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Editorial Editorial La auténtica vida

La auténtica vida

Escrito por Fusión 24 Marzo 2011
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Constantemente repetimos la palabra “vivir”. Soñamos con “vivir más”, con “vivir mejor”, con “vivir sin preocupaciones”, etc. Es lógico que así sea porque toda nuestra consciencia gira en torno a la vida, y permanecer vivos es nuestro gran objetivo. Pero ¿de qué vida hablamos?
En realidad existen muchos niveles de vida, pero todos ellos los podríamos agrupar en dos: la Vida interna y la vida externa. Los seres humanos somos una combinación de espíritu o esencia y de materia o forma. Ambos están fusionados hasta el punto de que la auténtica definición de materia es “espíritu que reduce o aminora su vibración”.
Dicho de otra forma, si la energía espiritual, existente en una dimensión superior, disminuye su intensidad vibratoria,  el resultado  final es lo que conocemos por materia o forma.
La consciencia del ser humano, en general, se limita a su realidad como materia, aunque eso es sólo una mínima parte de lo que somos. Pero nuestra realidad como materia es lo que la mayoría entiende como vida, y la finalización de ese tiempo es lo que se interpreta como muerte.
En realidad, lo que ocurre es que nos movemos por los dos niveles de vida, la interna y la externa, y alternamos ciclos experimentando en la materia con ciclos “reciclando” las experiencias y preparando nuestro próximo tiempo en el mundo físico.
Pero podemos acceder desde nuestra conciencia material a la auténtica Vida, a nuestra realidad espiritual. De hecho, ese es el gran objetivo de vivir en la materia, conseguir trascender sus “condiciones”, sus “cadenas”, sus “limitaciones” y poder ir detrás, más adentro, y conectar con lo que en realidad somos y con lo que mueve y alimenta todo lo que existe en el plano físico o material.
Basar nuestra vida aquí, en este plano, en conseguir objetivos tales como enriquecerse, tener más poder, vivir mejor, etc., es perseguir fantasmas que, aunque aparentemente puedan parecer reales aquí, no significan nada en el otro nivel, no existen allí, con lo cual habremos perdido el tiempo y malgastado la energía.
Conectar con la auténtica Vida, es “enchufarse” a una realidad tan rica, tan impresionante, tan llena de vidas, que nunca más podrás volver a conformarte con los “atractivos” de la vida en la materia. Además, es entrar en nuestra realidad, en lo que en verdad somos, en lo que hace que podamos existir en el mundo de la forma.
La energía que hace posible la vida física proviene de la Vida interna. Cuando esa energía es alterada, o desviada, o encuentra dificultad para llegar a su objetivo, entonces sobreviene la enfermedad y luego la muerte.
Lo que en realidad somos, como especie o como individuos, está en nuestro código genético. Pero, ¿de dónde se alimentan energéticamente nuestros genes? ¿De dónde reciben su energía? ¿Cuál es la “central eléctrica” que les suministra energía?
La respuesta está en la Vida, en la verdadera Vida, que es una realidad en otro plano dimensional y que es la responsable de nuestro diseño y evolución.
En estos tiempos, la humanidad, en general, está en condiciones de dar un paso, un paso dimensional, un paso evolutivo. Lo que siempre hemos catalogado como “vida”, no sólo no nos satisface ya, sino que nos está perjudicando. Vivir para satisfacer nuestras necesidades físicas solamente, y a pesar de que existen grandes sectores de humanidad para quienes ese es su obligado y único objetivo por culpa del egoísmo humano, ya no cubre nuestra necesidad espiritual, porque la consciencia de la Vida espiritual, de la auténtica Vida, es mayor cada día y abarca a más seres humanos.
Necesitamos un cambio, necesitamos ver y comprender detrás para poder transformar nuestra sociedad y cambiar lo que no sirve, lo que no es útil.
Cuando esa necesidad está latente es porque se aproxima un cambio, un paso evolutivo, y éste será una realidad en poco tiempo, y exigirá a aquellos seres humanos que ya experimentan la necesidad, que colaboren mental y físicamente para abrir los ojos y las mentes a todos aquellos que así lo sientan y lo deseen.
La vida en la forma física necesita ya ser un reflejo más real de la Vida interna, de donde todos emanamos y de donde surgió nuestro diseño físico. Nuestros cuerpos, sobre todo nuestros cerebros, tienen una capacidad infinitamente superior a la que usamos. Eso quiere decir que tenemos un vehículo que puede dar mucho más de sí, que puede desarrollarse mucho más y permitirnos alcanzar niveles de experiencias ahora impensables. Sólo hace falta que nuestra conciencia se traslade al nivel de la consciencia, que conectemos con las “vidas” que conforman nuestro interior, nuestros órganos, nuestro cerebro. Sólo necesitamos dar un paso hacia dentro y poder ver y comprender que todos somos Uno, que formamos parte de un Todo o, lo que es lo mismo, de una Vida superior que lo abarca y lo compenetra todo.
No es difícil, simplemente es mirar en otra dirección, es dejar de obsesionarse con el exterior y mirar, buscar, investigar, en nuestro interior.
Tal vez a algunos les pueda parecer que eso no es tan sencillo, pero si comprenden que todo lo que implica su vida y su relación con el exterior es la consecuencia de sus propias creaciones, entonces entenderán que no es difícil transformarlo, puesto que fue cada uno quien lo diseñó. Esa es nuestra potestad de crear, y también nuestra libertad.
Tenemos, todos, la capacidad de cambiar radicalmente de vida cuando queramos. Sólo es necesario necesidad y decisión.
Muchos lo hacen, aquellos que comprendieron que están viviendo una ilusión, una mentira que les tiene atrapados.
La verdadera Vida nos permite poder experimentar  y aprender en libertad, porque esa es una de las razones por la que existimos. La otra vida, la de aquí, nos permite muy pocas opciones y a cambio siempre nos exige algo a cambio.
Además, no hace falta irse a ninguna parte, a otro planeta o subirse a un asteroide. Donde estamos, donde “vivimos”, tenemos siempre a mano las dos “vidas”, sencillamente porque la material nunca podría existir sin la espiritual.
Sólo hay que ser valientes y dar el paso. Sólo hay que saber ver detrás, y quien aun no sabe, puede aprender. Y para aprender sólo hay que creer. Y para creer sólo hay que usar la lógica, porque no se trata de creer a “alguien” en concreto, sino a aquello que nuestros sentidos nos pueden transmitir y nuestra “voz interna” nos ratifica.
Es fácil,  y ya son muchos los que  pueden decir que merece la pena.
Animo. Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 Joan Antoni 29-03-2011 12:32
Buenos dias. He leido el escrito y valoro muy positivamente el concepto señalado en él. Ciertamente seria como un resumen después de haber leido mi libro "Cuestionar o interpretar a Dios, en Mente" de la editorial "La Busca" presentado el 12-4-2010 en la libreria Catalònia de Barcelona (puede que en estos momentos no se encuentre, pero para las personas interesadas se pueden pedirlo a través del correo electronico). Bien, estoy de acuerdo con lo citado en el escrito, y con los respetos añado, que el TODO citado, es quien contiene la matèria visible y vida viviente, siendo manifestación constante de vida, por ello: es energia; por ello: es MENTE; y "ES" siendo el sentir espiritual que cada cual percibe interiormente a través de su religiosidad. Para poder comprender ésta sensación tan sencilla y compleja, además de particular por sentirla de manera espiritual, y que nos une a todos los seres vivientes, una de las pautas y mi punto de vista es entrar dentro de la comprensión de la física cuántica. Gràcias.

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