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Derechos torcidos. Esteban Beltrán, director de la Sección Española de Amnistía Internacional

Escrito por Mariló Hidalgo 24 Febrero 2010
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Es director de AI en nuestro país desde hace diez años y lleva más de veinticinco peleando por los derechos humanos. Ha publicado artículos sobre el tema pero es la primera vez que escribe un libro donde expresa -a título personal-, sus opiniones: 'Derechos torcidos' (Debate).
Derechos  torcidos. Esteban Beltrán, director de la Sección Española de Amnistía  Internacional.Cada día llegan hasta nosotros montones de noticias fragmentadas, desconectadas de la realidad y plagadas de tópicos, de ideas que a base de repetirlas llegan a convertirse en verdades incuestionables. Esteban Beltrán se adentra con valentía en “esta selva de mentiras, tópicos y medias verdades” y tira “con palabra a las ideas tótem” más consolidadas de nuestra sociedad. ¿Quiere usted enfrentarse al reto de retorcer sus ideas de toda la vida como si fuesen un alambre?
-¿De dónde surge la idea del libro?
-En primer lugar surge del no conformarse, del negarse a aceptar que las verdades son así. Y no hacer esto como una especie de ejercicio intelectual sino porque si aparentan ser así las cosas y no lo son, nos estamos engañando a nosotros mismos y la humanidad va muy mal. En segundo lugar, lo escribí también por sacármelo de las entrañas y compartirlo con el mayor número de personas posible. Generar un debate necesario. Y tercero, porque soy una persona que no se conforma con que los invisibles del mundo no tengan un nombre y un apellido. Por eso el libro aborda aspectos generales y también casos concretos de personas reales.
-También te implicas y hablas de ciertos acontecimientos en primera persona...
-Sí, eso me costó un poco más aunque también te digo que salió de forma natural. Hablo de mi padre -coronel en un cuartel de Getafe- durante el intento de golpe de estado del 82 o de otras cuestiones de la época de la Transición... Esa es una de las partes más personales del libro.
Todo se puede cambiar, pero primero hay que conocer qué es verdad y qué es mentira, descubrir los tópicos.
Derechos torcidos. Esteban Beltrán, director de  la Sección Española de Amnistía Internacional.-Comentas que la lectura de este libro puede producir en ocasiones incomodidad. ¿Qué acogida está teniendo?
-Muy buena. Con mucho interés por parte de los medios de comunicación. He concedido muchas entrevistas. Nunca pensé que un libro de esta temática se iba a distribuir tan bien. Muchos de los que lo han comprado me han enviado sus comentarios... Está abierto un debate.
-¿Cuántas mentiras a base de repetirlas se han convertido en verdad?
-El problema no es cuántas sino la gravedad de esas mentiras. Hoy se debate por ejemplo si se introducen cambios en la Ley del Menor. Un tópico es que los políticos deben hacer siempre lo que les diga la gente, pero eso no es verdad. Los políticos no son simplemente unos seguidores de lo que la multitud pide en un determinado momento. Ante un crimen terrible los políticos suelen reaccionar dando la razón a lo que llaman opinión pública y cambian su discurso. Eso, a la larga, es fatal porque no dejan de ser atajos atractivos que al final perjudican.
También cuestiono el concepto de opinión pública. ¿A qué se llama opinión pública? A una mera invención de los medios de comunicación. Pongo el ejemplo de una encuesta realizada en 2004 en EEUU donde se decía que la máxima preocupación de los norteamericanos eran las armas de destrucción masiva y aceptaban que su eliminación fuese el objetivo principal de su política exterior. Curiosamente esa fue la principal excusa que utilizó Bush para invadir Irak un año antes. ¿Quién convenció a quién? Creo que existe mucha presión y al final la opinión pública tiende a creer lo que el gobernante le dice.
Luego existen mentiras más confortables como por ejemplo que toda guerra es injusta. Quien piense que en la Segunda Guerra Mundial no había que coger las armas para oponerse al régimen nazi, simplemente pensaría como un esclavo. Hay muchísimas afirmaciones que se convierten en tópicos y que siguen en pie sin que nadie lo cuestione, y eso a la larga tiene efecto multiplicador.
El mayor problema de hoy no es el terrorismo sino la respuesta de los estados al terrorismo.
Derechos  torcidos. Esteban Beltrán, director de  la Sección Española de Amnistía  Internacional -Insistes una y otra vez en que no debemos de tragarnos todo lo que nos dicen. Empecemos por una de las cosas que comentas en el libro, ¿es inevitable la pobreza?
-Ese es uno de los tópicos más groseros y sobre todo más difíciles de evitar. La pobreza está llena de tópicos. El primero es que no puede eliminarse totalmente y eso no es cuento. La pobreza en la mayoría de los casos no se genera de forma natural, se genera por decisiones concretas sobre personas concretas. Hace un tiempo, el gobierno de Camboya decidió desalojar a una serie de personas y dejarlas en la calle, sin expropiación ni nada. Eso es una decisión concreta de ese gobierno que condena a la pobreza a un grupo de personas. Cuando el primer ministro de Israel manda demoler las viviendas de los palestinos, hablamos de otra decisión concreta sobre personas concretas. Cuando el dictador de Zimbabwe utiliza los cereales para reprimir a la oposición política, es otra decisión concreta. La pobreza mata a cincuenta mil personas al día y todos esos casos obedecen a decisiones políticas.
El segundo tópico es la idea de que la pobreza esté secuestrada por la economía; todo alrededor de la pobreza son variables económicas, todo se mide. Al final son las decisiones políticas de los gobiernos sobre transacciones económicas las que llevan a millones de personas a la pobreza o consiguen rescatarlas de ella. Cualquier pequeña variación en la economía de un país tiene un impacto real sobre la vida de los seres humanos.
Y el tercer tópico es que luchamos contra la pobreza y eso ¡no es verdad! Lo que se hace es luchar contra la inmigración, contra el terrorismo, o por intereses estratégicos y colateralmente, actúas sobre la pobreza.
-¿Y cómo cambiar todo esto?
-Lo que el hombre provoca el hombre debe corregirlo y eso hay que exigirlo. Para hacerlo tenemos que cambiar de forma de pensar. Una de las cosas que más me sorprende es que ninguna de esas personas o gobiernos que han condenado a la pobreza a millones de seres humanos, haya sido llevada ante un tribunal. En el libro lo comparo con el tema de la esclavitud. Hace un tiempo era un hecho natural e incluso estaba reconocida legalmente en las constituciones, como en la de EEUU. Y cambió cuando el gobierno británico dio el primer paso e impuso una prohibición universal del tráfico de esclavos. Se generó un movimiento social sin precedentes que consiguió cambiar las cosas. Nos encontramos en la misma situación. Se requiere un gran movimiento contra la pobreza pero enfocado bien. Se debe exigir a los gobiernos que cumplan con sus obligaciones legales: educación, sanidad, alimento. Y a que las víctimas de la pobreza puedan defenderse ante un tribunal. Hay que pasar de una lucha contra la pobreza basada en el voluntarismo, a que la gente pueda defenderse y si un gobierno les genera pobreza puedan acudir a un tribunal a buscar amparo.
En la mayoría de los casos la pobreza no se genera de forma natural. Se genera por decisiones concretas sobre personas concretas.
Derechos torcidos.  Esteban Beltrán, director  de  la Sección Española de Amnistía  Internacional. -”Dejémonos de buenas intenciones, no apadrines un niño y lucha contra la pobreza” ¿Qué quieres decir con esta frase?
-El apadrinamiento de un niño en realidad responde a las mejores intenciones de mucha gente, eso no cabe duda. Pero con esas acciones lo que hacen es sustituir al Estado. Cuando una ONG u orden religiosa educa a niños en Guinea Ecuatorial, no está haciendo un favor. Es el Estado el que está obligado a invertir en educación, vivienda y no en armas como está haciendo. Un estado como Eritrea dedica el 25% de su presupuesto a armamento. Imaginémonos una escena en los años 40 en la que una ONG francesa educara o apadrinara a cuarenta mil niños en España. La gente difícilmente lo aceptaría. Entonces, ¿por qué se hace en otros lugares del mundo? Cuando veamos un niño hambriento por la tele no lo apadrinemos, exijamos justicia sin esperar un minuto más.
-La historia siempre ha sido escrita por los vencedores. Si hablasen los que no han sido escuchados cambiarían muchas cosas que ahora están oficialmente asentadas. ¿Con qué ojos debemos de mirar los acontecimientos?
-Las personas más invisibles se encuentran en el ámbito de la pobreza y las guerras. Cuando hablamos de la República Democrática del Congo, hablamos de cinco millones de muertos desde 1998, personas con nombres y apellidos. La gente se moviliza por las personas, por eso hay que evitar el generalizar, las estadísticas. Había un chiste en Sarajevo durante la guerra que decía que 'si matas a una persona eres un asesino, si matas a diez eres un psicópata, y si matas a 250.000 te llevan a negociar a Ginebra'. Eso demuestra un poco la situación actual.
Creo que al final la opinión pública tiende a creer lo que el gobernante le dice.
-El mundo quedó conmocionado cuando vio lo que ocurría tras los muros de Abu Graib, pero en cambio se conocen casos de torturas -como el de los Mossos d'Esquadra grabados por una cámara- que apenas generan debate social. ¿Qué se esconde bajo la tortura?
-La tortura es la más clandestina violación de derechos humanos. Casi ningún gobierno la justifica, aunque Bush llegó a legalizarla por ley y lo llamó “pruebas obtenidas bajo coacción”. Son actuaciones clandestinas que a diferencia de la pena de muerte que necesita público para causar miedo y terror, se ampara en la clandestinidad. En España existen torturas y malos tratos. Se da sobre todo hacia los inmigrantes -con componente racista-, pero también en la lucha antiterrorista y el régimen de incomunicación. El problema es que en España esto no se reconoce como problema y por tanto no se ponen soluciones para evitarlo. Por ejemplo, aboliendo el régimen de incomunicación que favorece estas situaciones o instalando videocámaras bajo control judicial con una doble intención: por un lado proteger a las personas de las torturas pero también para descubrir las denuncias falsas. También están fallando los mecanismos de investigación. En el caso del agricultor de Roquetas, que recojo en el libro, fue la propia juez quien ordenó a la misma policía implicada que estudiara lDerechos  torcidos.  Esteban Beltrán, director de la Sección Española de  Amnistía  Internacional.a existencia o no, de malos tratos. ¡Se investigaban a ellos mismos! La tortura es injustificable, ilegal desde 1984 y debe ser perseguida por los tribunales y gobiernos de todo el mundo. Sin embargo se extiende como una hidra, amparándose en la clandestinidad. Pocas veces hablan de ello los medios de comunicación.
-¿Cuál es la mayor 'coartada' que se esconde bajo el problema del terrorismo?
-El terrorismo es un problema real que afecta a millones de personas en todo el mundo, sin embargo, el tópico es pensar que es el principal problema al que nos enfrentamos. En mi modesta opinión, el mayor problema de hoy en día es precisamente la respuesta de los estados al terrorismo. Nos ha llevado al borde del abismo, de perder libertades que habíamos ganado a lo largo de cincuenta años. Se ha llegado a retener a gente -incluidos menores- durante años en Guantánamo, sin juicio. Se han promovido órdenes secretas y memorándum como uno del 10 de agosto de 2002 donde el Ministerio de Justicia llega a asesorar a abogados de la CIA de cómo introducir insectos en las celdas de la gente para causarles temor sin que se les haga daño y así forzar confesiones. O cómo golpear sin dejar marcas. Hablamos de una democracia que pierde todos sus atributos. Y lo peor es que todo esto se extiende como una mancha de aceite, como ocurre en Reino Unido. Allí el Ministro del Interior puede retener a alguien indefinidamente en arresto domiciliario sin revisión judicial. O en Japón, donde por ejemplo se ha creado la figura del posible terrorista, como en la película de Minority Report: alguien que todavía no ha cometido ningún delito y sin embargo se piensa que lo puede cometer en el futuro.
Un tópico es que los políticos deben hacer siempre lo que les diga la gente, pero eso no es verdad.
-En el libro desmontas doce tópicos, ¿tendrías material para desmontar otros doce?
-Sí, claro que sí... Podría añadir uno más, el número trece. Sería el tópico de que las cosas no se pueden cambiar. Yo sé, porque lo he visto, lo que hace la gente cuando está unida. La extraordinaria presión que se ejerce incluso con gobiernos que parecen impermeables. Hace unos días Amnistía Internacional puso en marcha una acción dirigida a unos niños en Gaza que no tenían derecho a la salud y gracias a la presión de la gente, fundamentalmente desde España, lo conseguimos. Y eso simplemente fue porque la gente se movilizó con indignación. Ahora, también es cierto que la fuerza debe de canalizarse bien. La idea que late en el libro es que no nos echen encima eso de que todos somos culpables por ejemplo de la pobreza porque en ello los estados pierden sus responsabilidades. Sí señor, las cosas se pueden cambiar. Claro que pueden cambiar. Quién iba a pensar hace cien años que la pena de muerte sería abolida, o que se eliminarían las minas antipersona o que Pinochet estuviese arrestado en Londres. Todo se puede cambiar, pero primero hay que conocer qué es verdad y qué es mentira, descubrir los tópicos.
-¿Por qué aparece en la foto de portada una cuchara con alambre de espinos?
-Esto ha inquietado a mucha gente... ¿cuál es tu opinión?
-Me viene la imagen del hambre: El hambre como esclavitud del siglo XXI.
-Esa puede ser una explicación, otra podría ser que “no hay que tragarse todo lo que nos dicen” o “tragarse las cosas causa dolor”. Esa imagen transmite muchas posibilidades. Derechos  torcidos. Esteban Beltrán, director de la Sección Española de Amnistía  Internacional Nos han contado que las guerras son injustas, que la inmigración es un peligro, que un asesino merece morir, que todos los derechos humanos son iguales o que las palabras no matan. Estas y muchas otras son “ideas que, normalmente, comparten con usted una mayoría de personas de su entorno o que incluso confirman encuestas oficiales, privadas o improvisadas”. Esteban Beltrán en “Derechos torcidos” invita a pensar a contracorriente. Sólo para valientes. Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 Borja Barrero 01-03-2010 00:47
Tópicos:

vivimos en democracia

somos libres

la vida es así

somos malos por naturaleza

el instinto básico es el instito animal


;-)
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0 #2 Dany Norton 20-06-2010 21:29
Creo que "Derechos Torcidos" es un excelente reportaje. El primero de más ensayos que espero publique Beltrán. Le conviene ayuda de un editor profesional si quiere darse a conocer por el gran público; quiero decir que la misma información se puede presentar de un modo más ameno (manteniendo el mismo rigor y precisión que ya tiene) y podrá leerlo y digerirlo más gente inquieta por la injusticia social que nos corroe.

¡Enhorabuena, Esteban! Somos muchos millones de personas los que no estamos del todo embrutecidos por la tele. ¿Podrías ayudarnos a despertar?

Dany Norton
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