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Otros ¡Mira que Guay...! Cuestión de humildad y de respeto

Cuestión de humildad y de respeto

Escrito por A.F. 10 Septiembre 2010
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Cuestión de humildad y de respeto 4.8 out of 5 based on 17 votes.
En dos días, dos, la roja de fútbol y la roja de baloncesto se estrellaron contra la cruda realidad. Ambas campeonas del mundo, ambas admiradas y temidas, ahora ambas vulnerables y tocadas ¿Por qué? ¿Qué conclusiones hay que sacar?
En primer lugar porque ser campeón del mundo exige un cambio de mentalidad. No es sólo ganar más que nadie. También es ser respetuoso con el nivel adquirido y con los aficionados  que sienten y vibran con ese nivel. Hay una imagen que cuidar.
Lo de la roja de fútbol es penoso, lamentable, vergonzoso. Y no porque fueran vapuleados por Argentina, bicampeona del mundo, y ante su público, sino porque el equipo -experimento que Del Bosque sacó de su manga fue una falta de respeto hacia Argentina, hacia los aficionados españoles y hacia todos los que esperábamos un partido acorde a la categoría de ambas. Del Bosque se equivocó rotundamente, y eso, a partir de ahora, es lo que más debe de preocupar.
El evento exigía salir con el equipo titular, sobre todo, repito, porque era lo que exigía el guión, el acontecimiento. Lo demás es pura estupidez.
España es, por primera vez, campeona del mundo, y eso exige una madurez y un respeto a las aficiones. Si queremos que nos respeten y nos valoren de verdad, ahora que hemos alcanzado la cumbre, seamos dignos y dejemos los experimentos para los entrenamientos.
Una selección campeona del mundo no puede provocar, a la primera de cambio, vergüenza y sentido del ridículo, y eso es lo que han dejado como imagen en Argentina.
Hemos tardado muchos años en conseguir un nivel de juego que causa envidia y admiración. ¿Acaso Del Bosque tiene miedo a que se agoten las ideas si se usan demasiado?
Poco nos ha durado la plenitud. Y, en este caso, no es culpa de los jugadores, sino de un entrenador que debería reflexionar sobre la responsabilidad de llevar la estrella en la camiseta.
Del Bosque nos ha birlado un gran partido y nos ha devuelto las sensaciones amargas, sobre todo porque hemos visto lo fácil que es volver a lo mismo, o sea, a lo absurdo. Y todo por una actitud, la suya, que no encaja con la mentalidad que exige ser campeón. Debería de reflexionar sobre el daño que ha hecho a algunos jugadores, como Reina, por haberles echado a los leones sin compasión ni criterio.
En cuanto a la roja de baloncesto, han recibido una buena lección de humildad. Ser campeones exige una actitud de salida, una actitud acorde a su nivel.
Y ellos salieron al campeonato subidos de tono, fallaron estrepitosamente y acabaron saliendo por la puerta de atrás con el rabo entre las piernas.
Tampoco estuvieron a la altura exigida, y no por calidad, sino por falta de respeto a los demás y al nivel exigido. Y también por culpa del entrenador y sus “caprichos”.
La roja de fútbol cayó por tres goles de diferencia. La roja de baloncesto cayó por un triple. ¿Casualidad? Puede ser, pero también puede ser una referencia numérica, para quien le guste estudiar el significado de los números, que indique algo, que evidencie algo, que avise de lo que debe ser comprendido y respetado.
Para terminar, sería justo decir algo sobre los comentaristas de TVE, en el partido contra Argentina. Mientras los aficionados nos hundíamos en el sofá tratando de esquivar la vergüenza, ellos repetían hasta la saciedad lo de campeones del mundo y lo del premio Príncipe de Asturias. Parecía una fotocopia de los tiempos franquistas cuando nuestros deportistas eran la bandera del Régimen y lo mejor que existía en el orbe mundial.
No sé que tiene de malo decir claramente que Del Bosque la había cagado, que estábamos haciendo el ridículo y que ese equipo era una falta de respeto a los argentinos, que había acudido a ver a la campeona del mundo, y a todos los demás.
Somos, seguimos siendo, políticamente-estúpidamente correctos, incapaces de una autocrítica veraz y justa, y bastante simples si piensan que los demás no tenemos ojos, opinión y visión de la realidad. Llamar a las cosas por su nombre es de personas inteligentes, lo contrario es alimentar jilipollas, es fomentar fanatismo estúpido.
Si España, por méritos propios, fue campeona del mundo, ahora hagamos méritos para saber llevar con dignidad la corona y saber respetar a los rivales, a los aficionados y a las normas que el nivel conquistado exige.
En Argentina la roja perdió algo de su imagen,  de su dignidad, del respeto que merecidamente ganó en el mundial. El culpable fue Del Bosque, y ello sólo implica ser fieles a la realidad, a la verdad de lo ocurrido. Todo lo demás es demagogia y disculpas absurdas.
Ahora, lo que toca es aprender a vivir en la cumbre y en eso es evidente que no hay experiencia, sencillamente porque nunca hemos estado en ella.
Y no todo el mundo está preparado para ese reto. Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 LANIDEANT 25-09-2010 02:26
Excelente artículo, estoy completamente de acuerdo en todo lo que dice.
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