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Actualidad Aquí huele a mierda

Aquí huele a mierda

Escrito por A.F. 20 Septiembre 2011
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Aquí huele a mierda 4.8 out of 5 based on 17 votes.
Declaración Universal de Derechos Humanos. Artículo 23. Punto 1.
'Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo'.

Declaración del FMI, apoyada por el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, sobre Grecia:
'Es preciso cerrar empresas, reducir su fuerza laboral y bajar sueldos, que en algunos casos son muy altos. Pero no sólo hay que cerrar empresas, despedir a trabajadores y bajar sueldos, también hay que acelerar las privatizaciones'.

Exigencias a cumplir por Grecia hasta 2015:
'Despido de 100.000 funcionarios, reducción o congelación de pensiones y salarios públicos, cierre de organismos estatales'.

Bien, si esto no es una declaración de guerra, por parte del poder financiero, contra los demás poderes, contra la soberanía popular, contra la democracia, y contra los derechos de los ciudadanos... ¿Qué es?

Grecia es tan sólo la punta del iceberg. El país donde nació la democracia, y con ello las libertades, está siendo "humillada y chantajeada" –palabras del ministro griego de finanzas- para mostrar a los demás países lo que les espera si no se bajan los pantalones ante las exigencias de los poderosos que manejan el cotarro mundial.
Mientras Grecia vive su entrega sin condiciones, la mano negra del poder económico en la sombra amenaza, a través de sus lacayos, a otros países que están en su tenebrosa lista de víctimas potenciales.
En todo ello el ciudadano no cuenta. Sus derechos, por supuesto, tampoco. Todo son números, cifras frías e insensibles, medidas "necesarias" ¿Para quién?
Se supone, se suponía hasta hace poco, que la riqueza y el bienestar de un país dependía de la riqueza y el bienestar de sus ciudadanos. Al fin y al cabo, un país no es nada sin sus ciudadanos. Se suponía que había que cuidar a las empresas, proteger los puestos de trabajo, velar por el bienestar y los derechos de los ciudadanos.
Ahora ya es evidente, aunque en realidad siempre lo fue, que los ciudadanos sólo se usan para votar, para poner el toque "legal" a la bufonada democrática, a la mentira consentida por todos y aprovechada por unos pocos, los políticos, que cultivan la doble moralidad, las dos caras.
Grecia está, según nos dicen, en situación económica crítica. ¿Se han fijado en la imagen del ministro de economía griego? ¿Les parece que lo esté pasando mal, que pase hambre, que no le llegue el sueldo a final de mes?
Es más, ¿Algún político europeo o mundial está pasando apuros económicos? ¿Algún banquero? ¿Algún ejecutivo de las grandes multinacionales, algunas responsables del principio de esta crisis?
Se supone, por definición y por lógica, que los políticos están ahí para servir al pueblo, para ocuparse del bienestar del pueblo, de sus necesidades, de sus problemas.
Se supone que eso es la democracia. Elegir libremente, entre aquellos que se ofrecen para servir al pueblo, a los que consideramos más capacitados.
Bueno, teóricamente parece ser así, pero en realidad los elegidos han sido antes comprados y pagados por el sistema financiero. A él se deben y a él obedecen. El resto tan sólo es convencer a los ciudadanos de que todo va mal, que hay que apretarse el cinturón y prepararse para lo peor. Pero ellos no se bajan el sueldo, ellos no dimiten ni reconocen su impotencia, su servilismo al poder económico y su renuncia a sus supuestos ideales, valores morales o ideas políticas. Ellos se adaptan muy bien a las exigencias de los carroñeros financieros. Tienen su pensión asegurada de por vida.
Pero lo que está sucediendo con Grecia es un ataque con misiles a la cuna de la democracia, para transmitirnos a todos, de forma muy clara y contundente, que la democracia ha muerto, que quien manda ya, aunque siempre lo hizo, de forma clara y definitiva, son los poderes financieros, el dinero. Y su voracidad es insaciable, sus métodos hacen más daño que las bombas, no tienen conciencia, ni alma, ni sentimientos. Son la parte más oscura y fría de la humanidad.
Se podría decir, y yo lo digo, que su actuación debería ser considerada como apología del terrorismo, porque están empujando a los pueblos, a los ciudadanos, a acciones desesperadas, a levantarse contra la injusticia, la opresión y la mentira, convertidas en ley. Y eso es lo que va a suceder. Están provocando la violencia, y tal vez esa sea también su intención, les facilitaría las cosas.
Pero su mismo "poder" y su misma ambición les ciegan. Su método, su camino, sus propósitos, están condenados a la destrucción, a no conseguir sus fines. Es como si los vampiros se cargaran a todos sus "donantes" de sangre. Llegaría un día en que se morirían de "sed".
Pero el pueblo universal no va a esperar a que la sociedad con ánimo de lucro, políticos-financieros, le exprima su última gota de vida y les destruya. El pueblo universal sólo tiene que unirse, cogerse de la mano y decir NO.
Todo esto huele a mierda, pero el tufo viene de esta gentuza hasta ahora dominante, no del pueblo, no de los ciudadanos. Abramos los ojos y veamos con claridad que estamos ante una guerra provocada por los poderes financieros que utilizan como lacayos a los políticos elegidos por el pueblo.
En este país estamos ante unas próximas elecciones. Tenemos la responsabilidad de decidir si queremos seguir dándoles el poder que luego venden a buen precio a los vampiros. Tenemos la obligación moral de empezar a cambiar el rumbo de los acontecimientos. Tenemos el arma más poderosa, la que ellos esperan de nosotros y la que les da el aval que necesitan, el voto.
Nuestro voto es su esperanza, es lo que legitima su prepotencia, su actitud al margen de las reglas democráticas, su desprecio a los derechos ciudadanos.
La más reciente y significativa muestra de todo ello fue la modificación de la Constitución para poder tener contentos a los vampiros. Su desprecio hacia la voluntad y los derechos ciudadanos fue total. ¿No es suficiente evidencia? ¿Que será lo próximo?
Si no queremos convertirnos definitivamente en zombis de un sistema corrupto en el que los únicos afectados y sacrificados somos nosotros, utilicemos inteligentemente el voto.
Es posiblemente la última oportunidad de encarrilar las cosas.
Y no caigamos en la trampa de la violencia. Es lo que ellos esperan para poder justificar medidas más contundentes.
Que no se nos olvide, somos más y mejores. Δ


 

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