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Editorial Editorial ZP obligado a bajarse los pantalones

ZP obligado a bajarse los pantalones

Escrito por Fusión 16 Mayo 2010
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ZP obligado a bajarse los pantalones 4.4 out of 5 based on 22 votes.
Cuando estalló la crisis económica, desde esta misma editorial le mandamos un mensaje a Zapatero. Le decíamos que tenía un serio problema, y era enfrentarse a los Bancos y ponerlos en su sitio. Enfrentarse al sistema financiero y ponerlo al servicio de la democracia, de los ciudadanos.
Zapatero no lo hizo, tal vez porque es muy difícil, muy complicado, porque el dinero de todos, la energía que mueve el mundo materialista, está en sus manos, en manos de los vampiros. Es la dinámica del sistema.
Ahora, y después de muchos flirteos, intentos rocambolescos de convencernos de que todo estaba controlado, etc. ZP claudica y entrega sus armas.
Una vez más en la historia, el monstruo financiero ha ganado. Los demás, todos, hemos perdido. Pero esto aún no se ha terminado. Las intenciones de los que mueven, dirigen y controlan el dinero, o sea, el poder mundial, son claras y evidentes, poner de rodillas a todos, someter al mundo a sus exigencias, demostrar que están por encima de las democracias, de la política, de la justicia y de lo humano.
ZP no es más que uno de los muchos que lo han intentado y que han tirado la toalla. No se puede dudar de sus buenas intenciones, de su honestidad, así como tampoco de su ingenuidad y de su candidez.
El monstruo financiero sólo admite lacayos, serviles instrumentos de su insaciable hambre de poder. Ellos han provocado esta crisis, ellos la mantienen y ellos la van a llevar a extremos nunca conocidos, porque lo que buscan es destruir definitivamente las expectativas políticas y sociales de quienes aspiran a un mundo mejor, más libre, más de todos, más justo y equilibrado.
Si se estrangula la fuente de la que emana el flujo económico mundial, las personas, los ciudadanos, se convierten en títeres, porque todo se ha levantado en torno a eso.
ZP ha reconocido públicamente que no tenía salida, que la presión mundial era tan asfixiante que sólo cabía tomar las medidas que iban contra los de siempre, contra los que no tenían opción ni tampoco culpa alguna. Eso implica un reconocimiento público de que los culpables exigen que paguemos los demás, todos excepto ellos.
Es algo parecido a lo que pasa con la justicia y Garzón, los asesinos del franquismo exigen que pague quien osó investigarles. El es el culpable, el es el reo, no ellos.
De la misma forma, los banqueros y demás vampiros colaterales exigen, imponen a las democracias que sean los ciudadanos los que paguen la factura. Y así será, sencillamente porque ellos mandan. Y mandan porque tienen cogidos a todos por sus nobles partes.
Y sería tan estúpido acusar a ZP como lo es juzgar a Garzón, porque a los verdaderos culpables todos los conocemos, sin embargo no tenemos medios, recursos, para expulsarles del poder. Tampoco tenemos el valor ni la unidad suficiente.
Así está montado este tinglado y así se ha desarrollado con la benevolencia y la complacencia de todos, porque a todos nos ha gustado disfrutar de las migajas que los poderosos de las finanzas nos dejaban debajo de la mesa cuando todo eran festines y juergas. Ahora, cuando llegan las vacas flacas, van y nos pasan la factura de aquellas migajas. Y nos recuerdan cual es el lugar que le corresponde a cada uno. Es lo que hay.
Y si hay una enseñanza en todo esto, es que la culpa es de todos, unos por prometer y otros por aceptar promesas. Unos por demasiado listos y otros por demasiado tontos.
Pero el caso es que se acabó la fiesta, y con ella la esperanza.
Somos comparsas de los banqueros, bufones que les hacen de oro y siguen su juego. Pero lo somos todos, desde Obama hasta el último mono del último nivel social.
Pero que nadie se sorprenda ahora. También lo somos, desde siempre, de las religiones, de la justicia, de los políticos, de los creadores de basura y de todo aquello que mueva poder.
En realidad nada ha cambiado en el mundo desde el principio. Unos mandan y otros pagan las consecuencias de los que mandan. Quien se haya creído lo contrario es que vivía en una nube.
ZP se ha visto obligado a bajarse los pantalones ante la cruda realidad, una realidad impuesta por los que son insensibles a las consecuencias que emanan de su enferma obsesión por el poder que da el dinero, por los que no tienen remordimientos ni sentimientos a pesar de presumir de cristianos, por los que les trae sin cuidado que mas de media humanidad se esté muriendo de hambre.
ZP tiene a su favor que lo intentó hasta el final. El al menos lo intentó.
¿Se puede decir lo mismo de todos nosotros?. Δ
 

Comentarios   

 
0 #1 DANIEL DE VEGA DÍAZ 17-05-2010 00:02
Veo mucho lavar la cara de ZP. Son lecciones de economía básica y cualquiera puede entender/intuir muy bien lo que implica en un país una economía de empeñarse en el 'ladrillo', que cae de golpe y que no genera más economía, dejando a ciudadanos endeudados, mano de obra no especializada pero acostumbrada a sueldos altos; o sea, paro.

Ganancias enormes de las inmobiliarias, ganancias enormes de los bancos en el 2009... ZP no ha intentado nada; de socialista tiene menos que de capitalista.
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