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Editorial Editorial Recuerdos

Recuerdos

Escrito por Fusión 23 Julio 2010
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Dijo Lord Byron, famoso poeta inglés, que “el mejor profeta del futuro es el pasado”. Y eso es así, pero el problema está en la pureza de ese pasado, en el recuerdo de ese pasado, en el hecho de que sea un pasado real o que sea una interpretación interesada del pasado.
Los indios, indígenas de América del Norte, han vuelto a recuperar las tradiciones de su pasado y las están enseñando a las nuevas generaciones, porque dicen que un pueblo sin raíces es como un árbol seco. Quieren recuperar las leyendas, las historias de sus antepasados, y quieren transmitirlas de forma oral, a viva voz, tal y como lo hacían en las tribus alrededor de las hogueras.
Por el contrario, la mal llamada “civilización” moderna, ha desconectado del pasado e, incluso, pone todas las trabas posibles a quien intenta actualizarlo. Es la otra cara de la moneda.
Los resultados ya son evidentes. Las nuevas generaciones ignoran lo que costó construir el presente que viven, no valoran los esfuerzos, la lucha, el sufrimiento y, sobre todo, los graves errores cometidos en el pasado que deberían de conocer a fondo para no repetirlos.
Pero, en torno a todo ello, existe algo que debería mover a reflexión, y es la fuerza del recuerdo, el poder del recuerdo, y el hecho de que éste se borre con tanta facilidad.
La humanidad como grupo tiene ciertas cuestiones básicas sin resolver. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
“De donde venimos” tiene que ver con el pasado. “Quienes somos” tiene que ver con el pasado y con el presente. “A donde vamos” tiene que ver con el futuro.
Pero no podremos nunca saber hacia “donde vamos” si no sabemos “quienes somos” y “de donde venimos”.
Los científicos buscan constantemente la respuesta, persiguen el “eslabón perdido” que nos coloque definitivamente en el tiempo y nos ayude a comprender hacia donde vamos. Pero se comete un gran error. Se da por válido el hecho de que la humanidad no recuerde su pasado, se considera algo “normal” cuando en realidad no lo es. Es una anomalía. No existe una razón poderosa que justifique que no recordemos, no existe una razón física, biológica, natural. Un anciano recuerda mejor su pasado, hechos de su infancia, de su juventud, que episodios más recientes de su vida. ¿Por qué la humanidad no?
El mecanismo de la memoria lo graba todo, nuestros genes son el disco duro más poderoso que existe, pero la humanidad no posee recuerdo genético, ¿por qué? ¿Qué o quien ha borrado nuestra memoria genética?
La humanidad actual se basa, se apoya, en interpretaciones que algunos hicieron de acontecimientos del pasado que marcaron y marcan nuestro presente. ¿Y si fueran falsos? ¿Y si fueran intencionadamente tergiversados?
Algunos podrán preguntarse, ¿Para qué se iba a hacer una cosa así?
Muy sencillo, una persona que no sabe quien es, ni de donde viene es mucho más manipulable que otra que conoce su pasado, que tiene raíces. Y con la humanidad como conjunto sucede lo mismo.
Y es mucho lo que hay en juego. Es la libertad y el progreso de la especie humana lo que está en juego. Es la misma identidad del hombre, de la criatura hombre, la razón por la que fue creado, lo que se espera de él y el poder que yace dormido en su interior, lo que está en juego.
Como especie no recordamos, pero como necesitamos los recuerdos nos aferramos a lo “escrito”, a los “libros sagrados”. Pero cometemos un error, un gran error, dejamos que sean otros los que los interpreten. Y no cuestionamos esas interpretaciones, simplemente las acatamos, sobre todo porque nos han enseñado, “educado”, que cuestionar las “verdades” escritas suponía condenarse a los “infiernos. Y aun lo creemos.
Y a pesar de que la más elemental de la lógica nos dice que muchas de las interpretaciones de los hechos ocurridos o atribuidos a nuestro pasado como humanidad y a los personajes, a los protagonistas, son absurdos, simples y retrógrados, pues los damos como válidos y sobre ellos levantamos “verdades” que se convierten en “dogmas” y en “leyes” que acaban creando conflictos, enfrentamientos y dolor entre los seres humanos.
El pasado que nos contaron nos divide, nos separa, nos enfrenta. ¿Cómo puede entonces tener un origen divino?, ¿Cómo puede ser cierto?
Y lo aceptamos a pesar de que tenemos la capacidad de ver y comprender la realidad a través de las interpretaciones. También tenemos la capacidad de intuir las intenciones que existen detrás de esas interpretaciones, que no son otras que la represión, la intimidación, el miedo y todo aquello que vaya en contra del derecho del ser humano a la verdad y a la libertad.
Jesús decía... “la verdad os hará libres”. ¿A qué verdad se refería? Hoy estamos en condiciones de saber que nos hablaba de nuestro pasado como especie, de nuestros orígenes, de la razón por la que fuimos creados y de la manipulación que se hizo de todo ello.
El ser humano, la criatura hombre, vive prisionero de una gran mentira, y esa mentira tiene que ver con el pasado y con el hecho de haber anulado el recuerdo de ese pasado.
Por eso, para recuperar el sentido de nuestra existencia y con ello el camino correcto a seguir, hay que reactivar el recuerdo.
Pero para reactivar el recuerdo existe una condición, una Ley ineludible, y es vivir la conciencia de grupo, sentirnos todos Uno, algo que ya ocurrió en un remoto pasado y que fue “destruido” por el egoísmo y el ansia de poder de unos pocos.
La conocida frase “divide y vencerás”, tiene sus raíces en tiempos muy remotos donde interesaba que el conflicto marcara la vida de los hombres. Por eso, más adelante, se nos dio el Amor, para recuperar lo perdido y caminar hacia un futuro que está en el sueño de todos, que es el ideal de todos. El de una humanidad unida, integrada, fusionada.
Debemos de esforzarnos en recordar, porque en nuestro interior está grabada con fuego la Unidad, la conciencia de que todos somos Uno. Todo lo demás, todo lo que nos separa y divide, es la consecuencia de ciertos hechos de un pasado remoto que trajeron como consecuencia la desaparición de la primera humanidad.
El ser humano es una criatura diseñada para vivir en armonía con los demás, para sentir el grupo, para poner lo mejor de sí mismo a favor del grupo. Lo contrario, lo que se continúa haciendo, es antinatural y sólo nos conduce a una nueva autodestrucción.
Los recuerdos son los verdaderos “eslabones perdidos”. Los recuerdos nos dicen de donde venimos y quienes somos, y sirven para conducirnos hacia el futuro soñado.
El pasado es, efectivamente, el profeta del futuro, porque nos dice lo que somos y lo que podemos ser, pero también nos dice lo que no somos y en lo que podemos caer.
Sueña y recuerda, y encontrarás el verdadero sentido a todo, a lo que es y a lo que no es.
Está en cada uno la capacidad de soñar, de recordar, de ver. Pero está dormida, aletargada, esperando ser despertada.
Despertar los recuerdos es activar el mecanismo que nos devolverá la libertad, como Grupo y también como individuos.
Lo contrario es seguir siendo los títeres de aquellos que manipularon y continúan manipulando la verdad, y con ello a la humanidad.
Piensa, sueña, recuerda. Tu futuro depende de ello. Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 Javier M. S. 28-07-2010 13:22
GRACIAS POR RECORDAR...
GRACIAS por invocar el poder de los antepasados.
La palabra tribu resuena cada vez mas en el alma de muchas personas. Existe un deseo real de recuperar las palabras sagradas.
HONOR, LEALTAD, DIGNIDAD. (EDIORIAL Nº56,FUSION, MAS ALLA DEL TIEMPO)
Gracias por recordar que solo a traves del sueño se despierta el recuerdo sagrado de quienes somos realmente.
Gracias por poder resonar en la misma vibración.
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0 #2 Marái Cristina Montani Fischer 17-08-2010 01:38
Gracias por compartir lo que resuena también en mi!!!.Constuyámos proactivamente esa bendita Noosfera.Tendamos puentes y caminos.Permitámonos soñar y desplegar las alas, ayudémosnos entre todos, para que el que tenga para dar algo en pos de esos sueños, pueda materializarlo. Gracias a Dios por encontarnos cada día somos más.Creo en Dios y en Jesus no en el dogma.-
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