaborar con su voto para que semejante circo siga funcionando.
Llevamos meses, años, oyendo a los políticos que hay que hacer sacrificios para salvar a la economía. Maticemos. Se refieren a que los ciudadanos de a pie tenemos que seguir jodiéndonos para que los vampiros financieros, banqueros y demás, sigan repartiendo beneficios.
Lógicamente, los políticos no hablan de rebajar sus sueldos, de perder privilegios, ni tampoco de que cuando cese su paso por la política los financieros les esperan con un cargo de consejero, o cualquier otra cosa, por los servicios prestados. Eso mas su pensión vitalicia por su inestimable paso por la política.
¿No les parece que nos toman por gilipollas...? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que esta mentira continúe?
Otra cosa, ¿Quién les ha dado a los políticos autoridad como para cambiar la Constitución como acaban de hacer, o para meternos en una guerra, como hicieron hace unos años, o como para pararlo todo, como está haciendo Cascos en Asturias? ¿Pueden hacer todo eso delante de nuestras narices argumentando que las urnas les eligieron?
Parece ser que sí, porque nadie se lo prohíbe.
¿Queremos Democracia Real...? Bien, pues cambiemos las reglas del juego, exijamos leyes que limiten la capacidad de acción de los políticos, que les obligue a cumplir sus programas electorales, que vigilen y regulen sus vidas y sus comportamientos.
Al fin y al cabo, la actividad política se supone que es vocacional... ¿No? Pues a un político vocacional, íntegro, no le debe molestar que su vida y sus actos sean controlados por los ciudadanos, sean transparentes.
¿Alguno de nosotros permitiría que una persona que trabaje para nosotros cobrara lo que ella estipulara, fuera a trabajar cuando quisiera, nos mirara por encima del hombro y tuviera más derechos y privilegios que nosotros?
Pues entonces...¿Por qué se lo permitimos a ellos?.
Lo que ha degenerado hasta niveles incomprensibles es la valoración del político, su status social, la aceptación general de que es algo así como un "dios" al que necesitamos y debemos adorar.
Estamos ante unas elecciones generales. De poco vale gritar en la calle si nuestra arma más poderosa, el voto, no se utiliza correctamente para exigir un cambio en el modelo y en las bases de lo que ahora llamamos democracia, pero que no se parece en nada a la original.
Aunque sea muy repetitivo, la realidad es que tenemos lo que merecemos. Si queremos algo distinto es el momento de reclamarlo, de exigirlo, de luchar por ello, de poner las cosas en el lugar que les corresponde.
Si el pueblo controla a los cómplices de los financieros, el juego de estos se acaba. Y ellos, los banqueros y demás carroña, son el cáncer de toda democracia y de todos los males del planeta.
No se trata, por tanto, de votar mas de lo mismo, de considerar que los ciudadanos estamos obligados a votar a otros ciudadanos quienes, con nuestro voto, tienen el aval para hacer y deshacer a su antojo, pasando de tener en cuenta nuestra opinión e, incluso, robándonos lo que nos pertenece y tratándonos con desprecio. Todo ello es intolerable y no puede continuar.
Estamos ante la oportunidad de decirles claramente, a través de las urnas, que queremos cambiar la reglas del juego, que no queremos ser gobernados por sicarios de los mercados, que queremos ser representados por personas como nosotros, que luchen por nosotros, que den la cara por nosotros, que tengan los mismos recursos económicos que nosotros, que sean elegidos directamente por nosotros, no por sus partidos.
No es tan complicado. Es recuperar el sentido de la Democracia, su verdad, su pureza y su fuerza.
Pero sólo si nos unimos lo conseguiremos. Somos más y mejores. Δ

 

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