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Editorial Editorial Los peligros de la teoría: Teóricos y mentirosos

Los peligros de la teoría: Teóricos y mentirosos

Escrito por Fusión 02 Diciembre 2009
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Un mentiroso es aquel que dice mentiras. Un teórico es aquel que se engaña a sí mismo cuando cree que con decir ya basta.
Un mentiroso corre el peligro de llegar a creerse sus propias mentiras y acabar viviendo en una irrealidad. Un teórico corre el riesgo de quedarse 'pillado' en lo que cree que sabe y olvidarse de que lo único que importa es el acto correcto derivado del conocimiento correcto.
Una vez sentados estos postulados básicos, sólo nos queda reconocer que vivimos inmersos en una sociedad donde ambos virus, el de la mentira y el de la teoría, se han establecido como pandemia de dimensiones incalculables.
Sus efectos se notan en todos los niveles sociales, siendo más acusados en aquellos que más poder manejan y, por tanto, donde más utilidad tienen ambos virus, porque poseer el poder material implica usar sin medida la mentira y la teoría, aunque resulte incomprensible que ambas sigan teniendo el efecto que tienen sobre las masas cuando éstas ya deberían estar escarmentadas y hartas de los mentirosos y de los teóricos.
Pero para que el cóctel funcione hace falta un tercer ingrediente que es muy usado también por los poderosos, y es el miedo. El miedo es el catalizador que hace que las mentiras penetren en las mentes y sean aceptadas como algo natural o irremediable, y que las teorías sean consideradas como verdades o como hechos consumados.
Es el miedo a enfrentarse a los teóricos y a los mentirosos lo que hace que la sociedad viva inmersa en una permanente ilusión, donde casi nada es real y donde se extiende el desánimo y el conformismo porque se considera que nada se puede cambiar.
Pero los tiempos que vivimos, y más los que se avecinan, exigen planteamientos muy diferentes. Las distintas crisis en las que poco a poco vamos entrando, económica, climática, espiritual, de valores, etc. nos obligan a mirar de frente la realidad, a someternos a un profundo autoanálisis y a llamar a las cosas por su nombre.
También a desenmascarar a los teóricos y mentirosos que se han colado en los puestos más elevados y responsables de la sociedad. Y a expulsarlos de sus poltronas de poder.
Pero, a otros niveles, todos y cada uno de nosotros vamos a tener que revisar nuestras vidas y ver cuánto hay en ellas de teoría y de mentira.
Está escrito “por sus actos les conoceréis”, porque el acto correcto emana de un pensamiento correcto, y para que éste exista tiene que haber antes una intención correcta, que sólo la puede tener quien viva la unidad, quien tenga en cuenta a los demás, quien haya descubierto que forma parte de una gran familia donde todos nos afectamos a todos.
Quien se alimente sólo de su visión teórica de la existencia, nunca será un elemento útil para el conjunto. Y, por supuesto, quien vive anclado en la mentira, acaba siendo apartado y despreciado por quienes buscan la verdad y por los que necesitan vivir en ella.
Es muy importante no olvidar que el cerebro humano computa el saber como un hecho. Ahí radica el principal problema, porque conocer es sólo una parte, que si no va seguida del acto, de la acción correcta, es absolutamente inútil, aunque puede dejar en la persona una sensación de plenitud, de estar completo. Y nada más lejos de la realidad.
La teoría, aunque sea correcta, sólo es una parte. Es importante que se tenga en cuenta y que cada uno revise si es un teórico o no. Seguro que habrá muchas sorpresas.
Los tiempos que se avecinan, y no me refiero a catastrofismos, sino a los evidentes cambios en los que ya estamos inmersos, exigen un replanteamiento a todos los niveles del ser humano como individuo y de toda la sociedad como conjunto.
Prácticamente todo exige una renovación, porque creo que todos estamos de acuerdo en que casi nada funciona. Y también en que continuar así no sólo es imposible sino que además es estúpido.
Pero el potencial del ser humano da para mucho más de lo que hasta ahora se hizo, sobre todo porque aún no se hizo nada de lo que el ser humano se pueda sentir orgulloso como especie. Y quien no se lo crea que mire hacia las demás especies, hacia la naturaleza. Somos los responsables de todo ello, de todos ellos.
Y eso es muy significativo y muy deprimente.
Pero empecemos por someter a terapia los virus de la mentira y de la teoría. Eso ya abrirá muchas puertas. Eso ya nos pondrá ante la realidad.
Aunque para hacerlo hace falta valor.
¿Es Ud. valiente? Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 Implicado 09-01-2010 01:26
El artículo lo puedo reducir, como que ha llegado la hora de cambiar la sociedad. Y la respuesta al cómo solo tiene una respuesta: por la información.
"Si quieres navegar, no empieces por talar árboles, cortar tablas, etc... difunde en tu gente el amor a la navegación."
Hay que hacer una publicación en internet, que llegue a cantidades ingentes de personas. Hablar con sindicatos, partidos de izquierda, ONG’s, etc, para tener acceso a sus afiliados. Con gran flexibilidad a la hora de compartir artículos y de enganchar a nuevos suscriptores. Se trata de ir tejiendo y extendiendo la red. Aprovechemos las nuevas tecnologías.
Con opiniones de gente como Escrito por gente de prestigio, Vicenc Navarro, Krugman, Sartorius, Mayor Zaragoza,
Stiglitz, Galand, etc.
No muchos artículos pero de gran calado. Difundir el amor a la navegación.
El siguiente paso es preparar para una plataforma progresista que aglutine las ideas convergentes (la inmensa mayoría) y deje fuera, de momento las divergentes (por ejemplo la república).
Por último, la confección de un programa de gobierno.
Igual en lugar de "implicado" debiera autodenominarme "idealista"
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