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Otros Aventura y Viajes Alaska literaria. Javier Reverte, periodista y escritor

Alaska literaria. Javier Reverte, periodista y escritor

Escrito por Marta Iglesias 29 Octubre 2009
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Alaska literaria. Javier Reverte, periodista y escritor 4.8 out of 5 based on 28 votes.
Javier Reverte describe su último gran viaje por Canadá y Alaska en El Río de la Luz (Ed. Plaza y Janés). El título hace referencia al río Yukon, uno de los puntos emblemáticos de la travesía y punto de inflexión en la vida personal del autor.
Alaska literaria. Javier Reverte, periodista y escritorMuchos hemos soñado con conocer la agreste Alaska, con la imaginación avivada por autores como Jack London que relató con maestría la fiebre del oro de finales del XIX- principios del siglo XX y la implacable naturaleza que puso a prueba a estos aventureros. Siguiendo los rastros de este escritor, Javier Reverte se puso en marcha con el alma apagada por una reciente malaria y revivió en la travesía.
-¿Qué nos ofrece la literatura de viajes?
-La literatura de viajes de hoy es muy diferente a la de siglos pasados, porque entonces nos hablaba de viajes donde normalmente no podíamos ir. Hoy, nos ofrece sobre todo literatura y nos transmite la sensación de que viajamos con los sentidos. Esa es para mí la clave.
-¿Qué ingredientes tiene que tener para Reverte una aventura?
-Yo no le doy a la palabra aventura ningún sentido de riesgo. Para mí consiste en asomarte a lo que no conoces, exterior a ti e incluso interior a ti. Para eso tiene que haber un elemento de desconocimiento, de ignorancia. Y luego otro de cierta audacia, porque no a todo el mundo le gusta asomarse a lo que no conoce, hay que ser un poco audaz o un poco impertinente si quieres. Yo siempre digo que aventura rima con literatura. Y se parece mucho. Una aventura es como escribir un libro, cuando te propones escribir no sabes qué vas a hacer, si lo sabes no tiene interés ninguno para el escritor, por supuesto, pues es un poco lo mismo.
"En el Lago Laberge mantuvimos a raya el miedo mediante el humor negro. Era una cosa tan esperpéntica estar jugándote la vida bajo una tormenta seria con vientos, en barcas muy frágiles, y Jaime Barrallo riéndose y cantando canciones absurdas, que realmente me quitó el miedo. Lo consiguió"
Alaska literaria. Javier Reverte, periodista y escritor-¿Por qué eligió ir a Alaska, cuando se encontraba tan bajo de ánimo debido a la malaria que contrajo en el Amazonas?
-Salía de un largo proceso casi depresivo por la malaria que había tenido y estaba muy desvitalizado, la postenfermedad me producía incluso tendencia a la depresión. Así que decidí que quería hacer otro gran viaje porque sabía que me daría nuevas fuerzas y elegí Alaska porque forma parte de mi mítica particular desde que de pequeño leía los libros de Jack London. Detrás de los destinos que elijo siempre están los libros, porque me gusta ver los escenarios donde un escritor concibió una gran obra.
-¿Qué representan para usted Jack London y sus libros?
-Representan la naturaleza libre y salvaje, la aventura, el drama. Representan sobre todo un tipo de vida que cuando yo los leía, en el Madrid de la posguerra, era muy diferente a la vida que yo tenía. Ese Madrid cutre de posguerra, oscuro y antipático, no tenía nada que ver con esos libros. En ellos se hablaba de grandes espacios, de una naturaleza portentosa...
-Tal como ha titulado el libro, ¿diría que el centro del viaje fue la travesía por el río Yukon?
-Fue lo más emotivo y físicamente lo más vivo, porque fueron trece días navegando en canoas con otros cinco compañeros españoles durante 750 Km de río. Fue una experiencia cargada de vitalidad. La verdad es que fue un chute de vida.
-Cree que cada gran río tiene un alma singular, única, que nos habla. Para usted el Yukon le animó a vivir y por eso el sobrenombre de “el río de la luz”. ¿Cómo puede explicarlo en un río que produjo tantas muertes?
-Murió mucha gente porque no estaba preparada y porque se lanzaron sin saber lo que hacían a la tremenda aventura de encontrar oro. Sin medios y sin conocimiento ninguno se metían en un río que no conocían, iban sobre todo en balsas y en barcas muy rudimentarias, sin saber navegar la mayor parte de ellos y en los rápidos caían muchos a agua. Pero en sí este río transmiteAlaska literaria. Javier Reverte, periodista y escritor mucha vida, mucha fuerza, mucho vigor y es un río muy sano, una zona muy salubre. Ahí los insectos no transmiten enfermedades como en el Amazonas.
"Yo siempre digo que aventura rima con literatura. Y se parece mucho. Una aventura es como escribir un libro, cuando te propones escribir no sabes qué vas a hacer, si lo sabes no tiene interés ninguno para el escritor, por supuesto, pues es un poco lo mismo"
-A diferencia del resto del viaje, el recorrido en río en canoa lo realizó con compañeros españoles, ¿qué le aportaron a su viaje?
-Mucho, el sentido de la solidaridad, del trabajo en equipo, el sentido de la ayuda. Yo cumplí 62 años en el río, ellos eran más jóvenes que yo y todos tenían experiencia en remo. Yo no tenía ninguna y no podría haberlo hecho solo porque no sé hacerlo, ellos me ayudaron muchísimo, me tomaron un poco bajo su protección. Luego yo me puse a la altura, eso sí, aprendí a remar, trabajé como el que más, pero sin ellos no hubiera podido hacerlo, no hubiera podido meterme en ese río.
-En el Lago Laberge con temporal, su compañero Jaime Barrallo cambió su miedo utilizando el humor más negro. ¿Es un modo de mantenerlo a raya, una clave de supervivencia vital?
-Sí, porque era tan estrambótico aquello: un tío riéndose, cantando canciones absurdas, en un lago peligrosísimo donde podíamos volcar... Y allí sí que nos hubiéramos muerto seguro porque no había manera de salir del agua, porque estábamos rodeados de paredes basálticas cortadas a pico. Y era una cosa tan esperpéntica estar jugándote la vida bajo una tormenta seria con vientos, en barcas muy frágiles, y este tío diciendo estas cosas, que realmente me quitaba el miedo. Lo consiguió.
-Incluso más adelante emplea la risa ante una tormenta en un bosque poblado de osos...
-Es que es un buen sistema. Lo había descubierto ya en el río Congo, en un momento que tuve en mi vida muy peligroso, y me dio por mirar el asunto desde una perspectiva cómica y ridícula y la verdad es que lo combatí bien. Es un mecanismo fantástico para vivir y además yo siempre digo que sobre todo hay que aprender a reírse de uno mismo, porque entonces tienes tema para reírte para toda la vida. Hasta que te mueres.
-Antes de los Five Fingers volcó su canoa y en el camino encontró turistas americanos. ¿El peligro en la naturaleza se encuentra en cualquier lugar, aunque lo consideremos accesible, doblegado, porque podemos llegar en coche?
-Sí, y sobre todo en un país como Norteamérica, donde el territorio es muy salvaje y la impresión que tiene la sociedad es de que está controlado. Principalmente la zona noroeste de EEUU y Canadá, y toda la zona de Alaska es una naturaleza muy salvaje, muy bravía, peligrosa en muchos aspectos y sin embargo la sociedad moderna se ha abierto camino y a lo mejor tienes un buen hotel cerca de un sitio que está lleno de osos. En América te vas a las Cataratas del Niáraga y eso es como Walt Disney, parece de broma, todo son muñecos... Y sin embargo ves las cataratas y son espectaculares. Conviven la brutalidad de la naturaleza, con la impresión de que está dominada y una mentalidad a menudo influida por los dibujos animados. Algunos americanos tienen una mentalidadAlaska literaria. Javier Reverte, periodista y escritor un poco infantil y se creen que un oso es como Yogui. No, un oso es un oso.
"Tras la malaria decidí que quería hacer otro gran viaje porque sabía que me daría nuevas fuerzas y elegí Alaska porque forma parte de mi mítica particular desde que de pequeño leía los libros de Jack London"
-¿Cómo tenía dibujada la mítica Alaska en su imaginación, y qué fue lo que encontró?
-Fue mucho mejor lo que vi. Tenía una idea aproximada de lo que podía ser, pero cuando llegas a ese lugar, lo ves y lo percibes con todos los sentidos -olfato, tacto...- siempre te da mucho más de lo que imaginas. La imaginación es muy limitada, la vivencia es mucho más intensa. La vida se rellena de personas, de relaciones. Y además allí la gente es muy abierta, como están muy solos casi todo el año, enseguida se aproximan a ti a preguntarte, a charlar contigo, a darte una idea de algo... son muy comunicativos.
-¿Cómo es la gente de Alaska, un lugar tan frío y aislado? ¿Lo que llamamos amabilidad es en realidad la inteligencia que emana de la supervivencia?
-Por supuesto. La hospitalidad es y siempre ha sido considerada desde antiguo como una cualidad humana. La “virtud de la hospitalidad”, decían los griegos y los clásicos. Pero no era una cuestión de ética sin una cuestión de necesidad. Si tú ayudas, te ayudan. La gente tiene que cooperar cuando vive en la naturaleza difícil, como la del norte. Tienen que ayudar al vecino porque el vecino te va a ayudar a ti. Es una razón de utilidad. En África me han ayudado muchas veces y es porque lo consideran una virtud en función de una necesidad.
-¿Qué tienen que enseñarlos los nativos que viven en Alaska?
-Poco, porque ya no quedan muchos nativos, están muy aislados, han sido muy machacados durante generaciones y casi todos viven en el alcoholismo y en la droga. Es una pena, porque ya han pasado los tiempos de explotación y se les intenta ayudar, pero siempre con dinero. Y es gente que en general no tienen mucha cultura y se lo gastan en alcohol. Eso pasa mucho en las tribus indígenas de todo el mundo: los blancos les han quitado sus formas de vida e intentan pagarse la mala conciencia. Es una situación patética.
-Por último, le pregunto lo mismo que Ramona, su compañera de asiento en el avión hacia Toronto: ¿qué aprende un escritor viajando?
-Aprende a conocer al otro y a conocerse a sí mismo. Y por encima de todo se aprende tolerancia.

“Cesó la llovizna y refulgió el sol. El agua no estaba muy fría. De modo que me alejé del campamento, me desnudé y enjaboné, y tomé un baño. Resultaba grandioso estar allí, solo en un extremo de la isla, sin ropas, en el bravo Yukon, bajo los bosques y las montañas aceradas. Lancé un aullido imitando a los lobos
¡Qué hermosa es la vida cuando te aproximas a tu naturaleza más simple y olvidas por un instante
tu lado racional!” Δ

Fotos cedidas por J. Reverte
Alaska literaria. Javier Reverte, periodista y escritor
 

Comentarios   

 
0 #1 taiel 14-02-2010 05:56
dioz! kiero irme a Alaska de mochilero, pero no se mucho de como sobrevivir alla si me pudieran dar algunas ideas les agradeceria ;-)
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