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Lo que nos llevamos a la boca

Escrito por Gustavo Duch Guillot 03 Junio 2010
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Si los transgénicos no se utilizan para resolver el problema del hambre y además producen efectos negativos para la salud, será mejor prohibirlos.
maiz1Si atendemos a los comunicados de la Asociación Médica de Estados Unidos, deberíamos asegurarnos que cada uno de nosotros y nosotras estemos bien lejos de la exposición a los pesticidas.
Según dijeron, “existe incertidumbre acerca de los efectos de la exposición prolongada de dosis bajas de pesticidas. Los sistemas de supervisión actuales son inadecuados para definir los riesgos potenciales relacionados con el uso de pesticidas y con enfermedades relacionadas con pesticidas. (…) Teniendo en cuenta estas faltas de datos, es prudente limitar la exposición a pesticidas y usar los pesticidas químicos menos tóxicos o recurrir a alternativas no químicas”. Pero caminamos en el sentido contrario, porque además de la exposición directa que sufren muchas personas, todos acabamos “tragando” alguna clase de pesticidas transportados por los alimentos que contienen transgénicos.
En España hay 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo de maíz transgénico. La contaminación de este maíz a los cultivos convencionales o ecológicos para el consumo humano está demostrada.
En la actualidad, dos de los transgénicos más extendidos llegan, aunque sea en bajas dosis o como residuos, a nuestros platos. Soja bañada de un pesticida llamado glifosato y maíz que incorpora una toxina letal para los insectos. La soja, no la confundamos con la usada en la alimentación asiática, nos llega desde el cono Sur de Latinoamérica y especialmente de Argentina, y su rasgo transgénico la hace inmortal a dicho pesticida, por lo tanto se le riega con esa sustancia. Aunque aquí no consumimos esa soja directamente, es la base de la alimentación de nuestra ganadería intensiva y un ingrediente importante de la comida industrial donde la encontramos como lecitina, un emulgente de las grasas, que se encuentra en la bollería, las salsas, las papillas, etc. ¿Y qué ocurre con los seres humanos que entran en contacto directo con el glifosato como ocurre en muchas poblaciones de esas regiones? Los datos empíricos son claros: malformaciones embrionarias, enfermedades dérmicas, respiratorias y aumento de casos de cáncer.
maiz2Y en el laboratorio, cuando se estudia con animales hay ya numerosos y rigurosos estudios muy preocupantes: El Dr. Robert Bellé, Director del Centro Nacional de Investigaciones de Roscoff en Francia, determinó que el glifosato puede inhibir el cese de la reproducción de una célula; el Dr. Dick Ralea de la Universidad de Pittsburg (USA) descubrió que la aplicación de glifosato sobre fuentes de agua con anfibios en desarrollo, destruía el 70% de la biodiversidad de anfibios y el 86% en renacuajos ; investigadores oncológicos suecos informaron en el Journal of American Cancer Society de una estrecha relación entre Linfoma No Hodgkin (un tipo de cáncer) y el glifosato; y, por último, los más conocidos estudios dirigidos por el Dr. Gilles-Eric Seralini, de la Universidad de Caen en Francia y asesor de la Comisión Europea, donde demuestra que tal sustancia produce la muerte de las células embrionarias, placentarias y del cordón umbilical, dando origen a malformaciones, teratogénesis y tumores.
El mismo Dr. Seralini alerta en un reciente estudio publicado en International Journal of Biological Science sobre qué le pasa a los animales de experimentación alimentados con maíz con las toxinas Bt antes mencionadas: a los tres meses en los análisis de sangre encuentra un aumento de grasa en sangre (del 20% al 40%), de azúcar (10%) y problemas de riñones y de hígado. Y este maíz, aunque también sólo está aprobado para alimentar ganado, lo tenemos más cerca.
¿Y qué ocurre con los seres humanos que entran en contacto directo con el glifosato como ocurre en muchas poblaciones de esas regiones? Los datos empíricos son claros: malformaciones embrionarias, enfermedades dérmicas, respiratorias y aumento de casos de cáncer.
En España hay 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo de maíz transgénico. La contaminación de este maíz a los cultivos convencionales o ecológicos para el consumo humano está demostrada.
Y ahora la Comisión Europea ha aprobado un nuevo cultivo transgénico, la patata. Al igual que el maíz y la soja (mayoritariamente de Monsanto al igual que el glifosato requerido) se trata de un cultivo para usos industriales y piensos. Basf, propietaria de la frankenpatata, aspira a ganar unos 20 millones de euros al año. Esta variedad lleva lleva genes resistentes a los antibióticos. Si entran en la cadena alimentaria, favorecerán la creación de resistencia de las bacterias a esos antibióticos. Y perderemos un recurso médico.
A medida que los transgénicos avanzan, desaparecen las pequeñas fincas productoras de alimentos diversos y de calidad. ¿Son los transgénicos la solución contra el hambre? Pues si no están destinados para el uso humano, está claro que no. Y si cuando nos los comemos nos pasa como a los ratoncitos, ¿por qué no se prohíben? ¿Nuestra mesa está gobernada por Monsanto, Basf y compañía? Δ

Gustavo Duch Guillot. Autor de “Lo que hay que comer”. Miembro de Veterinarios Sin Fronteras. CCS.


 

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0 #1 Rogelio 04-06-2010 16:33
Creo que hay que ser esquizofrénico para entender el enfoque de las políticas europeas en materia de biodiversidad. Si por un lado hacen todo para conservar los últimos ejemplares de linces, ballenas etc., por otro destruyen la diversidad de las semillas creando una dependencia total de las grandes cadenas del sector alimenticio ya estructuradas de forma vertical. Los políticos no han comprendido o no quieren comprender las lecciones que nos dieron los sectores financiero, petrolero, energético y otros con gran proliferación de aglomeraciones de capitales y tendencias monopolizadoras. Debido a que también dependemos de las grandes redes de distribución será díficil que productos naturales y más caros con menos margen de benificio encuentren el camino a las estanterías de los supermercados de las grandes superficies. Es de importancia vital poner coto al dictado de la gran industria alimentaria que sólo obedece a la ley de optimización de beneficios haciendo todo para defender sus interes económicos orientados a dominar el mercado y quizás el mundo entero. Y al parecer, no dudan un momento en hacer valer su influencia para triunfar.
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0 #2 Delia Herrnandez 11-06-2010 00:37
Les recomiendo que vean el nuevo Codex alimentario aprobado por la OMS,y se van a espantar.Ademas les sugiero, que se busquen aunque sea un pedacito de tierra y siembren sus propios alimentos, y de vez en cuando vigilen el cielo si no pasan unos aviones que le dejan una estela blanca por dos y tres horas, porque ellos, los estan fumigando con una clase de virus inteligente, que forma una red en el cuerpo, y muchas veces los medicos, te sacan hilachas de plastico del cuerpo, no quiero ser alarmista, pero esto tambien tiene relacion con los alimentos transgenicos que conlleva a reducir la población del planeta.Cuidarse, enterarse y ver como le hacemos frentes a los señores de la guerra y el dinero, para sobrevivir a todo esto, y tambien estan las vacunas.Dios los Bendiga y los guíe.
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