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Editorial Editorial 'Caos y Kaos'

'Caos y Kaos'

Escrito por Fusión 10 Diciembre 2010
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'Caos y Kaos' 4.8 out of 5 based on 57 votes.
Cada día que pasa nos adentramos más y más en el Caos. Es como un regreso inconsciente al origen, una vuelta al desorden absoluto, solo que ahora es una vuelta generada e impulsada por el ser humano.
El Caos es el hijo pequeño de Kaos. Es el que se encarga de transmitirles a los hombres aquello de “si no queréis media taza, ahí tenéis taza y media”. Es el que utiliza el egoísmo, la codicia, la envidia y demás miserias de los hombres para crear con todo ello un “programa” que posee la capacidad de devorarse a sí mismo, de autodestruirse.
Su padre, Kaos, fue el creador del Programa Original, un infinito abanico de posibilidades en las cuales el hombre, el ser humano en construcción, puede experimentar, crear, renovarse y, como fin último, desarrollar una mente poderosa.
Kaos tan sólo puso una condición a la especie humana: “Si queréis llegar a ser Dioses tenéis que vivir sobre la base del Amor, de la Unidad, de la Fraternidad. Si así lo hacéis, todo lo demás, lo nunca imaginado, será vuestro”.
Con esa premisa, Kaos dotó al hombre de una capacidad ilimitada y de algo muy valioso y único, el libre albedrío, el poder de tomar decisiones libremente. Luego, dejó que todo siguiera su curso, y que su hijo, Caos, fuera el “vigilante” de la especie humana, y también el encargado de hacerles saber cuándo se estaban desviando de su objetivo e incumpliendo la condición establecida.
Si las decisiones de los seres humanos son equivocadas, es Caos quien se encarga de devolver al hombre el fruto de sus actos multiplicado por cien. Con ello intenta conducir al hombre hacia la reflexión, hacia el autoanálisis, mostrándole con toda crudeza el resultado de sus actos.
Caos pretende que el hombre comprenda que todo lo que le ocurre son las consecuencias de sus creaciones, de sus decisiones. Caos pretende que el hombre recuerde la razón de su existencia, que no es otra que experimentar, aprender, evolucionar y convertirse, con el tiempo, en una nueva criatura, dotada de mente y de libertad, pero sometida a una Ley, a una condición inquebrantable: La Unidad, el Amor.
Pero el ser humano aún no ha despertado, aún no reacciona, y sigue creando causas que luego generan efectos que se vuelven contra sí mismo, contra la especie humana. Está inmerso en un círculo vicioso de ceguera y mentira, con sus consecuencias.
En realidad, es tan sencillo hacer lo correcto, es tan sencillo amar, es tan sencillo desarrollar una actitud de vida basada en las correctas relaciones humanas, que resulta difícil comprender porqué siempre, una y otra vez, se cae en la misma trampa. Es como si la misma inercia de la vida hubiera atrapado al ser humano en un remolino de sinsentidos, de absurdos, de inconsciencia. O tal vez que el ser humano aún no comprendió, y por tanto no valoró, el enorme potencial que lleva en su interior y que está esperando a ser liberado cuando viva en Unidad con los demás y con toda la Creación.
De momento, su única reacción es culpar a los demás de sus “desgracias”, de sus males, sin darse cuenta que él mismo los generó y que, por tanto, posee también la capacidad de rectificar. Pero espera que “alguien” venga al rescate y solucione sus problemas.
Más eso no puede suceder, sencillamente porque nadie puede hacerlo, porque cuando se vulnera la Ley, la Ley actúa.
Al igual que no se puede sobrevivir en la selva sin tener en cuenta a la selva, que no se puede sobrevivir en el desierto sin tener en cuenta al desierto, tampoco se puede sobrevivir en el planeta Tierra sin tener en cuenta la razón de ser del planeta Tierra, sus condiciones para la vida, sus Leyes, su energía vital.
Y en el planeta Tierra el hombre es como un niño absorto con su “juguete” favorito, el libre albedrío, el poder de tomar decisiones con total libertad.
Pero ese “juguete”, que es un Don divino, no es para jugar, sino para aprender a ser creador. Si eso  no se tiene en cuenta, entonces sobreviene el desastre, la fatal consecuencia del uso indebido de ese Don.
Ahí es donde interviene Caos, para mostrarle al hombre los resultados desastrosos de sus creaciones. Como consecuencia, el hombre vive dolor, pero el dolor puede ser el revulsivo para comprender y rectificar o el desencadenante del bloqueo mental y la consiguiente anulación de la capacidad de tomar decisiones. Así ocurrió siempre y así sigue siendo aún.
Ahora nos acercamos al final de un ciclo, por eso Caos está más activo que nunca. Las consecuencias nefastas de las acciones humanas se multiplican por todas partes y en todos los niveles de la vida. El dolor también se multiplica y la impotencia para rectificar el camino cada día es mayor.
La humanidad se encuentra en caída libre, y nada parece poder evitarlo.
Algunos hombres están empezando a comprender la razón de tanto desastre. Incluso la ciencia está descubriendo, con sus propios métodos, que todos estamos formando parte de una Red inmensa que nos vincula y que nos hace dependientes los unos de los otros. Estamos verificando y empezando a comprender lo que nuestros antepasados ya sabían, que la familia humana es un Todo, que todo lo que pensamos, sentimos y hacemos nos afecta a todos. Es otra forma de constatar que estamos bajo la Ley de Kaos: la Unidad, el Amor.
Quebrantar esa Ley tiene su precio, y eso, tan sólo eso, es el error a corregir.
Una minoría se esfuerza en recordar a la mayoría que vamos hacia un desastre global. Ya ocurrió antes y volverá a ocurrir.
Volveremos a empezar un  nuevo curso basado en el aprendizaje del uso correcto de la libertad y de la capacidad de crear. Pero no empezaremos desde cero, aunque nadie puede estar seguro de poder formar parte de ese nuevo curso.
Mas en el diseño de Kaos no existen culpables. Es cada uno quien decide el dónde, el cómo y el cuándo. Cada uno está donde quiere estar y cada uno estará donde el fruto de sus decisiones le hayan colocado.
La Justicia es la misma para todos. Quien se deja influenciar es porque así lo decide. Quien influencia es porque así lo decide. Quien ignora la Ley del Amor es porque así lo decide. Quien abusa de su poder es porque así lo decide.
En Kaos no hay culpables, pero tampoco inocentes, porque cuando un ciclo se cierra es porque todos ya conocen la Ley y cada uno tomó su decisión. Y Kaos respeta y actúa sobre esas decisiones.
El poder de tomar decisiones, con el que Kaos dotó a la especie humana, es la clave que conduce a una u otra actitud.
El ser humano sueña, desde siempre, con la Libertad. El ser humano debe comprender que, desde siempre, la ha estado utilizando, porque siempre fue libre para crear y tomar decisiones.
Por ello, cada uno es el generador de sus actos, el creador de su vida, y el que vive las consecuencias positivas o negativas de ello.
Así fue dispuesto, así funciona y así está bien.
Mientras, Kaos aguarda y Caos vigila y aplica justicia. Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 J.B. 02-05-2011 01:44
Muy buena revista, unos editoriales notables, he cogido notas de ellos, normalmente solo leo, y las pasaré a los conocidos para que vean el contenido "real" de los artículos y editoriales.
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