¿Y si Eva aún no hubiera mordido la manzana?

Escrito por A.F. 19 Mayo 2010
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La humanidad vive bajo el estigma del pecado original. Así decidieron llamar al hecho de que la “primera mujer” cogiera una manzana de un árbol que, al parecer, estaba prohibido y le diera un mordisco. Luego invitó a Adán a que también comiera, y ahí acabó de liarla, porque su gesto “corrompió” al hombre y eso hizo que Dios dijera…”hasta ahí podíamos llegar”.
Michelangelo Buonarroti. El paraíso. Adán y EvaY los echó a los dos. Los expulsó para siempre de “su paraíso”. Fue el primer “ere” de la historia. Aun no se habían inventado los sindicatos.
Claro que esta historia no admite muchos análisis, vamos, que no se sostiene en pie a poco que uno empiece a hurgar en ella. Porque si el dichoso árbol no se podía tocar y su fruto no se podía comer, ¿Para que estaba en el paraíso? ¿Para provocar?
En cualquier caso, y sin entrar en mas disquisiciones, si la cosa hubiera sucedido tal y como nos la contaron, o mejor, como nos la colaron, es evidente que las consecuencias del desliz de Eva no tuvo las dimensiones que también nos colaron, porque si Eva hubiera mordido la manzana, y esta fuera lo que dicen que era, es decir, un fruto del “árbol de la ciencia del bien y del mal”, entonces Eva y sus descendientes habrían alcanzado un conocimiento extraordinario, que es lo mismo que decir que las féminas serían unas superdotadas y, por tanto, que este mundo no viviría permanentemente en una crisis de la que nunca salimos. Es más, cada día, cada año, cada siglo, va a peor.
Es por tanto bastante incomprensible el desfase que existe entre el castigo que la mujer soporta de por vida, por ser descendiente de Eva, y las pocas luces que tiene a la hora de poner orden en todo este galimatías, pararle los pies al macho y tomar las riendas de la vida.
Es más, por lo que se ve, la mujer vive muy a gusto a la sombra de Adán, o sea, del macho, sometida y esclavizada por éste, y parece encontrarse bastante cómoda “debajo” de él.
¿Y si Eva aún no hubiera mordido la manzana?Es lógico pensar, por todo ello, que Eva nunca mordió la manzana, que ese es un asunto de futuro, un asunto pendiente, nada que haya ocurrido en el pasado. Fue colocado en el pasado intencionadamente, para intimidar, o sea, para que las féminas ya nacieran sabiendo que portaban el gen pecador y que, por tanto, tenían que vivir su vida bajo el yugo del macho para compensar las consecuencias del “pecado original”.
Se supone que el contenido de la manzana abriría los ojos a Eva, le mostraría la “verdad” y le proporcionaría poder, libertad y un futuro abierto para crear y crecer sin límites. Pero, millones de años después, seguimos sin ver los resultados.
Las mujeres son “usadas” por los hombres, pero no pueden vivir sin ellos. Las mujeres son repudiadas por la Iglesia, pero siguen jugando su juego y besando la mano a quienes las consideran seres inferiores. Las mujeres son excepciones en las cúpulas empresariales, en todos aquellos ámbitos que tengan que ver con el manejo de poder.
Pero no es algo que les preocupe especialmente, es más, tienen muy admitido que el poder no es para ellas, y eso a pesar de que su “madre original”, Eva, degustó el sabor del poder, según dicen.
Las mujeres, en general, aspiran a ser modelos, cantantes, actrices, profesiones que están manejadas por los hombres, que son al fin y al cabo los que deciden quienes llegan y quienes se quedan en el camino.
También las hay que aspiran a ser buenas esposas y buenas madres, algo que estaría muy bien si no fuera porque es todo lo que el macho espera de ellas, o sea, su obligación.
Es lógico pensar, por todo ello, que Eva nunca mordió la manzana, que ese es un asunto de futuro, un asunto pendiente, nada que haya ocurrido en el pasado. Fue colocado en el pasado intencionadamente, para intimidar, o sea, para que las féminas ya nacieran sabiendo que portaban el gen pecador y que, por tanto, tenían que vivir su vida bajo el yugo del macho para compensar las consecuencias del “pecado original”.
Es evidente que la historia inventada por el macho, por supuesto, funcionó de maravilla, y aun sigue funcionando, pero en realidad es una absoluta mentira. Es más, es una mentira tan absurda y tan estúpida que tal vez por eso funcionó.
Pero la cruda realidad es que nunca ocurrió, aunque sí tiene que ocurrir. La mujer tiene que “morder” la manzana, tiene que comérsela entera, tiene que abrir los ojos y ver lo que porta en su interior, que es, al mismo tiempo, la esperanza de la raza humana.
La “serpiente” lleva siglos invitando a Eva a morder y a liberarse, pero ésta no se decide, tiene miedo y, a la vez, está muy cómoda, incluso en su papel de víctima, de despreciada y de objeto sexual.¿Y si  Eva aún no hubiera mordido la manzana?
La “serpiente” lleva siglos invitando a Eva a morder y a liberarse, pero ésta no se decide, tiene miedo y, a la vez, está muy cómoda, incluso en su papel de víctima, de despreciada y de objeto sexual.
Además, el “paraíso” no es ningún lugar físico, es un estado mental. El “árbol de la ciencia del bien y del mal” es sencillamente el cerebro humano, donde está contenido todo lo necesario para la evolución. Y la “manzana”, la dichosa “manzana” que tantos problemas causó y causa a la mujer en la historia de la humanidad, es el conocimiento, la verdad, lo que aporta la visión y, por tanto, la libertad.
La mujer debe pensar que porta en su interior el cromosoma X, o sea, la clave de la creación, por eso, y a pesar de todo, es la única que puede crear vida en su interior.
Precisamente por eso y para eso el hombre la necesita, porque de no ser así, la mujer ya no existiría hace muchísimo tiempo, el macho ya se la habría cargado.
La mujer tiene que liberarse ya, romper las cadenas, sentirse poderosa, madre e hija, todo a la vez. Madre de la humanidad, hija de la Madre Tierra.
La mujer tiene que unirse, fundirse, con la Madre Tierra, y con su energía transformar el mundo.
Tiene, insisto, que “morder la manzana”, porque no es que con ello pierda el “paraíso”, sino que con ello pondrá la primera piedra para construir el verdadero paraíso.
Todo lo que necesita está en su interior, sólo tiene que usarlo, sin miedo a nada, sin miedo al hombre, sin mirar hacia el pasado, en libertad.
Y estos son los tiempos en los que las verdades deben desplazar definitivamente a las mentiras, donde la Luz debe iluminar a las mentes apartando a la oscuridad, que se alimenta del miedo, de la limitación, de la resignación, de la represión.
Son tiempos para mirar en la profundidad de todo y ver lo que nunca se vio, porque sólo
“la Verdad nos hace libres”, pero hay que tener el valor de mirarla de frente y asumir el cambio y el reto que supone negar las mentiras.
Sin valor no se “muerde la manzana”. Sin necesidad de libertad no se “muerde la manzana”. Sin dignidad no se “muerde la manzana”.
Eva nunca la mordió, porque Eva no es una, sino todas.
Es un asunto pendiente, de futuro. Δ