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Opinión Opinión Un alegato de ficción de Bin Laden ante el tribunal que debería juzgarle

Un alegato de ficción de Bin Laden ante el tribunal que debería juzgarle

Escrito por Carlos Martínez 05 Mayo 2011
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Si Bin Laden hubiera podido tener un juicio y la posibilidad de declarar ante un juez podría haber dicho cosas como las siguientes. Así, quizás, se pueda entender mejor por qué el líder islámico solo podía ser capturado muerto: "Su Señoría, no reconozco la legitimidad de este tribunal ante el que estoy siendo juzgado, sólo Iacepto el juicio de Alá, o si lo prefieren, de su Dios. Pero antes de dictar su veredicto debería escuchar mi historia como muyahidin.
Era el año 1979, un gobierno comunista gobernaba Afganistán que había sustituido a una monarquía aliada del imperio norteamericano. Ese mismo año, el 2 de julio, el Presidente de Estados Unidos Jimmy Carter firmó un decreto por el que se autorizaba la creación de una guerrilla anticomunista en Afganistán. El plan para desalojar a los ateos del gobierno de Kabul se denominó Operación Ciclone.
Los agentes de la CIA recorrieron todos los países árabes para reclutar muyahidines, seguidamente los financiaron, armaron y entrenaron. Yo fui reclutado por ustedes, recibimos fondos y armamento, tanto directamente de EEUU, como de nuestros amigos comunes en el gobierno y ejercito de Pakistán.
Además de los dólares provenientes del gobierno norteamericano, también nos financiamos con dinero que obteníamos del tráfico de opio que nosotros controlábamos con la tolerancia de su agencia anti-drogas (DEA).”Actué bajo las ordenes de su gobierno para expulsar a los infieles de tierras musulmanas. Me declaro culpable de continuar esta misión hasta completarla”. Aquellos años fueron los de mayor tráfico de heroína en todo el mundo.
Bajo su aprobación y amparo, yo junto con mis correligionarios luchamos contra el gobierno comunista e infiel de Kabul. Además nos propusimos; devolver a las mujeres afganas a su situación anterior. Para ello matábamos profesoras, maestros, pusimos bombas en escuelas, envenenamos a cien adolescentes de 14 a 18 años en un liceo femenino en Kabul. No cejamos hasta que no hubo ninguna mujer en una escuela en Afganistan.
Occidente no puso ningún límite u objección a nuestra guerra santa. En Junio de 1982 emboscamos a un grupo de mil jóvenes voluntarios del Partido Comunista que se dirigían a trabajar al valle de Panjshir, murieron la mayoría de ellos.
También atacamos cines y derribamos aviones civiles, con este tipo de acciones armadas murieron cientos de mujeres y niños inocentes. Nadie nos condenó por terroristas, justo al contrario, entonces los gobernantes occidentales y sus medios de comunicación nos llamaban “Luchadores por la Libertad”. Incluso Silvestre Stallone se unió a nosotros, en la ficción, para protagonizar “Rambo III” , en cuya película nosotros, los muyadines, eramos los héroes y los infieles comunistas eran “los terroristas”.
Actué bajo las ordenes de su gobierno para expulsar a los infieles de tierras musulmanas. Me declaro culpable de continuar esta misión hasta completarla. Mi rebeldía hacia su país comenzó cuando no me permitieron resolver el problema en que se convirtió Sadam Husein (otro antiguo aliado del imperio americano). Cuando Sadam invadió Kuwait, ustedes ocuparon mi patria y no tuve más opción que luchar para expulsarlos de tierra santa con los mismos métodos que la CIA me enseñó.
Usted me dirá que los atentados que me imputan del 11-S, 11-M, etc... fueron desproporcionados, que se atacó objetivos civiles, que murieron miles de víctimas inocentes. Es cierto, pero ¡que pocas son esas víctimas si se las compara solamente con Hiroshima y Nagasaki! Nosotros, los muyadines somos unos simples aprendices de terroristas comparados con su ejercito o con la CIA.
Espero señor juez que dicte sentencia conforme a su conciencia. Usted debe aplicar sus leyes, leyes que deberán ser aplicadas con la misma severidad para hechos similares. Por eso, y si me lo permite Su Señoría, déjeme que termine preguntándole por qué el terrorista soy yo y no su presidente". Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 Rogelio 10-05-2011 17:06
Ni llevan razón los unos, ni los otros. Me niego a aceptar que no sea posible erradicar la violencia brutal aunque la Historia de la humanidad esté marcada por ella de tal manera que ya estamos inclinados a pensar de que está indisociablemente unida a la condición humana. Es realmente raro que un Nobel de la Paz ordene un asesinato al estilo hollywoodense sin que un grito de indignación y protesta por tal atrocidad recorra las altas esferas gobernantes del mundo entero, sino todo lo contrario, lo aplauden, llegando incluso al extremo de manifestar su alegría por la muerte de un ser humano, como lo hizo, quizás de forma precipitada e irreflionada, la canciller alemana Merkel. Ni el ogro terrorista ni el otro han aportado algo esencialmente favorable a la evolución humana. El uno eligió la vía de la violencia obcecado por una falsa interpretación de sus doctrinas de la fe que profesaba, el otro no quiso irle a la zaga no pensando en la función ejemplificadora que tiene ante el resto de la Humanidad. Hay que constatar que hoy en día los gobernantes están bastante más dispuestos a utilizar el lenguaje de las armas que en los tiempos no tan remotos de la guerra fría, con tal de que estén respaldados por alguna de las potencias mundiales, por lo cual diría que la humanidad está desandando el camino y sólo espero que una imprudencia magna de los políticos no nos haga volver a la Edad de Piedra.
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