Física cuántica y cotidiana. Sonia Fernández-Vidal, física

Escrito por Marta Iglesias 20 Mayo 2011
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Licenciada en Física por la UAB y doctorada en el campo de la Información y la Óptica Cuántica, en su apuesta por la divulgación científica acaba de publicar 'La Puerta de los Tres Cerrojos' (Editorial La Galera).
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Sonia Fernández-Vidal ha trabajado en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), en el proyecto del nuevo acelerador de partículas Large Hadron Collider (LHC), en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) y colaborado con la división teórica del Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL). Investigación y docencia son sus dos pasiones, convirtiendo complicadas fórmulas y teorías en conocimientos accesibles para el público general.

-¿Por qué eligió especializarse en física cuántica, frente a otras ramas de la física?
-La física cuántica me parecía muy apasionante porque nos describe el mundo de una manera muy diferente a la que estamos acostumbrados. Todos estos fenómenos que nos describe, como que puedes atravesar paredes, que la realidad se manifiesta cuando la estás observando, que las cosas pueden estar en dos sitios a la vez.... Todo ello me atrajo muchísimo, precisamente porque te permite ver el mundo con ojos diferentes.
-¿Para qué público ha escrito el libro?
-El libro está destinado a los adultos, y precisamente por eso está escrito para niños. En las charlas que yo estaba dando sobre divulgación científica encontraba que a los mayores les daba un poco de miedo introducirse en la física cuántica. Creían que era muy complicado para ellos. Yo deseo romper esa idea preconcebida y acercar la física cuántica a todo el mundo desde la fantasía, desde la magia, desde la visión del niño que todos llevamos dentro.
-La física cuántica explica el funcionamiento de los átomos y sus componentes. Sin embargo, a menudo no nos interesa porque creemos que no nos afecta en nuestra vida cotidiana. ¿Es cierta esa afirmación, o lo más pequeño tiene el poder de cambiar todo nuestro entorno?
-En realidad afecta y muchísimo. Piensa que un tercio de nuestra economía está basada en la física cuántica, como los transistores que llevan los teléfonos móviles, ordenadores, las puertas que se abren el supermercado... Aparte de esta visión práctica, creo que la física cuántica también nos puede ayudar mucho en nuestro día a día. Hasta ahora arrastramos mucho las consecuencias de pensar que el universo es como una máquina enorme, idea heredada de la física clásica o mecanicismo. La física cuántica nos plantea de repente un universo lleno de cosas fantásticas que rozan incluso la magia. Y creo que esta visión diferente del mundo ayuda ante el día a día lleno de incertidumbres, con tanta crisis, en el que necesitamos pensar de manera diferente... La física cuántica nos entrena neurológicamente en una manera creativa de pensar, una manera diferente de afrontar los problemas.
La puerta de los tres cerrojos."Deseo acercar la física cuántica a todo el mundo desde la fantasía, desde la magia, desde la visión del niño que todos llevamos dentro".
-Por ejemplo, una de las cosas que repite en su libro es "Si quieres que sucedan cosas diferentes, deja de hacer siempre lo mismo". ¿Por qué una actitud tan lógica resulta tan difícil de erradicar?
-Así se acciona el pensamiento creativo, pero resulta difícil erradicar la inercia porque somos animales de hábitos y a veces cuando hacemos una cosa una y otra vez, la acabamos asumiendo como si fuese una verdad. Incluso en la manera que tenemos de pensar. Fíjate que ahora nos parece que lo más normal del mundo es que las cosas estén determinadas o que el universo funciona como una maquinaria en la que todo está ya hecho, y nosotros somos unas cositas muy pequeñitas dentro de este universo. Lo hemos repetido tantas veces que al final lo aceptamos como una verdad.
Y lo que hoy en día tenemos inculcado como verdad, nos empuja a hacer las cosas siempre del mismo modo, con unos patrones que creo que son una tendencia del mecanicismo. Sin embargo, si sabemos que las cosas no están tan definidas, que todo no tiene porqué ser del mismo modo, que nuestra influencia en el universo puede ser mucho más fuerte de la que nos pensamos, ese conocimiento puede empujarnos también a tener una manera diferente de pensar y de reaccionar ante muchas situaciones cotidianas.
-¿Por qué esa insistencia en el libro de que si deseamos llegar a alguna parte, deben hacerse las preguntas correctas? ¿Es fruto de su vena investigadora?
-Exacto. Una de las primeras premisas cuando haces investigaciones es encontrar cuál es la pregunta correcta. Pero no sólo es en la investigación, sino en nuestro día a día, la manera en la que nos formulamos muchas preguntas, sobre todo cuando tenemos algún tipo de dificultad, puede ser decisivo a la hora de resolverlas. Por ejemplo, si me planteo cómo puede ser que el mundo cuántico funcione de una manera tan imposible, me estoy autobloqueando. Sin embargo, si cambio el enfoque, hago la pregunta correcta: ¿Cómo funciona esto? ¿Por qué lo hace de este modo? Nuestro cerebro funciona como un ordenador y cuando le das un mensaje, reacciona a él. Cuando tú enfocas la pregunta ya de un modo negativo, no esperando encontrar una solución, te quedas enganchado y encerrado en un registro que no te permite encontrar esa solución. Por eso insisto en que es importante que hagas las preguntas correctas si quieres llegar a algún sitio.

Aterrizando la física cuántica

-En su libro desarrolla el Principio de Superposición, indicando que "En el mundo cuántico, las cosas pueden estar en dos sitios al mismo tiempo, o de dos maneras". ¿Qué traducción tiene eso en el mundo que nos movemos?
-El Principio de Superposición nos indica que la realidad no está definida, es decir, que una partícula puede estar cogiendo el camino de la izquierda y la derecha al mismo tiempo. Sin embargo, cuando un observador -nosotros mismos- queremos mirar esta cosa, saber cómo se hace, pues esta partícula tiene que escoger el ir por la izquierda o por la derecha. Digamos que se manifiesta o se crea esa realidad en ese momento determinado. ¿Cómo nos afecta a nosotros en nuestro día a día? Esa es una pregunta en la que los físicos estamos trabajando, es decir, ¿cómo se hace esta transición desde el mundo más pequeñito, donde pasan estas cosas tan extrañas, que las partículas pueden estar en dos sitios, a nuestro día a día, donde nosotros no podemos ir a la izquierda y la derecha al mismo tiempo? Muchos investigadores están estudiando cómo darle coherencia.
-Por ejemplo, si en nuestra vida tenemos dos opciones, ¿mientras no elijamos existen las dos?
-Exacto. Pero fíjate que lo que dicen los físicos va incluso más allá, es más atrevido. En cierto modo si yo me despierto una mañana de buen humor y me enfrento a un atasco de tráfico, yo puedo escoger cómo vivir mi realidad, si tomármelo bien o mal. Eso influencia a una realidad muy subjetiva. Pero lo que vemos los físicos en los laboratorios es que por el hecho de observar, estamos determinando una realidad objetiva entre comillas. A una partícula le estamos haciendo elegir un camino u otro. Estamos afectando a ese mundo objetivo, externo a nosotros.
Física cuántica y cotidiana. Sonia Fernández-Vidal, física
"Si sabemos que las cosas no están tan definidas, que todo no tiene porqué ser del mismo modo, que nuestra influencia en el universo puede ser mucho más fuerte de la que nos pensamos, ese conocimiento puede empujarnos también a tener una manera diferente de pensar y de reaccionar ante muchas situaciones cotidianas".

-Entonces, ¿con nuestra manera de mirar estamos afectando al mundo que nos rodea?

-Mucho más de lo que pensábamos hasta ahora. Hasta el momento teníamos la visión de los grandes engranajes de un reloj en el que ya está todo hecho y construido. Sin embargo la física cuántica es apasionante porque nos muestra un mundo que se está creando a cada instante.
-Según lo que dices, al observar la partícula, ésta se define. ¿Qué sucede ahí? ¿La partícula tiene conciencia o el observador influye sobre ella?
-La verdad es que esta cosa tan extraña que nos está definiendo la física cuántica, todavía está en discusión y pasa quizás más a la filosofía o metafísica que a la física en sí. Muchos científicos -como el premio Nobel Eugene Wigner- creen que lo que hace que esa partícula se tenga que definir es la consciencia del observador.
-En realidad las partículas no pueden estar en dos lugares a la vez, sino en muchos, dándonos a entender que cualquier realidad es posible...
-Son muchas más, yo siempre pongo dos porque imagino un camino que se divida en dos, pero en física una partícula fundamental puede estar absolutamente en cualquier lugar del espacio.
"La física cuántica es apasionante porque nos muestra un mundo que se está creando a cada instante".
-Entonces en el mundo cuántico, conviven todas las posibilidades...
-Efectivamente. Ahí está. Todo lo que es posible, está sucediendo al mismo tiempo.
-Hablemos ahora del Entrelazamiento: "En el instante del Big Bang el origen del Universo, todas las partículas nacieron juntas y, por lo tanto, entrelazadas. Todo lo que existe en el Universo se ha formado a partir de aquellas partículas." ¿El Amor o la Unidad, que sólo se entiende con connotaciones religiosas, tiene entonces una base científica, siendo algo más lógico que sobrenatural?
-Se puede hacer una analogía muy bonita. No puedo entrar a decir que la física cuántica demuestre cualquier tipo de creencia religiosa porque entraríamos en un campo muy discutido en el que, de momento la ciencia no está suficientemente madura como para enfrentarse a demostraciones de carácter de fe. De todos modos, estoy totalmente de acuerdo contigo en pararse a reflexionar en que esta última energía es el Amor, efectivamente.
-Sin embargo, aunque uno puede mentalmente elegir no vivir esa unidad, está dando la espalda a la realidad...
-Diría que estás yendo contra ti mismo, sí. Estamos todos mucho más interrelacionados con todos de lo que nos pensamos. Absolutamente todas las partículas de las que estamos formados surgieron en el Big Bang, cuando se creó este universo, por tanto estamos interrelacionados desde ese mismo punto. Supongo que si tuviésemos esta visión, seríamos más cuidadosos con la naturaleza, la gente que nos rodea...
Física cuántica y cotidiana. Sonia Fernández-Vidal, física"Nuestro cerebro funciona como un ordenador y cuando le das un mensaje, reacciona a él. Si enfocas la pregunta de un modo negativo, no esperando encontrar una solución, te quedas encerrado en un registro que no te permite encontrar esa solución. Por eso insisto en que es importante que hagas las preguntas correctas si quieres llegar a algún sitio".
-Nos recuerda en el libro que la luz es a la vez una onda y una partícula, pudiendo funcionar como ambas. Y nosotros, ¿qué somos?
-Pues ondas y partículas al mismo tiempo. En 1905, Albert Einstein en uno de sus artículos por el que ganó el Nobel de Física precisamente lanzó esta idea de que la luz son ondas y partículas al mismo tiempo. Unos pocos años más tarde Louis de Broglie en su tesis doctoral -que de hecho fue apoyada por Albert Einstein- defendió que no sólo la luz tenía estas propiedades tan raras y especiales, sino que los electrones o las partículas de las que nosotros también estamos formados, también pueden ser ondas y partículas al mismo tiempo.
-Entonces tenemos que cambiar nuestra manera de vernos...
-Efectivamente, porque somos ondas y partículas al mismo tiempo. Y podemos actuar como partícula o como onda. Existe una probabilidad de que toda tú, como onda que eres, aparezcas en Júpiter una mañana al despertarte. El tiempo que tendrías que esperar para que ello sucediera sería mayor que el que tiene el universo, pero existe esa posibilidad. Ello abre tu mente a muchas posibilidades y amplía el horizonte de tu vida.
-¿En qué se basa la percepción de nuestro mundo si lo que vemos es fundamentalmente espacio vacío o si realmente no tocamos las cosas...?
-Hace un tiempo leí que en Monza (Italia) habían prohibido las peceras redondas, argumentando que eran una crueldad para los peces porque veían una realidad completamente alterada. Sin embargo yo pensé que aunque tenían una visión deformada, era coherente para ellos. En realidad nosotros también estamos metidos en otra pecera en la que estamos observando y aceptando la realidad del mundo que nuestros sentidos y nuestro cerebro interpreta sobre el mundo que nos rodea. Cuando entramos en el tema de qué es la realidad, la física cuántica nos destroza todos los mitos y creencias que hemos ido acumulando durante años.
"Absolutamente todas las partículas de las que estamos formados surgieron en el Big Bang, cuando se creó este universo, por tanto estamos todos interrelacionados desde ese mismo punto. Supongo que si todos tuviésemos esta visión, seríamos más cuidadosos con la naturaleza, la gente que nos rodea..."
-La física cuántica (microcosmos) se rige por unas leyes y la clásica (macrocosmos) por otras, no están unificadas y sin embargo nosotros sí nos movemos en un mundo unificado, sin fracturas. ¿Cuál es su apuesta personal por la unificación?
-Ahora hay una teoría que está volviendo a coger mucha fuerza y es la de las supercuerdas. Se está yendo a once dimensiones -en vez de en 3D vivimos en once dimensiones-, y está intentando unificar todas las fuerzas y teorías que existen sobre el universo. Pero yo creo que poco a poco, no sé si en esta dirección u otra, vamos a ir acercándonos a una teoría final que cumplirá el sueño de Albert Einstein.
-Trabajando en el Laboratorio Nacional de Los Alamos (LANL) en un proyecto sobre decoherencia e información cuántica, reflexionó sobre las consecuencias y responsabilidad de sus investigaciones. ¿Hasta qué punto hay que experimentar y cuándo aplicar la humildad, ya que desconocemos lo que podemos alterar?
-En Los Alamos fue donde se construyó la primera bomba atómica, en el Proyecto Manhattan. La ciencia es un arma de doble filo. Nos puede aportar muchísimo conocimiento: puede servirnos para ampliar mucho nuestras consciencias como seres humanos y saber que estamos mucho más interrelacionados, ampliando esa consciencia de unidad con toda la humanidad, la naturaleza, incluso todo el cosmos; y paralelamente también nos proporciona grandes fuentes de energía que a la vez pueden ser utilizadas como grandes armas. La elección es de todos los seres humanos, dependerá de nosotros qué uso le queremos dar a todo este esfuerzo y conocimiento. Yo soy optimista. Creo que el ser humano acabará desarrollando -y de hecho lo está haciendo cada vez más- su parte de consciencia, de convivencia , que nos va a ayudar a vivir mucho mejor. Δ
Física cuántica y cotidiana. Sonia Fernández-Vidal, física