.

Quién está en línea

Tenemos 168 lectores conectados
Opinión Opinión Acceder a la Universidad

Acceder a la Universidad

Escrito por Tomás Salinas García 07 Mayo 2010
( 3 Votos )
Imprimir
Acceder a la Universidad 5.0 out of 5 based on 3 votes.
Llega el fin de curso, y con él los nervios. Sobre todo para los alumnos de segundo de Bachillerato y, por ende, sus padres y/o tutores. Se juegan muchos años de estudio en el mes y medio que queda, para enfrentarse después, los más afortunados, al galimatías de la nueva selectividad. Los estudiantes, ante este primer reto importante de su vida, afrontan el compromiso de muy distintas maneras.
Por un lado están aquellos vocacionales que se dejan la piel por alcanzar las notas suficientes que les permitan el acceso a la carrera que siempre han deseado. Estos son los menos, por desgracia. El tema vocacional está tan pésimamente orientado en las distintas etapas del proceso educativo, que difícil es encontrar alguno que sepa de verdad lo que quiere hacer con su vida.
En un segundo plano situamos al grueso de la tropa, aquel colectivo que con altibajos y bregando duro con algunas asignaturas, consigue, no sin sacrificio y algún susto que otro, superar la criba y adentrarse en el mundo universitario.Un grupo de privilegiados tiene la suerte de estudiar en ciertos colegios que, por un tema de prestigio, de mantener un estatus, califican a sus alumnos fuera de toda lógica y legalidad y, entregan a la Universidad a decenas de jóvenes sin preparación ni formación, pero con calificaciones que permiten quitarles las plazas a aquellos que de verdad se lo merecen. Es el grupo más numeroso y sus componentes dedicarán los años sucesivos a muy distintos menesteres, desde vegetar en carreras absurdas y entristecerse con profesiones que les condenan a la infelicidad, a triunfar, en ocasiones por mera casualidad, en las disciplinas elegidas.
En tercer lugar están los que ya saben que de aprobar ahora, nada de nada. Que milagros, a Lourdes. Con pendientes de años anteriores y una evolución catastrófica en las calificaciones del presente curso académico, algunos esperarán a la repesca de septiembre, mientras otros ya eligen dónde y cómo repetir.
Y por último, nos encontramos con los privilegiados. Ellos son los que motivan este escrito. Hablo de aquellos que tienen la suerte de estudiar en ciertos colegios que, por un tema de prestigio, de mantener su estatus, aderezado con comportamientos en los que priman las simpatías personales y, en cierta medida, la capacidad económica, califican a sus alumnos fuera de toda lógica y legalidad. Creando un agravio comparativo gravísimo, entregan a la Universidad a decenas de jóvenes sin preparación ni formación, pero sí con medias y calificaciones que permiten quitarles las plazas a aquellos que de verdad se lo merecen. Esto que estoy expresando no es gratuito, no es un comentario sin fundamento. Es fácil comprobar cómo en algunos centros donde la media de suspensos por alumno supera los seis puntos y medio porcentuales en el primer y segundo trimestre (de un total de nueve asignaturas), en el tercer trimestre los recuperados, aprobados, notables y sobresalientes llueven milagrosamente por arte de birlibirloque. Todo orquestado por direcciones manipuladoras y profesores desmotivados que obvian las normas básicas de calificación que establece la ley.
Nadie debe sorprenderse por lo que aquí se refleja. Es práctica habitual en determinados colegios desde tiempos inmemoriales. Todos conocemos algún caso de éstos, pero ninguno queremos creer que se produzcan de facto. Sin embargo, la realidad es tal y como se recoge en mis palabras. En la mente de cada uno está el ponerle el nombre a estos centros.
El que aprueba por la cara se encuentra en la Universidad sin saber hacer la O con un canuto. El que se lo merece por trabajo y dedicación, tropieza con que su plaza ha sido usurpada por alguien de forma bastarda, y se halla condenado a cursar materias que sólo le conducirán al fracaso y al hastío. Futuros profesionales mal formados destinados a dirigir las riendas del país.
Esta práctica desleal y deleznable perjudica toda la estructura del sistema y, sobre todo, al joven, que es, al fin y al cabo, el que importa. Recurrir a la dignidad y al sentido común de aquellos que la realizan no sé si es útil. Lo que sí que tengo claro es que hay que decirles a la cara que lo que están haciendo es ilegal, que hay personas que se encargan de detener y fiscalizar estos comportamientos. Sólo falta que estas últimas actúen y cumplan con su misión. Entonces, todo sería, como menos, justo. Δ

 

Escribir un comentario

Los comentarios por parte de visitantes y usuarios registrados quedarán pendientes de aprobación, y será sometido a un importante filtrado.
No se permiten comentarios subidos de tono.
No se permiten comentarios que hagan alusión a contenido adulto.
No se permiten comentarios que insulten o agredan verbalmente a cualquier otro usuario, persona o empresa, escritos de forma incorrecta, en mayúsculas, sin tildes o al estilo SMS.
Los comentarios deberán hacerse en el lugar apropiado y tratando el tema adecuado.
Todos los comentarios que no cumplan estos requisitos serán directamente eliminados.


Código de seguridad
Refrescar