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La vida renacida. Isabel Palomeque

Escrito por Marta Iglesias 09 Febrero 2011
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El 28 de febrero de 2004, Isabel Palomeque tenía 24 años y cursaba un postgrado de enfermería. Esa noche, un ictus cerebral hizo que sus sueños se esfumaran, pero tras trabajar duramente en su recuperación, reescribió su vida en el mundo de la danza.
Cedida por Isabel Palomeque
"La gran frase 'el resto de mi vida' perdió todo su sentido aquella noche en la que mi cerebro, probablemente afectado desde mi nacimiento, comenzó a sangrar. La hemorragia se llevó por delante lo más preciado, mis neuronas, y con ellas, mi independencia -al menos de forma temporal- y el proyecto vital en el que había estado trabajando hasta el momento (...).
Sobreviví al ataque, al coma, a las infecciones y al aislamiento que fueron los auténticos protagonistas de mi vida en los meses siguientes. Isabel había quedado atrás, tal como yo la había conocido hasta entonces. El rostro que se miraba en el espejo y se reconocía con satisfacción había muerto y, en su lugar, aparecía otra persona, dolorida, deforme, inválida y, sobre todo, envejecida (...).
"Acepto mis limitaciones y trato de vivir con ellas pero, si me preguntas por mi sueño, mi deseo oculto más profundo, es que la ciencia avance lo suficiente para un día despertar sin tener que soportar esta maldición bíblica"
Había crecido de golpe, pasando por mi muerte y mi resurrección, y lo que tenía por delante sólo dependía de mí y de la lucha que estuviera dispuesta a plantar desde aquel momento".
Han pasado siete años, y en ellos Isabel Palomeque y su familia han vivido siempre en pos de nuevos tratamientos que eviten que sus células nerviosas se apaguen para siempre. El inconformismo y la constante disciplina han sido sus mejores armas. Hoy, gracias al baile ha conseguido recuperar una vida con objetivos, que desgrana en el libro Alta Sensibilidad (Plataforma Editorial).

Ictus al alcance de todos

-¿Para quién has escrito el libro?
-He tratado de plasmar mis sentimientos mientras he ido viviendo este terrible proceso. Estoy segura de que será interesante a pacientes, familiares y profesionales que se encuentran inmersos en el problema. También creo que quizás sorprenda y lleve a alguna reflexión a quienes ven de lejos una situación similar y piensan que son ajenos a sufrirla.
-¿Qué te ha supuesto recrear y revivir para el libro estos seis años de esfuerzo personal?
-Al principio una cierta incomodidad. Pero la excelente comunicación con Mónica, que escuchaba pacientemente mis comentarios y les iba dando forma, convirtió el trabajo en una extraordinaria experiencia que me alegro haber emprendido.
-¿Qué importancia tienen el impulso, cuidado y apoyo constante de tus familiares y amigos?
-Fundamental. Al contestar estas preguntas casi puedo hacerlo hoy con una cierta objetividad, pero he vivido momentos de depresión y desesperación. En ellos, una palabra de apoyo  de mi familia o de algunos amigos fue algo vital en la evolución de mi enfermedad.
Escaner cerebral"La recuperación de un ictus no es un proceso lineal. Los avances iniciales son generalmente espectaculares pero, al cabo de unos meses, se ralentizan y, en muchos casos producen un profundo desánimo en el paciente y en sus familiares. Creo que nunca hay que perder la ilusión en mejorar"
-Por lo que se deduce de tu experiencia, en ocasiones los médicos no saben cómo ayudar a un paciente que ha sufrido ictus. ¿Qué recomendaciones les darías a estos profesionales médicos o a familiares que desean ayudar en la recuperación?
-Las cosas han cambiado en los últimos siete años. Actualmente existe un protocolo especial llamado “Código Ictus” que, si se aplica correctamente, salva muchas vidas y evita muchas graves secuelas. La evaluación de la situación y, sobre todo, la rapidez de la actuación médica son la clave para minimizar los daños del AVC (accidente cerebrovascular).
Los familiares o los amigos que se encuentren presentes en el momento del AVC son también fundamentales para detectar los síntomas y pedir auxilio alertando de lo que se intuye podría ser un Ictus. La divulgación de los síntomas de un ictus entre la población es lo que puede ayudar en este caso.
En cualquier caso, tener la desgracia de verse afectado en un fin de semana o en los comienzos de periodos vacacionales, quizás puede ser todavía un problema.
En mi caso, desgraciadamente, el proceso no siguió este protocolo en lo que se refiere a la rapidez. El accidente tuvo lugar a las 11 de la noche y el diagnóstico se estableció a las 8 de la madrugada exigiendo una craneotomía de urgencia con las secuelas que no quiero repetir.
-Para orientar a quienes están perdidos y desean avanzar: ¿Qué consideras fundamental para no perder capacidades por falta de uso?
-Resulta fundamental comenzar los ejercicios de fisioterapia neuronal de inmediato. Evitar la disfunción muscular ya que, muy posiblemente, parte de las lesiones sean reversibles y, cuando se vaya recuperando la parte no necrosada de la masa neuronal, la musculatura debe estar en condiciones de responder.
El mismo razonamiento es básico cuando los daños han originado estados de afasia. En este caso la logopedia a cargo de buenos profesionales da importantes resultados.

El tiempo sin tiempo

-Hasta que te viste en el espejo creías en la posibilidad de una pronta y total recuperación, debido a tu corta edad. ¿De qué modo es mejor enfrentarse a la realidad, de modo que ello no te hunda, sino que te impulse a continuar?
-Es imposible dar una norma. Ante el trauma que representa un ictus cada persona responde diferente en función de su edad, de su preparación, de su forma de ser, de su necesidad económica, de sus cargas familiares, etc… En cualquier caso no podemos evitar pasar por las tres fases conocidas: rechazo, aceptación de la realidad y adaptación a la sociedad. Aquí es donde familiares, amigos y profesionales deben derrochar comprensión y paciencia para ayudanos a superar estos difíciles estadios.
-En un mundo tan desconocido como el del cerebro, ¿Cómo orientarse en la dirección más efectiva y no vivir en una montaña rusa de esperanzas y decepciones? De hecho tú perseguiste todo tipo de terapias que te diesen alguna solución...
-Tampoco tuve ninguna orientación real. Sólo intuición y constancia en los diferentes tratamientos sin caer en la desesperación cuando los resultados de muchos de ellos quedaban lejos de la esperanza puesta.
La vida renacida. Isabel Palomeque. Plataforma Editorial"Ante el trauma que representa un Ictus cada persona responde diferente en función de su edad, de su preparación, de su forma de ser, de su necesidad económica, de sus cargas familiares, etc…"
-Para avanzar, ¿hasta qué punto hay que emplear la aceptación -que no el conformismo- y hasta dónde la rebeldía?
-Cada mente es diferente y, cuando está dañada por una lesión cerebral, los comportamientos y reacciones humanas pueden ser aún más imprevisibles. Posiblemente haya personas pera las que la aceptación no llegue nunca, y otras que no lleguen nunca a rebelarse. En cualquier caso, rebeldía inicial y aceptación son en realidad fases del mismo proceso.
-Cuando se llega a un proceso en el que ya no se avanza... ¿es necesario replantearse todo y buscar una nueva dirección?
-La recuperación de un ictus no es un proceso lineal. Los avances iniciales son generalmente espectaculares pero, al cabo de unos meses, se ralentizan y, en muchos casos producen un profundo desánimo en el paciente y en sus familiares. En esos momentos los pequeños avances aún posibles exigen tratamientos muy especiales y concretos, mucha dedicación, esfuerzo económico excesivo en muchos casos, pero también conllevan alta probabilidad de no acertar y entrar en periodos depresivos. Creo que nunca hay que perder la ilusión en mejorar. Yo, por lo menos, no la he perdido y seguiré intentándolo.

Reconstrucción y futuro

-¿Cómo ha sido la reconstrucción de ti misma a través de la danza?
-Me ha abierto un horizonte nuevo. Siempre me gustó bailar, pero hacerlo siendo hemipléjica superó todas mis previsiones y las de mis amigos. Nunca agradeceré suficiente a Jordi Cortés, el que me buscara para ese proyecto de danza contemporánea integrada. Ahora lo que me gustaría es que pudiera dar continuidad a esta opción artística con otros proyectos similares pero, por lo visto, la economía del país no está para dibujos.
-Pretendes ingresar para probar el método que a través de la hormona del crecimiento emplea el doctor Jesús Devesa en el proyecto Foltra. ¿En qué estado se encuentra tu proceso con esta terapia y qué esperanzas tienes en ella?
-No tengo respuesta a esta pregunta porque aún no he comenzado. Sólo tengo la ilusión de comenzar ese tratamiento con una persona que, cuando he tenido ocasión de conocer, me ha parecido un hombre bueno y un profesional entregado a tratar de hacer el bien a personas desesperadas. Es un tema complejo, pendiente de la homologación oficial pero que ha dado resultados positivos en algunos casos sin conocerse efectos secundarios negativos. ¿Por qué no probarlo?
www.photl.com"La danza me ha abierto un horizonte nuevo. Siempre me gustó bailar, pero hacerlo siendo hemipléjica superó todas mis previsiones y las de mis amigos. Nunca agradeceré suficiente a Jordi Cortés el que me buscara para ese proyecto de danza contemporánea integrada"
-¿Isabel y Lebasi -la persona que se veía en el espejo tras el ictus- ya se han fundido en una nueva persona? ¿Qué es lo que más valoras de ella?
-Aunque no puedo olvidar aún mi pasado, debo confesar que yo me voy encontrando día a día bastante cómoda tal y como soy ahora. La valoración de cómo es la actual Isabel la dejo a los demás.
-Aunque has afirmado que vives un presente continuo, ¿cuál es el sueño personal al que no quieres renunciar para cumplir en un futuro?
-Vivo realmente el presente. Acepto mis limitaciones y trato de vivir con ellas pero, si me preguntas por mi sueño, mi deseo oculto más profundo, es que la ciencia avance lo suficiente para un día despertar sin tener que soportar esta maldición bíblica. Δ


 

Comentarios   

 
0 #1 Andrès Meyer 09-03-2012 15:34
hola,Isabel,soy un uruguayo de 50 años al que hace 28 meses le sobrevino una trombòsis y eres mi luz para emular,aunque he recuperado mucho,me falta la motricidad fina del brazo,y mano,un beso desde Montevideo-hasta la hakama,no pararè(ver aikido),arriba a los/las amigos/as que padecen èsta tremenda situaciòn!!!!les abrazo con cariño,ARRIBA!!!!
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