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Opinión Opinión Resistencia indígena: La dignidad como salida de la crisis

Resistencia indígena: La dignidad como salida de la crisis

Escrito por Ximena Gautier Greve 08 Enero 2010
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La idea que la resistencia de los cobrizos pueblos indígenas de América, - que algunos han dado en llamar Patria Grande y los indigenistas doctos, Abya Yala -, oponga la dignidad humana a la actual catástrofe general, es una idea de gran significación universal.
Ella asocia a los pueblos primigenios a la naturaleza y por ende, a una real ocupación de jardineros del planeta.
La actual insurgencia de los pueblos originarios se funda y revela una concepción muy diferente de la relación humana a la naturaleza, en la que predomina una postura de complemento y simbiosis, antítesis obligada de la postura de explotación y desmesura que nos ha llevado a la crisis total actual.
La filosofía indígena de todos los pueblos nativos sobre diferentes lugares de la tierra, muestra claramente la elección de un modo de vida que privilegia la relación personal con el entorno ambiental, dando realce y significado a los seres vivos que coexisten con nosotros. Plantas, árboles, pájaros, animales, flores, gusanos, insectos, todos los vivientes junto a otros seres cuyas lentas existencias se prestan más a la contemplación: minerales, rocas, cavernas, mareas, astros, cascadas, ríos y lagos, playas, cuestas y montañas, arena y piedrecillas, todo parece existir en una sinfónica resonancia perfecta en la cual el ser humano tiene un lugar. No quiero decir un lugar privilegiado, sino solamente un lugar.
Porque tal vez en ese concepto de privilegio se encuentra la raíz de todos nuestros males actuales. Adán, el primer hombre según el mito primordial occidental, es un hombre de color, ni negro ni blanco, sino rojizo como el color de la tierra en que fue plasmado, lo cual destaca perfectamente la pertenencia de nuestra especie al planeta azul.
La idea que Adán debe regir los destinos de las criaturas y de toda vida terrestre, es una perversión de la idea "jardinero planetario".
La primera privilegia la connotación posesiva, de "management", lucro y productividad exacerbada. Todos los vicios económicos provienen. Un pequeño ejemplo: la empresa no habla de naturaleza, Apoyar y reconocer el coraje de los indígenas en la defensa de sus modos de vida milenarios y de la naturaleza, es una alternativa filosófica y política altamente minoritaria, pero que guarda aún intacta la verdadera esencia de la humanidad.sino de recursos naturales. En esta diferencia, que no es solo un mero detalle de vocabulario, se revela claramente la concepción de la codicia. Las vacas no están allí para vivir su vida digna y rumiante, sino para producir leche y carne, para lo cual son enclaustradas en espacios férreos que no les permiten sino mover el cuello para bajar la cabeza y alimentarse con harinas animales... esas bestias que son vegetarianas! Pobres animales sometidos a una engorda vergonzosa en el menor tiempo posible, para lo cual se les priva del movimiento que les haría perder peso, se los somete a la ingesta masiva de antibióticos y hormonas... para producir y producir más y más carne que nos ha envenenado. Descubrieron así que los antibióticos y hormonas que vehiculaba la carne nos enfermaba... pero nadie ha expresado en cifras la tristeza vacuna que vehiculaba ese alimento, esa carne de vacas que no corrieron en los prados verdes florecidos de alfalfa y trébol fresco, que no vieron el cielo arrebolado ni oyeron los gallos anunciando el amanecer, que no exultaron su bovino placer bajo el peso del toro, que no amamantaron largamente sus terneros en largas conversaciones plácidas que solo las vacas conocen...
La segunda significa percibir a los otros seres vivos para servirlos y cuidarlos, y todo jardinero sabe lo que estoy diciendo. Hay esta idea una connotación de conocimiento directo entre la vida del otro ser y el jardinero, la cual se desarrolla por empatía e incluso identificación con aquel otro. Las señales que nos dan la plantita que cultivamos sobre el borde de la ventana y el animalito de compañía, conforman un verdadero lenguaje que desciframos con el sentimiento más que con el intelecto. Es la relación especial creada entre aquellos seres y nosotros, la que permite que la comunicación no verbal, más allá de la palabra se establezca. Si es fácil aceptar que mi perro esté contento de verme pues sabe que limpiaré su entorno y le daré cariño y comida... ¿Por qué entonces, sería tan difícil comprender la felicidad de los bosques protegidos de lluvias ácidas, de las playas liberadas de las capas de petróleo, de los lagos, pantanos y humedales cuando cese la polución que los destruye y de todos los animales y plantas que viven allí?
La única diferencia visible entre un caso y otro es la relación de pertenencia. La percepción de la propiedad privada que concierne a mi perro y que no afecta al planeta.
Y nuevamente se cae en la perversión ligada al pensamiento occidental y fundada en la idea de propiedad. Dije que concebir Adán como un jardinero es una cosa y como propietario gerente es otra. En la idea de propietario está el peso de la avidez, de la competencia, del lucro. Todo ello marcado por el peso de la "hybris" ('ubris), el único pecado castigado por los antiguos dioses del Olimpo, es decir, la desmesura.
Y en este ciclo de la desmesura vivimos y sufrimos, desde hace menos de un siglo. Deseando poseer todo, vendiendo todo, cotizando todo, en un frenesí de codicia y avaricia que han desarrollado sus perversos pilares de competitividad, consumismo, éxito social, comercialización, para por fin terminar en el que parecía inalcanzable: la mundialización del mercadeo y sus vicios, o como dicen los sajones, la globalización.
Y en este ciclo de la desmesura perdemos el contacto con nuestros seres queridos y con todas las existencias posibles, ya que las nuestras están destinadas a producir más, a aumentar los índices, a incrementar las ganancias, sin cesar, sin cesar... pasando de crisis en crisis, ya que este sistema es un sistema crítico y no se podía esperar menos... hasta llegar al punto actual, que podría ser llamado la crisis de la crisis... la crisis global.
Es necesario un cambio muy profundo en nuestro pensamiento civilizado.
En este terreno, apoyar y reconocer el coraje de los indígenas en la defensa de sus modos de vida milenarios y de la naturaleza, es una alternativa filosófica y política altamente minoritaria, pero que por ello mismo, guarda aún intacta la verdadera esencia de la humanidad. Δ

Ximena Gautier Greve. Poeta franco-chilena. Grano de Arena. Attac.

 

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